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21/01/2016 07:03 CET | Actualizado 20/01/2017 11:12 CET

Señorías, lo que hay que tener ante Bruselas

2014-02-06-20131023sesioncontrol.jpgSeñorías nuevas y viejas, su tiempo es limitado. Asumida que esta es otra semana de teatro y que ya tienen que dejar configurados los grupos parlamentarios, más les vale que no olviden para qué han llegado a esa casa -el Parlamento-, porque las cosas se están poniendo feas por ahí afuera, en la calle, la de los ciudadanos que siguen machacados y a los que no llega la recuperación. Porque además, ahí está Bruselas pidiendo ajustes al próximo Gobierno que finalmente se forme.

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Señorías nuevas y viejas, su tiempo es limitado. Asumida que esta es otra semana de teatro y que ya tienen que dejar configurados los grupos parlamentarios, más les vale que para el reparto de despachos y espacios la semana que viene, cuando se sienten con la vicepresidenta Celia Villalobos para resolver estos asuntillos a los que ustedes prestan máxima atención, lleven las cosas claras y no monten más espectáculos. No olviden para qué han llegado a esa casa -el Parlamento-, porque las cosas se están poniendo feas por ahí afuera.

Afuera es la calle, la de los ciudadanos que siguen machacados y a los que no llega la recuperación, como demuestran las cifras lacerantes de los últimos días. El lunes confirmamos que España es el país de la OCDE donde más aumenta la desigualdad desde que estalló la crisis económica. Sólo Chipre nos supera. Pero además, el ritmo al que crece en España es catorce veces mayor al de Grecia. Por ejemplo, en este país hay catorce millones de personas, casi el 30% de los españoles, en riesgo de exclusión y pobreza, según el demoledor informe de Oxfam. El miércoles ha salido otro dato brutal. El año pasado, 316.000 personas solicitaron la renta mínima de inserción, esos famosos 420 euros para poder subsistir, que no vivir. Sólo se les ha concedido a uno de cada cinco solicitantes. Todo esto mientras las bolsas se hunden, en una jornada de infarto, según los medios económicos, y que en quien va a generar un infarto de verdad es en el líder del PSOE, Pedro Sánchez, porque las presiones sobre él se van a multiplicar para que no pacte con Podemos y recupere la idea del gobierno de coalición, deseada por una parte de la vieja guardia socialista -retirada por ahora a los cuarteles de invierno- o bien un Gobierno PSOE-Ciudadanos, con la abstención del PP. Hay sectores financieros dispuestos a presionar a Rajoy para que, en caso necesario, y apelando al sentido de Estado, permitiera a Sánchez y Rivera gobernar con 130 diputados. Hoy, una entelequia, pero si la situación económica exterior sigue calentándose, es una posibilidad que incluir en el bombo con cada vez más apuestas.

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Pedro Sánchez, durante un acto político en San Sebastián. EFE/Juan Herrero

Con este panorama, ¿qué debería hacer el futuro ministro de Economía de un presunto Gobierno español al presentarse ante Bruselas? ¿A qué tendrá que enfrentarse? ¿Cuándo sacar el guante de hierro y cuándo el de seda? ¿Cómo compaginar la situación de los millones de españoles que no participan del crecimiento español -reconocido por el FMI- y que se reparten la miseria? Denuncia Oxfam en su texto sobre España que "los dueños del capital y los directivos de las grandes empresas se enriquecen a costa del trabajador medio", algo que hay que compaginar con la necesidad de que esos dueños del capital sigan invirtiendo en España. Según Luis de Guindos, el actual ministro de Economía, algunos, como el grupo chino Wanda -que debería reformar el edificio de la Plaza de España de Madrid-, están a la espera de ver qué Gobierno se conforma. Y eso que China, sobre el papel, sigue siendo comunista.

"Lo primero que tiene que hacer el ministro de Economía -con un buen equipo económico- al presentarse en Bruselas es no arrugarse y conseguir tolerancia, sin sanciones ni más advertencias amenazantes sobre el déficit excesivo que tenemos, reflexiona el presidente de uno de los grandes grupos de análisis financiero. Sin arrogancia, pero con solidez. Se trata de lograr un paréntesis para los castigos por el incumplimiento del 2015 y del 2016. El argumento que debe utilizar el ministro que vaya es que España ha soportado un ajuste presupuestario en las partidas sociales más importantes: paro, educación, sanidad. Hemos hecho lo que nos han dicho, y ahí están las cifras citadas sobre pobreza y renta mínima. Más un paro que difícilmente va a bajar del 20-21% en los próximos años. Es un hecho que los recortes han afectado a los más desfavorecidos. La educación es la base para una sociedad decente. Si a la cuarta economía del euro la siguen machacando, ¿no están ustedes atizando la caldera?". El analista recuerda que todo se puede negociar, pero con educación, y huyendo de la prepotencia o de la inteligencia -o de las dos- del exministro griego Varoufakis.

'La caída de los mercados no hace nada más que presionar a Pedro Sánchez, que debería pensarse muy mucho un pacto con Podemos', que produce verdaderos escalofríos en Bruselas', reflexiona un economista de uno de los servicios de estudios bancarios más importantes del país.

Otro argumento a sumar al de la educación y los más desfavorecidos -de dudosa influencia ante los halcones de Alemania, Finlandia o Austria- sería recordar que la falta de inversión en Educación e I+D, afecta al crecimiento potencial. Ya antes del año 2008, fecha en la que estalla la Gran Recesión, España tenía como asignatura pendiente reformas estructurales en investigación y desarrollo que se habían empezado a mitigar muy ligeramente. La Gran Recesión y los recortes impuestos acabaron con el despegue y propiciaron la fuga de cerebros que un día sí y otro también es portada en los medios. Lideramos la fuga de cerebros, según otro informe presentado en la cumbre de Davos -como el de Oxfam-, y no es de recibo que la cuarta economía del euro siga cayendo en los ránkings internacionales.

Pero, ¿que será lo primero que dirían en Bruselas los dos partidos que podrían formar el Gobierno que más desestabiliza en la Europa de Merkel, el de PSOE-Podemos? Pedro Saura, uno de los pocos economistas que le han quedado a Pedro Sánchez en el Congreso, tras la no elección como diputados de Juan Moscoso, Maurici Lucena a Manuel de la Rocha, lo tiene aprendido y escrito. "Nosotros recordaremos en Bruselas que el Gobierno Rajoy nos deja un déficit en torno al 5%, un billón de deuda publica, y la UE nos exige recortar 9.000 millones más. Eso no puede ser. Vamos a cumplir los objetivos de déficit, pero tienen que abrir la mano por lo menos hasta el 2019, en una reducción paulatina. No vamos a volver a subir los impuestos que bajó Rajoy en precampaña, pero sí vamos a crear una comisión para plantear la reforma fiscal. Ese eje del Sur del que habla Pedro Sánchez, con Italia, Portugal y Grecia, esas economías unidas, pueden contribuir a crear un cambio en la política fiscal. Tenemos que explicar la necesidad de reformas institucionales y cambios en organismos regulatorios como la Agencia Tributaria, cosas que el Gobierno del PP no ha hecho. Por no hablar de los recortes en I+D. Dos terceras partes del actual crecimiento español se justifiquen por factores externos y transitorios".

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Pablo Iglesias participa en un mitin de la campaña del Bloco de Esquerda para las elecciones presidenciales portuguesas. EPA/ANTONIO COTRIM

Para Ignacio Álvarez, el número uno de Podemos, las preocupaciones no son tan distintas de las de Saura, aunque sí que van más allá en los asuntos sociales. Álvarez sabe que la experiencia del Gobierno Tsipras pesa sobre ellos, pero ocurre que el equipo económico de Pablo Iglesias es "menos lobo feroz que lo que el propio Iglesias aparenta, y saben de economía", en palabras de uno de los empresarios y economistas más reconocido del establishment actual. "El primer mensaje que lanzar a Bruselas sería informarles de que ese ritmo de reducción del déficit público vigente ahora, comprometido por el PP, España no lo puede cumplir. Tenemos otras prioridades -como se está viendo con la desigualdad y el paro- . Debemos poner punto y final a la austeridad e iniciar una cierta expansión fiscal que apuntale el crecimiento, para poder revertir los recortes sociales. No tenemos el escenario de Tsipras y Varoufakis desde el punto de vista técnico y social, porque el BCE sigue con una política de compras, expansiva (hasta principios del año que viene). Se trata de transmitir a los mercados que España necesita una flexibilización en el cumplimiento del déficit, como ya han solicitado Italia y Francia. Hay un nuevo escenario que se abre en el bloque del sur, una nueva correlación de fuerzas con Portugal, Grecia, Italia y España -si se confirma un Gobierno de izquierdas- que debería llevarnos a abrir un nuevo entorno en Europa y terminar con la austeridad", explica el profesor de la Complutense, quien a la vista de los datos sobre la renta mínima de inserción con que empezábamos, reflexiona: "El país se nos hunde, un tercio de la gente se queda tirada, mientras la economía crece".

Los mismos datos económicos sobre desigualdad y renta mínima, más la caída de las bolsas, los trasladamos a otro ámbito diferente, el financiero. "Con ese panorama, es cierto que lo primero que tendrían que hacer los diputados y los líderes de los partidos es aplicarse a acortar el tiempo para formar Gobierno cuanto antes. La caída de los mercados no hace nada más que presionar a Pedro Sánchez, que debería pensarse muy mucho un pacto con Podemos, que produce verdaderos escalofríos en todos los despachos clave de los mercados financieros, pero también en Bruselas", reflexiona un economista de uno de los servicios de estudios bancarios más importantes del país. "Deberían recordar a Tsipras y lo que ha pasado en Grecia. Las quejas sobre desigualdad o renta mínima en Bruselas y ante Merkel, que echara de menos a Rajoy, no les van a ablandar el corazón. Quizá un Gobierno de coalición sí lo haría", remata el experto, convencido además de que irán a pedir un aplazamiento de la deuda. Cuelga el teléfono, más interesado en la evolución de las bolsas que en la constitución de los grupos parlamentarios en el Congreso.

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