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08/03/2014 09:53 CET | Actualizado 07/05/2014 11:12 CEST

Un 8 de marzo de luto por la igualdad

Gracias a la Reforma Laboral del PP la situación de las mujeres es realmente preocupante. También está creciendo la brecha salarial, haciendo que las mujeres seamos más pobres. Disminuyen los presupuestos para las víctimas de violencia de género. Y como colofón, la contrarreforma del aborto.

Mientras se acercaba el 8 de marzo al correo electrónico llegaba información de diversos actos que conmemoran el camino recorrido por las mujeres en su lucha por la igualdad de derechos y, especialmente este año, alertan sobre retrocesos y riesgos para nuestra libertad.

Sin embargo, desde los Gobiernos del PP hacen esfuerzos para trasladar sensación de normalidad y celebran el 8 de marzo con eslóganes tales como Eres mujer, eres fuerte, Mujeres en la era digital, conectadas, Igualdad, meteorología y comunicación. Ni un gesto de apoyo, ni un compromiso, ni un guiño con la situación de pobreza, violencia y desigualdad que viven en su día a día tantas mujeres.

Esta actitud es coherente con las políticas del PP, puesto que tras dos años de Gobierno vivimos un momento de grandes retrocesos de derechos y libertades, así como de recortes económicos y sociales.

Y es que los mensajes institucionales de este 8 de marzo se parecen tanto a la realidad de este país como el discurso de Rajoy en el Debate del estado de la nación, NADA.

Por empezar con el empleo, gracias a la Reforma Laboral del PP la situación de las mujeres es realmente preocupante. En los dos últimos años se han perdido casi 500.000 puestos de trabajo femeninos, el desempleo está en máximos históricos -un 27%-, y por primera vez en 40 años está cayendo la población activa, confirmando la expulsión de las mujeres del mercado laboral. Durante estos mismos años se ha incrementado nuestra precariedad, tanto la temporalidad como el empleo a tiempo parcial, que sigue siendo una muestra de la desigualdad de género -en torno a 2 millones de mujeres trabajaron en 2013 a tiempo parcial mientras lo hicieron 718.000 varones-.

También está creciendo la brecha salarial, haciendo que las mujeres seamos más pobres a lo largo de nuestra vida, puesto que cobramos menos, tenemos menores prestaciones por desempleo y menos ingresos por pensiones de jubilación. La brecha del 23% en el salario se convierte en el 39% si nos referimos a pensiones de jubilación. Como muestra clara de la desigualdad, según un informe realizado por UGT, las mujeres españolas tendrían que trabajar 84 días más que los hombres para tener el mismo salario, y casi 9 años más para tener la misma pensión.

El resultado es claro, las mujeres somos y seremos más pobres a lo largo de toda nuestra vida.

Mientras tanto se disparan las alarmas con la encuesta de la Agencia de los Derechos Fundamentales sobre violencia de género. Entre otros datos, hemos sabido que 62 millones de mujeres europeas han sufrido violencia física o sexual (el 33%), 10 millones han sido violadas y 102 millones han sufrido abusos sexuales. Todo ello forma parte de nuestra vida cotidiana.

A su vez, en este país y por primera vez desde que se pusiera en marcha la ley integral contra la violencia de género, disminuyen los presupuestos y los recursos para atender a las víctimas, y consecuentemente también lo hacen sus denuncias y sus llamadas a los servicios de atención, como muestra del desamparo de quienes han dejado de confiar en la capacidad de las administraciones públicas para ofrecerles una alternativa real.

Y como colofón para este 8 de marzo, la contrarreforma del aborto, un ataque sin precedentes a nuestra libertad. De aprobarse nos devolverá a los años 70, a los tiempos del miedo y la clandestinidad, al sufrimiento y la muerte de muchas mujeres que no tendrán al Estado para garantizar su decisión y cuidar de su vida.

Mientras nos hacen retroceder 40 años, el Gobierno nos propone estar "conectadas" en "la era digital". Todavía no sabemos si es que para el PP "la era digital" es volver a los tiempos de en casa con la pata quebrada, o sencillamente tienen claro que a la era digital, como al aborto seguro y al empleo de calidad, se conectarán solo los y las de la buena estirpe.

Porque, por si alguien tuviera alguna duda, estas reformas no son la consecuencia lógica de la crisis económica, ni responden a la intención razonable de salir de ella, sino a la ideología de quienes gobiernan, contraria a la conquista de la igualdad por la que hemos luchado tantos años las mujeres de este país, una utopía que, una vez más, nos moviliza este 8 de marzo con la ambición de construir un futuro seguro, libre y en paz para nuestras hijas y nuestras nietas.