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12/03/2014 22:01 CET | Actualizado 12/05/2014 11:12 CEST

Sorpresa entre sus señorías: Hay que patearse la 'puta' calle

2014-02-06-20131023sesioncontrol.jpg55.000 personas han ido a votar el primer domingo de campo y playa para elegir al candidato socialista a la comunidad valenciana. Igual pasamos menos de los políticos que nos dejen participar.

Nada más y nada menos que 55.000 personas han superado la pereza que les provocan los políticos y han ido a votar el primer domingo de campo y playa del año para elegir al candidato socialista a la comunidad valenciana. El martes por la tarde, Ximo Puig parecía la estrella de un grupo de rock en los pasillos del Congreso, sus compañeros -esos que todos los días se cruzan con él en los pasillos- querían hacerse la foto con el vencedor de las primarias. El notición era que los votantes no pasan de la política. "Es el primer experimento de primarias abiertas de un partido grande. El interés por la política está en máximos, según el CIS, el problema es que los ciudadanos no encuentran nadie que les represente como ellos querrían", explica el sociólogo Ignacio Urquizu, que ha trabajado muy cerca de Puig para lograr el éxito: "Se ha logrado gracias a una movilización enorme. Los actos estaban llenos, la gente preguntaba mucho y se debatía intensamente".

"Esto demuestra que cuantas más oportunidades das a la gente de participar, más se implica", dice Rosa Díez, en cuya formación, UPyD, las primarias mandan aunque el resultado no siempre coincida con el deseo de la dirección. Precisamente en Valencia, un desconocido ha derrotado la lista en la que Toni Cantó -el hombre de Díez- aspiraba a situarse como portavoz territorial, paso previo para la candidatura a la Generalitat.

Es justo el miedo a la perdida de control del partido lo que históricamente despierta el pánico en sus cúpulas. Nadie daba un duro en el PSOE por la cruzada de Ximo Puig, que él mismo comenzó a diseñar en el Congreso de Sevilla del que Rubalcaba salió victorioso. Mientras Puig defendía desde la tribuna la necesidad de primarias, los dinosaurios del partido y los barones autonómicos le escuchaban con escepticismo, cuando no con sorna. En Ferraz, había reticencias ante el empeño del valenciano. Hoy, de puertas afuera todos están convencidos de que si a los ciudadanos les das cauces, participan.

Tan eufóricos están ante un censo de 67.000 almas inscritas para votar, con un 83% de participación, que la diputada valenciana Inmaculada Rodríguez Piñero, secretaria de Economía y Empleo en la Ejecutiva socialista, asegura que se están planteando el voto por correo para las primarias nacionales. "En el 2011 hice la campaña en Valencia y el partido estaba muerto, Ximo ha conseguido implicarnos a todos en ello y esto no se puede lograr sin el respaldo del aparato y una buena organización. Ha habido un trabajo de ir de pueblo en pueblo, de circunscripción en circunscripción, peinandose la Comunidad. Ahora el reto que tenemos todos es cómo trasladar este éxito fuera de los militantes y los simpatizantes, a los abstencionistas. Y eso lo vamos a lograr con el trabajo diario puerta a puerta".

En la era de internet, los políticos se empiezan a dar cuenta de que nada sustituye al contacto personal, a escuchar a los votantes y a hacer bandera de la defensa de sus demandas. En el PP se abre un nuevo frente de cara a las próximas elecciones, como contrarrestar que el PSOE agite la legitimidad que le proporcionará tener un candidato que no ha sido elegido por el dedo divino, como llama Esperanza Aguirre al método Rajoy de designar cargos. "Cada partido tiene su fórmula para elegir candidatos. He visto la noticia de las primarias pero la verdad no me he parado a meditar sobre ello", responde Rafael Hernado, portavoz adjunto del PP en el Congreso.

"El PP se va a resistir a sumarse a un proceso de primarias pero es difícil de evitar que en una comunidad autónoma le surja un candidato, que visto el éxito de Valencia, pida unas primarias y no tengan que poner en marcha un proceso así. Las primarias no son el bálsamo de fierabras pero son necesarias en el camino de la renovación de los partidos y demuestran que si los cauces se abren, los votantes quieran participar. No solo en el PSOE o el PP las élites se resisten, también en nuestra coalición hay resistencias internas. Cuando las hemos celebrado nos han llegado a acusar desde dentro de estar americanizados", reconoce Gaspar Llamazares, de IU.

A los viejunos y la cúpula del partido les horrorizan las primarias, no solo por la pérdida de poder, sino porque cualquier vendedor de humo con don de gentes pueda liderar el partido y gobernar el país. Con lo listos que son ellos y el ruido de fondo que han introducido al debate sobre las primarias, deben estar pensando cómo incorporar a su discurso lo sucedido en Valencia sin resultar incongruentes. "No es normal que Felipe González y otros de sus ministros se dediquen a despotricar de las primarias en privado, como se ha publicado y todos sabemos, cuando son un ejercicio democrático. Eso sí, que resta poder al aparato y reduce las posibilidades de manipulación por parte de la cúpula. En unas primarias abiertas, Rubalcaba frente a cualquiera, gana cualquiera. Lo que explica el temor", reflexiona un exministro de Zapatero.

Elena Valenciano, miembro destacado de ese aparato, observa que: "Hay un interés de la gente por participar en la toma de decisiones. Por eso hemos apostado nosotros por esta fórmula. En Valencia se hizo un cálculo prudente que ha sido superado a la hora de la verdad". Como vemos, no todos en la cúpula -al menos de puertas afuera- son contrarios al proceso de primarias, aunque Valenciano no encabeza la candidatura a Europa como resultado de un proceso de primarias.

Los que celebran encantados las primarias valencianas, son los que tienen puestas sus esperanzas en el apoyo ciudadano. Eduardo Madina está feliz con la experiencia valenciana: "Por cada militante han acudido cuatro ciudadanos a votar, lo que supondría que en las primarias nacionales podrían acudir un millón y medio a votar". Cálculos similares a los que hace Juan Moscoso: "Lo importante es el ratio de participación. Igual tenemos más votantes que UPyD en las generales. Está claro que en cuanto se mueven los militantes se puede establecer una red muy amplia".

¿Confusión de deseos con la realidad? Se verá. Puede que pasemos de los políticos, pero igual pasamos menos de los que nos dejen participar en la política.