Rajoy=ZP: todo por evitar el rescate

Rajoy=ZP: todo por evitar el rescate

Tres años después, Rajoy, ya como presidente del Gobierno, se agarra al mismo argumento que usó Zapatero para abandonar su programa: Evitar el rescate. La intervención sirve en ambos casos para justificarlo todo.

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Tres años después del negro mes de mayo en que la UE amenazó a España con dejarla caer como a Grecia, Rajoy se parapeta tras el mismo argumento que Zapatero: todo vale para evitar el rescate. Un rescate que el presidente ha asegurado este miércoles que hemos estado a punto de necesitar dos veces en el último año.

La noche del 9 de mayo de 2010, Zapatero, en la soledad de su despacho de Moncloa, habla con Elena Salgado por teléfono. La vicepresidenta económica está acorralada en la reunión del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin). La amenaza de una intervención como la de Grecia, que se había producido un mes antes, fue suficiente para que el presidente diera el OK al giro histórico de su política económica. Fin del keinesianismo y bienvenida la reducción del déficit a ultranza. Salvemos el sistema financiero a cuenta de la clase media. Entonces, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, votó en contra de que la reducción de 15.000 millones que exigía Europa se cargara a las espaldas de los ciudadanos, vía congelación de pensiones y reducción de sueldo de los funcionarios.

Tres años después, Rajoy, ya como presidente del Gobierno, se agarra al mismo argumento que usó Zapatero para abandonar su programa: Evitar el rescate. La intervención sirve en ambos casos para justificarlo todo. En la mañana del miércoles Rajoy ha hecho terapia al reconocer que "hace un año atravesamos dos momentos extraordinariamente críticos. Por estas fechas estuvimos a punto de ser intervenidos por los problemas de una parte de nuestro sistema financiero. El que para algunos era 'el mejor sistema financiero del mundo' casi nos tumba sobre la lona. Los superamos, como también superamos la crisis soberana de julio, cuando la prima llegó a los 638 puntos". Para quienes le preguntábamos cómo íbamos a pagar el coste de una prima tan alta, resulta sorprendente escucharle reconocer que ha estado dos veces al borde del rescate, cuando negaba una y otra vez que existiese tal riesgo.

"Zapatero hizo lo que era inevitable, lo que había que hacer. Nosotros hemos continuado por ese camino y seguimos luchando contra la crisis. No hemos cambiado de políticas pero nosotros las defendemos con mayor convicción". El presidente del Congreso, Jesús Posada, asume sin imposturas que tanto Zapatero como Rajoy se han tenido que plegar a las directrices de la troika. Posada mantiene que "Zapatero tomó las medidas en contra de sus creencias y por eso perdió las elecciones. Es verdad que votamos en contra de aquellas medidas, quizá nos faltó generosidad, pero esas cosas en política suceden". Jorge Moragas, el jefe de Gabinete de Rajoy, disiente de que su jefe esgrima las mismas razones que su antecesor: "No puedo compartir nada. No usa el mismo argumento. Zapatero lo que hizo fue expandir el déficit y nosotros controlarlo". Normal, después del triunfalista discurso con que se ha despachado en el hemiciclo el presidente, su sherpa no iba a contradecir ese optimismo patológico. "¿Y qué ha cambiado en nuestra financiación? Algo sorprendente, que España ya no necesita más", según cita literal de la página 14 de la intervención para informar sobre el programa de estabilidad y el plan nacional de reformas que no se ha molestado en detallar porque "el paquete ya está colgado en internet", nos dice el ministro Arias Cañete como si el 100% de los hogares españoles tuviese acceso a internet. "Zapatero nunca reconoció que había recibido una carta del BCE", continúa Cañete tratando de zafarse del paralelismo. Lo mismo que hace José Luis Ayllón, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes: "La diferencia es que Rajoy tiene proyecto, por eso tenemos relato y cuentas, no tenemos cuentos".

¿Habrá logrado al menos Rajoy convencer a su grupo parlamentario? Los aplausos de su bancada apenas encubrían el malestar que los diputados populares ya no ocultan desde el pasado viernes 26 de abril, cuando el derrotismo ante el paro y las previsiones económicas enviadas a Bruselas les dejaron la moral por los suelos. Solo desde la perspectiva de insuflar ánimo a las propias huestes se entiende el relato de Alicia en el País de las Maravillas que se ha marcado Rajoy. "Tanto optimismo puede hacernos daño en la calle" comenta un diputado popular que no está entre los halagadores oficiales y al que el "ya no se duda de España" que ha agitado su presidente le parece una afirmación excesiva.

Con la distancia que proporciona el tiempo, Ramón Jáuregui, ministro de Presidencia en agosto de 2011, cuando el Gobierno reformó la Constitución para garantizar la estabilidad presupuestaria y evitar de nuevo la amenaza de rescate, estaba perplejo por el tono de Rajoy. "Esta descalificación tan brutal, como si Zapatero fuera el origen de todos los males, no conduce a nada. Hoy el presidente ha sido despectivo con los acuerdos que proponemos y agresivo para negar el pacto de Estado. En mayo del 2010 y luego en agosto del 2011, fue un logro haber evitado el rescate. Rajoy ha hecho lo mismo este último año. No hay diferencia en ese aspecto".

El desprecio a alcanzar un pacto de Estado, es el mensaje con que se han quedado los grupos parlamentarios. Ana Oramas, de Coalición Canaria, lo expresa claramente: "No está dispuesto a llegar a pactos con nadie. Esto son lentejas, o las tomas o las dejas". La diputada canaria reflexiona sobre el perverso tercer aniversario del 9 mayo en que comenzó el desmantelamiento del Estado del bienestar: "¿Qué ha cambiado tres años después? Hoy cierras los ojos y ves que la única justificación de Rajoy es que España no sea intervenida. La misma que nos dió Zapatero. Solo que Zapatero tuvo 48 horas para dar un giro copernicano para no ser intervenidos. Pero a Rajoy entonces no le sirvieron los argumentos y votó en contra. Aquellas políticas pasaban por hacer ajustes y subir impuestos. Tres años después estamos igual. Hoy todas las politicas del Gobierno demuestran que ha tirado la toalla en un tema tan tremendo como el paro, con la terrible situación de este país".

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Ana Ramírez Cañil es periodista. Nació en Madrid, pero es de Rascafría. Ha trabajado en Cinco Días, en la revista Mercado, en la primera La Gaceta de los Negocios. Entre 1984 y 1985 vivió en Nueva York. Redactora jefe del semanario El Siglo, directora de «Informe Semanal», delegada de El Periódico de Catalunya en Madrid, subdirectora de soitu.es. En 2010 crea con Pilar Portero la web de política y economía tu2is.es. Es Premio Espasa de Ensayo por La mujer del Maquis y autora de Si a los tres años no he vuelto (Ed. Espasa). Sigue a Ana Cañil en Twitter en http://twitter.com/anarcanil Pilar Portero es periodista, ha trabajado, por orden cronológico, en Radio3, en la revista de información general El Siglo, en el Negocios de El País, en el Magazine de El Mundo, en la Sección de Madrid de El Mundo, en elmundo.es, desde el año 2000. Es una de las fundadoras de soitu.es, en donde trabajó desde 2007 hasta el cierre. En 2010 crea con Ana R.Cañil la web especializada en política y economía tu2is.es. Sigue a Pilar Portero en Twitter en http://twitter.com/pilarportero