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27/01/2019 14:57 CET | Actualizado 27/01/2019 14:59 CET

Primer 19

José Mª Moreno

Me da ganas de llorar

la paciencia pobrecita

que echó al mundo tanto abrigo

allá por las anilinas.

Hebra por hebra, día tras día.

(María Elena Walsh)

Suena el tren. Es madrugada siendo martes. Fatídicos han resultado los martes atravesando siglos, viajando con su pedazo desgarrado de lunes, su gato desperezándose sobre un cuarto alquilado, bajo la intermitencia del neón de un hotel, su olor a pan de ayer. Un vuelco extraño vació el lado izquierdo del corazón. Deja pestañas humedecidas, ahogándose sobre un adiós forzado, sucio balazo en medio del campo. Escucho a mi pareja, su inquieta noche larga, no atino a salvarle de mis horribles imágenes distorsionadas. Esconder noticias, sobornar al tedio para evitar su intrusión por las ventanas. No aprendo a ser otro. El espanto dormita entre el pelo, se eriza, llena de nudos la voz del amanecer, evitando sobrellevar esta gran carga. Este país desesperado ocultando ineficaz su ritmo de aldea, los orificios internos en sus zapatos, complacencia filmada en blanco y negro, su voz NODO recitando pleitesías. A ver, ¿quién cojones es el valiente de avanzar con dos pies derechos? ¿Quién se atreve a decir Tercer Mundo con saliva intoxicada de cocaína? ¿Hablar de fondos buitres limpiando la jaula donde acabaron devorando a un león pobre?

Moreno tomará posesión como presidente de la Junta el viernes a las 12 horas en el Parlamento andaluz.

Toman el poder, poderes antiguos. Acusan de cuarenta años a los demás, olvidando su estancia de cuarenta años forzados, sin elecciones, en medio de orfandad, gritos en cunetas madrugadas, el oficio de oficiar una misa a golpe de parálisis social. Ellos reclamando se ven estupendos, luciendo programitas novísimos, corbatas viejas maquilladas, augurando una libertad desde el palio. Revancha, sentido del orden artificioso, la quema de garantías aparecen como manchas de humedad, poblando la realidad. Una nueva sala, con cartel de overbooking en este manicomio. Un niño ha caído en un pozo, los vaticinios acuden. Las cucharas resuenan trágicas arias en la cocina, el espectro de alguien transita esta casa, asegurando persecuciones. Desde este pozo intento comunicarme con el lejano pozo, de ese cercano niño. Acuden bomberos, plataformas informativas, la ley del cuervo, la sed de lo mediático a pleno galope... ¿Será un aviso? La noche es una selva espantosa, la casa tose de humo por la chimenea, escuchas parida tras parida por la televisión. Pienso en los reformadores, el miedo es motor experto generando taquicardias. Pensando el Fatum de estos tiempos extrañamente pintarrajeados, vestidos de conservadurismo, calzando castellanos.

Vamos tomando conciencia, ¿Este país ha sido un simulacro? Empecinados métodos tomarán San Telmo, el No Pasarán es un papel para limpiar mierda, figurar en una mala superproducción, colores violetas cayendo confeti, animando la celebración. El palacio después de Nabucodonosora con Cetro Nejej, Canal-Sur-bastioncito, yegua aburrida. Olerá a lejía, a cera en sus muebles viejos, el sopor de esas citas rememorando decretos inservibles, procesión clientelista, banqueros de cajas administrando popularidades como caramelos en Cabalgata de Reyes...

La estancia de la alegría será un inminente objeto de captura. Con cafés repletos del modo correcto, del cómo debió ser y cómo deberá ser, a partir de "estos". Aparecerán postales en el recuerdo cuando bebamos hiel. ¿Comenzaremos a caminar cangrejos, confundidos, agitados tras la pérdida del imán en esta brújula? ¿Con cuáles pasos se baila una sevillana al revés? ¿La democracia abstemia parecerá borracha en su control de alcoholemia?

La oscuridad sostiene mi pregunta ¿Se sentirán extraños los objetos de ese Palacio? Ahora otras posaderas, otras envidias, otros sueños de emperador poblarán sus salas. ¿Las estatuas, los maceteros, el fulgor asomado tras cortinas sabrán defenderse de estos neos trasnochados? La reforma suena a Savonarola* inflamado. Desgañitando, gritando al perseguir infructuosamente lujurias, actos de soberbia, arrimando su fuego a la hoguera de vanidades. ¿Ha pasado lo peor, es lo mismo multiplicado por tres? ¿Es hereje quién se quema en la hoguera o quien la enciende?

No neguemos la cantidad de luz, de aire, habituados a la singularidad de un pozo. La intensidad del dolor escuchando una taladradora lejos. El incomprensible momento del resbalón. Las manos sucias, el entierro inaudito. Bajo un coro de mujeres gritando libertad en las plazuelas. Subidos/as a un bus acelerando el circo. Una princesa fea, hasta las trancas de lírica, ebria de desamparo. Jugando su carta última, apareciendo Sota en las cartas del tarot, escuchando la desvencijada silla, demolida por el peso del fracaso imprevisto, lumínico como un tráiler en dirección contraria. Desvestida con argucias e invistiendo al toro embestidor. Tardía en su esforzada, "hartible", encarnizada lucha de poder, abrió puertas inexplicables a las alimañas. Creó ese poder aparecido sobre algo desahuciado. Esa medicina ineficaz eliminando aparentemente la tos, profundizando la enfermedad, haciéndola crónica. Estaban ocultos, alertas, estaban siempre. Reclamando supremacía estanciera frente a los inmigrados, a los perdedores sistemáticos. Mujeres de su casa demandando autonomía para abortar. Maricones hartos de vestir vírgenes. "Quien no cree lo mío, es mi enemigo". Señoritos ramplones, guapos campos llenos de desigualdad, olivos, maquinada frialdad. Reclamando Españas romas, tensas. Justificando asesinatos civiles durante esa pasada guerra enterrada, aún respirando por sobrevivir, en el pozo de la historia manipulada. Una vieja España sorda. Acunada en el odio ciego de negar nuevos amores, equiparación, derecho al aborto. La paradoja enseña ensañada ahora, a mujeres ovejas, ladrido de los perros augurando: "Peorizando" el futuro. Sirviente/a pedrusco arrojadizo. Poniendo un cordón al Parlamento Andaluz. Asustando a Sor Úrsula, la monja fantasma habitante inmortal del Parlamento. Las batucadas, no remedian nada, miren Brasil. Haber dejado aquel domingo de votar, de allí estos barros. Ahora esos botes, esas consignas de opereta, son pelotazos cebando a otros comerciantes del poder. Estigmatizar al hombre, creador absoluto de la violencia, es un reclamo insulso para llegar a santo/a, inteligente/a o menos zafio/a. "Un problema de nuestra época es que la gente no quiere ser útil, sino importante" (Winston Curchill).

Avanzamos etiquetando, formulando teorías sánscritas en un lugar soleado, bebiendo vino ralo, gin tonic llenos de piedras, leche sin lactosa, huevos light conservados en bolsas como muertos. Un día el disco duro acaba repletándose, la explicación resulta aparatosamente más larga que la solución. En esas, han multiplicado troyanos, convirtiéndonos en plantas de habitación, alumbrados por la triste luz de una pantalla, alimentándonos de patraña y Mr. Bill Gates colgando cuadros proyectados en monitores sobre paredes de cemento.

"Los últimos cuatro metros se excavarán de forma manual. Para ejecutar esa cavidad paralela al pozo donde cayó Julen, las excavadoras siguen rebajando la cota de la ladera 30 metros –tarea que empezaron el miércoles- y, a partir de ahí, entrará en acción una perforadora para hacer haga un túnel de 1,2 metros de ancho hasta 71 metros bajo tierra. La Brigada de Salvamento Minero entraría ahí finalmente para excavar manualmente otros cuatros metros para llegar hasta el punto donde, presumiblemente, está Julen." Informa Nacho Sánchez.

El discurso aparece confundido. Supongo rescatarme con la magia de volver a caer.

Llevo estremecido esta rutina. Sabiendo que la impotencia se aloja cuando es imposible superar el oficio estridente de luchar, sin llegar siquiera a la derrota. Al lugar donde un astro recompensa la vida poniéndote un signo zodiacal como un delantal, para no salpicarte si fríes croquetas, en el aceite turbio de la desolación.

Mi alma existe, así lo niegue, vaga conmovida, describe terrores circulares. Advierte acerca de los editores del bien y el mal. Sacude sus plumas, aterriza, canta riendo acerca de la doble moral. Mi alma pide acercarme al pozo, escuchar su silencio, su digestión interrumpida. Pregunto la posición de ese niño, su abrigo de tierra, la mecedora del sueño, liberándolo de su amarga verdad. Sus recuerdos de puchero, de triciclo en la puerta. Padres llenos de arena, gentes escarbando contra la muerte, negándole llegar, desviando su humo devastador, rompiendo ceniceros.

Supongo el paso, el peso de lo pasado en las calles de esta vida. Algo vive en el ropero. Algo se mueve en el campo advirtiendo. Qué oficios de sal ahora condenarán con su fuego a los desamparados. El "Triunvifacho" cuidará su nuevo palacio guarida, la coartada para destrozar victorias sociales. Vivimos confiando un rescate, en el pozo de lo inevitable. Los niños aparecen con pancartas en Totalán (Málaga). Las mujeres liberadas, libertadas, son usadas como campaña liberticida. Los autobuses son portadores de ganado. La esperanza despinta sus uñas, se quita el abrigo, descalza quiere atravesar llanuras de nieve. Mi pareja duerme para escapar de mi amor lleno de arañazos, raros mapas dibujados con heridas. Es madrugada, confieso haberle dado demasiada cuerda al reloj de mi ego. Acabó estrangulado, abandonado de su sombra. Yendo al patio donde vive un pozo. Harto de pastillas Diazepanes sin miga, Lorazepanes llenos de dientes.

Me gustaría ser un Huayruro creciendo a contraluz en medio de la verdísima selva amazónica. Cantar, recitar, bailar el aire acompasado. "Ojito de la noche" rodeado de muchos árboles. Habla por señales con los pájaros, cobija animales sin veneno, acoge el murmullo de la luna eclipsada. Su madera ardiendo da una luz parecida a las cataratas cuando el cristal del amor las rebalsa.

Callando su existencia se libra de ser cortado, está prohibido conversar con los demás árboles, solo escucha. Se la pasa escuchando, escuchando, escuchando... Los demás árboles no saben su verdadera naturaleza. Si pera o manzana. No saben su fruto. Cuando cumple cincuenta años, brota de él una bolita roja centelleante, con un ojito negro como el destino. El "Ojito de la Noche" dando esas semillas, asegura su estadía en la eternidad. Quien cargue un Huayruro atesora los secretos del mundo. Posee fuerza infinita para lograr cumplir sueños atrasados. Alejar desgracias, evitar cortes en la electricidad o en la leche, tener la palabra poderosa para secar a la maldad. El Hayruro observa, sabe callarse. Su soledad sin embargo le adiestró, enseñándolo a matar de manera fulminante, amaestrado por el rayo, a quien pretenda el poder causando hambre, engordando a la sed, engendrando dolor... degenerando, degenerando, degenerando...

* Girolamo María Francesco Matteo Savonarola - Jerónimo María Francisco, en español- (Ferrara, 21 de septiembre de 1452 - Florencia, 23 de mayo de 1498) fue un religioso dominico, predicador italiano, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, organizador de las célebres hogueras de las vanidades donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, además de libros que consideraba licenciosos, como los de Giovanni Boccaccio. Predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia católica, contra la búsqueda de la gloria y contra la sodomía, sospechando que estaba en toda la sociedad de Florencia, donde él vivió.

Predijo que un nuevo rey Ciro atravesaría el país para poner orden en las costumbres de los sacerdotes y del pueblo. La intrusión del ejército francés de Carlos VIII, en 1494, en la Toscana confirmó su profecía. Sus críticas violentas contra la familia que gobernaba Florencia en esos años, los Médici, acusándoles de corruptos, contribuyeron a la expulsión del gobernador Piero de Médici por los florentinos en 1495. Sus ataques contra el papa Alejandro VI le valieron, primeramente, la excomunión y la prisión, y más tarde, tras haber sido liberado y conducido a Roma por los grandes comerciantes florentinos, la condena a la hoguera por un tribunal de la Inquisición y la inclusión de su obra en el Índice de libros prohibidos.

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