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26/06/2013 13:26 CEST | Actualizado 26/08/2013 11:12 CEST

Rajoy le niega al PP la cabeza de Wert

2012-09-25-sesioncontrol2_r2_c2.jpgEl grupo parlamentario y el partido han concentrado en el ministro de Educación todas sus frustraciones. Cada día digieren peor el desgaste que entrañan las políticas de Rajoy. Y Wert se ha convertido en la encarnación de todo lo que les enerva.

El grupo parlamentario y el partido han concentrado en el ministro de Educación todas sus frustraciones. Cada día digieren peor el desgaste que entrañan las políticas de Rajoy. Y Wert se ha convertido en la encarnación de todo lo que les enerva. "Es prepotente, no es un pata negra del partido, sus ironías cansan y su desprecio hacia nuestra labor es ofensiva". Así resume un diputado insigne la irritación que se extiende contra el ministro. Las becas han sido el detonante de una animadversión que se viene fraguando desde que asumió la cartera. "Se está metiendo en unos jardines que tienen la onda expansiva de una bomba. No hay ni un solo sector de la sociedad al que no haya cabreado con su proyecto educativo", denuncia otro diputado, como si Wert actuase por libre, sin el beneplácito del Gobierno.

La decapitación de Wert era ayer una reivindicación casi unánime en los corrillos del Congreso. Hoy, el jefe supremo se ha pronunciado. A su estilo, sin decir una palabra, solo por gestos. Ha llegado a la sesión de control acompañado por el titular de Educación y las cámaras han captado la puesta en escena, su respaldo al ministro cuestionado sin mojarse demasiado. La imagen de Rajoy y Wert juntos pretendía acabar con la polémica. La ley de la educación sigue adelante. El único coste para el ministro es renunciar a medio punto, a lo sumo uno, en las notas de corte para acceder a las becas.

Wert y Rajoy entran juntos este miércoles al hemiciclo del Congreso.

Los lobos del PP se han puesto la piel de cordero tras el contundente gesto del presidente. Por si no había quedado suficientemente claro que Rajoy estaba llamando al orden y aplacando la revuelta, partido, grupo y Gobierno han salido juntos a escena para el segundo acto.

Así ha sido la representación. Wert finaliza su intervención en el hemiciclo -"Tan acorralado que cada vez es más insolente", según una señoría socialista perpleja ante el tono de sus respuestas-. Sale al pasillo, y al grito de ¡pool, pool! las cámaras se amontonan para grabar cómo, a un paso por detrás del ministro, se sitúan Alfonso Alonso, portavoz del grupo parlamentario del PP, Carlos Floriano, viceportavoz del partido, y José Luis Ayllón, bisagra del Gobierno, o sea secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. El mensaje ya está grabado: Wert ha salvado la cabeza. Cabeza que no se ha dignado a girar ni una sola vez para mirar a los tres escuderos que le han seguido hasta la calle. ¿Pero no os ibáis a tomar un café juntos? No os ha dirigido la palabra, comentamos al trío Alonso, Floriano, Ayllón. "Sí que nos hablamos, es que el ministro tiene una reunión", responde el portavoz parlamentario que ayer puso distancia con el famoso 6,5 del ministro.

Los diputados también han captado la consigna de cerrar filas en torno a Wert. Otra cosa es que estén dispuestos a asumirlo. Ya no es solo que no compartan la necesidad de provocar con temas como las becas, les revienta ver cómo dinamita los equilibrios en los que llevan años trabajando: "En el grupo llevamos años haciendo una labor muy medida para no encender a nadie, sobre todo con la asignatura de religión y él está tirando por tierra el trabajo hecho. Por ejemplo, ni tan siquiera se ha reunido con las asociaciones católicas. Solo habla con Rouco, que no tiene ni idea de Educación. Hasta a Eugenio Nasarre, un hombre muy católico que aspira a la santidad a través de la política -por algo fue el primero en entonar el mea culpa con los sobres- le supera la gestión del ministro", comenta un diputado popular.

Las anécdotas acerca de lo sobrado que va Wert por la vida se suceden hablando con unos y otros. "En una reunión con el PNV, el ministro espetó al diputado nacionalista: 'Ahora, con esta reforma, los niños vascos van a tener que aprender quién era Agustina de Aragón'. Es comprensible que los diputados del PP que estaban presentes se quedaran helados, pues están tratando de negociar con mano izquierda y llega Wert como elefante en una cacharrería". El cabreo de los diputados con Wert, lo hacen extensible a todo su equipo que "se maneja con las mismas maneras que su jefe. La secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, nos mira por encima del hombro, como si ella fuera muy lista y el resto muy tontos. Si fueran tan listos manejarían la situación con más inteligencia". En la lista de agravios, otra anécdota: "Uno de sus directores generales se refirió en una reunión a las becas Erasmus como orgasmus, presumiendo de que iba a acabar con ellas, ante la indignación de quienes le escuchaban, que consideran las citadas becas como algo de lo que enorgullecerse, en lugar de descalificarlas".

La Matrícula de Honor de Carlos Floriano

¿Quién iba a pensar que el hombre al que Cospedal utiliza para que reciba los golpes que a ella le dejarían marcas, era un chico brillante acaparador de matrículas de honor? Y además, humilde. Han tenido que ser sus colegas, Alfonso Alonso y José Luis Ayllón, quienes desvelaran que el mejor dotado para los estudios era Floriano. El susodicho, avergonzado, admitía entre dientes que era un empollón mientras reprochaba a los chivatos: "¡Eso no se dice! ¡eso no se dice!" Pero la verdad es inapelable. Al parecer los expedientes de Floriano y Jesús Posada son motivo de honor para el PP por sus notazas.

Académicamente a años luz del modesto Floriano, Alonso y Ayllón reconocen que no pueden presumir de sobresalientes. "No me acuerdo de mis notas, de verdad. Solo sé que aprobé", dice el portavoz popular en el Congreso. Ayllón desvela que "en el bachiller tuve de media notable, pero en la selectividad me limité a aprobar porque ya estaba trabajando". Vamos, que si se les llega a cruzar un Wert por el camino, igual no estaríamos hablando con ellos.