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09/11/2018 08:30 CET | Actualizado 09/11/2018 10:00 CET

‘Celtiberia Way’: La Isla del Tesoro

Blau emblemàtic (Azul emblemático). Antoni Tàpies, 1971 (Vegap).

Tesoros encontrados. Como fruta del paraíso que sólo hay que coger del árbol.

Así llegaron de América en forma de oro. No había que cultivarlo. Tesoros encontrados.

Así llegó el algodón, que luego se vendía a Inglaterra para producir textil. No había que producirlo. Tesoros encontrados.

Así, tiempo después, aquí, en tierra seca, rocosa, dura y agreste, nos encontramos con el sol. Esa bola de fuego que sólo parecía útil para madurar los viñedos, los olivares y otros secanos, de repente se convirtió en oro, junto a la plata en forma de arena a la orilla del mar que buscaba la nueva clase media internacional que quería darse un baño, desnudos al sol, como en las novelas de aventuras y viajes exóticos. Tesoros encontrados.

Nuestras habilidades y 'encantos', hablamos de creación artística, ya saben, probablemente podrían derivar de nuestra privilegiada y estratégica situación geográfica y la riqueza directa e indirecta que eso proporcionaba.

El 'Siglo de Oro', ese momento destello, ese efecto brillo que se produce al pulir los tesoros, fue consecuencia del enriquecimiento de la realeza, parte de la corte y figuras de la aristocracia por los tesoros traídos de América que, acomodada y ociosa, dedica sus días a un sofisticado y creativo hedonismo, sufragando a artistas para crear imágenes religiosas y otras creaciones que sostuvieran determinados relatos y también para ser retratados a mayor gloria propia.

Mientras, en la Italia del Renacimiento, era la competencia entre distintos gobernantes de los pequeños estados lo que les llevaba a vincular su nombre (Medici, Sforza, D'Este, Borgia,...) al de los artistas consolidados que protegían para demostrar su riqueza, influencia y estatus.

Así lo hicieron tanto dinastías gobernantes, casas nobiliarias, familias aristocráticas y otros personajes en busca de prestigio, como también instituciones políticas y sociales (ayuntamientos y gremios, por ejemplo).

En cualquiera de los casos, es conocido que una sociedad rica y acomodada genera un contexto propicio a la creación artística. Y esto, a su vez, reporta todo tipo de beneficios. Y prestigio.

A lo largo de la historia, sólo una familia con ese estatus podía permitirse que un individuo del clan dedicara sus días a intentar ser escritor, músico, intérprete, pintor, arquitecto,... o invertir en creadores, consolidados o no. Ya saben, por lo general.

"Un segundo 'Siglo de Oro' que se realimenta con la herencia de aquella inicial espiral creativa

Ese fue el punto de inicio de la espiral virtuosa de nuestro papel en el mundo de la creación artística durante algunos siglos.

Por otro lado estaba el resto, la clase baja, mísera y analfabeta, orgullosa y hosca y tosca, supersticiosa y primitiva, de duelos y lutos, quebrantos y tragedias, romántica y nostálgica, cómica y surrealista, individualista e ingeniosa, en algunas ocasiones genial.

Y este contraste entre esos dos mundos, ese choque entre el final del Siglo de Oro y la toma de conciencia real de haber sido destronados definitivamente de la historia a finales del XIX, con el gran agujero negro de esos dos siglos en blanco, o negro, si se prefiere, sin luz, sin ilustración,... en definitiva, esa tensión, produce aquí el segundo Siglo de Oro, el siglo XX, esta vez no fruto del oro sino de la pérdida de éste y el impacto brutal de la emergencia de la modernidad en el cambio de siglo, primero, y del re-descubrimiento del sol, después. Un segundo siglo de oro que se realimenta con la herencia de aquella inicial espiral creativa.

Una ambiciosa ley de mecenazgo y un potente estatuto del artista para consolidar una de las potencialidades propias más destacada y relevante

Ahora, ese tesoro, ya no un tesoro encontrado sino, esta vez, cultivándolo, quizá como hacen en la 'irreductible aldea Gala' vecina*, por ejemplo, o de alguna forma equiparable, podría, con una ambiciosa ley de mecenazgo y un potente estatuto del artista, hacer consolidar una de las potencialidades propias más destacada y relevante: el talento artístico.

Probablemente, por probable y por demostrable, la creación artística es la mayor de todas nuestras habilidades, la mejor seña de identidad, la que más y mejor imagen de 'marca' ha proyectado a lo largo de la historia, la de los mejores atributos, la mejor dotada, la más reconocible y reconocida,... La imagen más emblemática.

El "Azul emblemático" de Tàpies, ese color tantas veces utilizado para presumir ya sea de influjo mediterráneo como de aventuras atlánticas o de los cielos civilizados de Velázquez, podría ser la portada de esa definitiva novela de viajes y aventuras que nos cuente, al fin, la historia de cómo dimos con el mapa y con la llave que abrió la cámara del tesoro que aguardaba bajo nuestros mismísimos pies. En nuestra propia isla del tesoro.

Tesoros cultivados, tesoros encontrados.

La isla del Tesoro.

* En Francia, con las medidas legislativas tomadas en las últimas décadas para potenciar el sector cultural (fiscalidad, patrocinio y mecenazgo, promoción, etc...), éste aporta a su economía alrededor de un 3,5%-4% del PIB, más que el sector del lujo o del automóvil.

Con nuestra legislación actual, el sector de la cultura aporta a la economía alrededor de un 2,3%-2,7% del PIB, más que el sector de las telecomunicaciones, por ejemplo, pero muy lejos de nuestros vecinos del norte.

Esta imagen forma parte de la serie 'Celtiberia way'

Como bien sabemos en este rincón del planeta, en esta isla entre el atlántico y el mediterráneo, en esta aldea bárbara también conocida como Celtiberia, siempre se nos ha dado muy bien expresarnos artísticamente, probablemente nuestra mejor baza en los últimos dos mil años.

Así que una forma de observar el mundo que nos rodea podría ser a través de la mirada de los artistas, en cualquiera de sus formas de expresión. Que es mucho lo que nos puede contar de nosotros mismos.

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