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28/11/2017 07:28 CET | Actualizado 28/11/2017 07:28 CET

¿Por qué unos océanos son más salados que otros?

Una turista leyendo un libro mientras flota sobre las superficie del Mar Muerto, en Israel.
Getty Images
Una turista leyendo un libro mientras flota sobre las superficie del Mar Muerto, en Israel.

Todos sabemos que el agua marina contiene sales que le proporcionan ese sabor característico, pero ¿por qué hay sitios que son más salados que otros? Desde mares muy salados como el mar Muerto, mar Rojo o el Golfo Pérsico, hasta otros que son casi dulciacuícolas como el mar Báltico o el mar Negro.

Las razones son varias porque dependen de una serie de factores como son, la cercanía de los ríos, el grado de precipitaciones, la evaporación que ocurre o las corrientes oceánicas. En términos generales, la salinidad aumenta en latitudes subtropicales porque la evaporación es mayor por las altas temperaturas, la presencia de vientos alisios, y humedad muy baja, que es debida a la circulación circular de la atmósfera. A esas latitudes se produce un ascenso del aire caliente del Ecuador y un descenso en latitudes medias, formándose las denominadas células de Hadley a través de las cuales se lleva a cabo una redistribución de la energía entre el Ecuador a latitudes templadas.

En zonas cercanas al Ecuador el océano es menos salino porque las precipitaciones son altas, y en los océanos Antártico y Ártico es debido al deshielo durante la época estival

Si analizamos la salinidad de los océanos de nuestro planeta, ésta se mantiene constante pero su distribución es muy variable entre los diferentes mares y océanos, volviéndose más saladas las partes del océano con mayor concentración salina y menos saladas las zonas con salinidades más bajas. Por ejemplo, en zonas cercanas al Ecuador el océano es menos salino porque las precipitaciones son altas, y en los océanos Antártico y Ártico es debido al deshielo durante la época estival.

Los cambios en el volumen y frecuencia de las precipitaciones, y de la evaporación que está ocurriendo a nivel global, provocan cambios en la salinidad oceánica y de los mares, teniendo en cuenta que en los océanos cae el 78% de las lluvias y se produce el 86% de la evaporación del planeta.

En los últimos años se ha realizado un esfuerzo importante para medir la salinidad en los océanos del planeta, con miles de pequeños dispositivos flotantes que miden este parámetro desde la superficie hasta 2.000 metros de profundidad.

¿Y para qué llevan a cabo este estudio?

Principalmente por dos razones, la primera trata de comprender los cambios que han ocurrido en el pasado sobre el ciclo del agua (evaporación-condensación-precipitación). La segunda está adquiriendo más importancia en los últimos años y trata sobre mejorar las predicciones sobre los pronósticos estacionales de las precipitaciones en todo el mundo.

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