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03/02/2018 11:41 CET | Actualizado 03/02/2018 11:41 CET

El guardían Q'Eqchí de los ríos mayas: Bernardo Caal, encarcelado

Puedes firmar en este enlace para pedir la libertar de Bernardo Caal

Llegó con su camisa blanca ribeteada de los colores mayas y su mirada inquieta. Y comenzó a hablar sin parar, y a la vez sin dejar de compartir mensajes en su Facebook, donde tiene miles de seguidores. "Soy maestro, pero no puedo con la injusticia y la corrupción que campa en mi país", me dijo como tarjeta de presentación. Fue Julio González, uno de los responsables del Colectivo Madreselva, quien me me había hablado de él: "Tengo a la persona perfecta para que nos acompañe a ver qué está pasando en el río Cahabón". Era Bernardo Caal Xol, el guardián maya q'eqchí de los ríos de su tierra guatemalteca.

@Rosa Tristán
El río Cahabón, preso en un canal

En mi viaje, quería documentar para la ONG Alianza por la Solidaridad lo que estaba pasando en ese río salvaje y hermoso de Alta Verapaz, qué obras hacía allí una empresa española, ACS, comandada por el omnipresente Florentino Pérez.

Se había investigado la construcción de algunas fases para una hidroeléctrica pero la información no era completa. También quería saber qué pensaban las gentes q'eqchí que vivían a sus orillas. "Bernardo ha luchado mucho contra la hidroeléctrica Oxec, más arriba en este mismo río y conoce bien la zona", me comentó Julio antes de partir hacia Alta Verapaz. Para él, también sería su primer contacto con un proyecto, Renace, que no había tenido ocasión de conocer. Las ONG en Guatemala no disponen de dinero para andar viajando a tanto desastre ambiental y social como se diseminan por el territorio...

Desde el principio, enganché con el discurso de Bernardo, tan ligado a la tierra, a las raíces culturales de un pueblo que se resiste a ser absorbido por el entorno dominante, me enganché a su conocimiento de la riqueza natural que entraba por mis ojos. Y presentí que era un líder nato, capaz de movilizar y organizar a quienes no eran conscientes de lo que ocurría ante sus ojos. De 'empoderar', esa palabra que cada vez se usa más y no es otra cosa que hacer conscientes a las gentes de los derechos que se tienen para frenar los abusos que viven del desconocimiento. (Sigue)

Rosa Tristán
Bernardo Caal Xol, en una comunidad afectada por Renace, a orillas del río Cahabón

En aquel viaje, gracias a Bernardo los vecinos y vecinas q'eqchí nos abrían las puertas de sus míseras viviendas. Él habla su idioma, porque es uno de ellos. También los líderes de las juntas comunitarias nos enseñaban sus papeles, firmados con los pulgares de los dedos. Íbamos con uno de los suyos. Con Bernardo subimos montes para ver aquellas obras que aún hace el Grupo Cobra, destrozando el río, bajo la coraza de que lo suyo es una 'subcontrata' en la que los derechos de los pueblos no figuran en las cláusulas del contrato. Con Bernardo bajamos valles, cruzamos bosques y nos bañamos en el río Cahabón 'virgen', el que aún no sabe de las cadenas de hormigón que lo apresarán unos kilómetros más adelante. Y con Bernardo vimos a gentes pescando en la parte del río que aún está viva. Y acompañamos a quienes iban con sus cántaros a coger agua. Siempre dispuesto a escuchar, siempre dispuesto a seguir adelante para no dejar ningún rincón sin ver, pese al calor, pese al polvo, pese al cansancio. (sigue)

Después de aquella aventura, hemos seguido en contacto. Hasta el jueves pasado, el día que entró en la cárcel. Me enviaba fotos de cómo se estaban organizando, de las manifestaciones que se hacían en la ciudad para parar los pies a las hidroeléctricas en Alta Verapaz, donde para más 'inri' el 66% de la población no tiene acceso a la electricidad (eso si, la energía que sale de sus ríos es para exportar) y también me hacía llegar documentos de las denuncias que estaban poniendo, porque todo ello se hacía sin contar con las comunidades, sin los adecuados informes de impacto socio-ambiental.

Rosa Tristán

Pronto comenzaron a llegarme, además, las noticias de las amenazas, la criminalización. Primero pasquines, pagados por quien no se atreve a firmarlos, y vídeos de gentes de ciudad donde se le insultaba y acusaba de estafador por un conflicto con un sindicato de profesores en el que trabajó que sigue coleando; y otros vídeos que le grababan a escondidas en su casa, para intimidarle a él y a su familia. "Lo estoy pasando mal", me confesó una noche en un chat. También a mí me llegaron mensajes insultantes, acusándome de 'hacerme rica' por mis artículos en la prensa sobre Renace.

Y yo, desde mi cómoda casa en mi cómodo país, a miles de kilómetros, sin saber qué decirle a Bernardo, sin saber cómo se podía proteger sin abandonar su vida y a los suyos más que dándole a conocer al otro lado del Atlántico con Alianza por la Solidaridad. Criminalizar y criminalizar, ese el es el camino que eligen los que se saben poderosos para manejar los hilos. Cuando 'tocas' de cerca el poder que tienen las grandes empresas sobre los líderes de pequeñas comunidades, tendemos a pensar: "No se atreverán". Hasta que ocurre. Hasta que Berta Cáceres muere en su casa de un balazo. Hasta que acribillan al colombiano Temístocles Machado en la calle porque luchaba contra la apropiación de terrenos para la ampliación de un puerto en Buenaventura (por cierto, de este puerto es propietaria mayoritaria la empresa catalana de contenedores TCB). Hasta que un maestro de un pueblo, que ama su tierra, es hecho preso porque se ha enfrentado a gigantes para los que su lucha es como una 'mosca cojonera' que hay que pisotear.

Finalmente, Bernardo se marchó, huyó a las montañas, escapó a una aldea para poder reunir pruebas que limpiaran su nombre de la podredumbre con la que lo mancharon 'los del negocio'. Y así estuvo unos meses, en silencio total, recopilando documentos para probar que él no estuvo cobrando ilegalmente en un colegio, pero que era la excusa perfecta para desacreditar toda su lucha. Y yo preocupada de que no contestara a los mensajes, de que no hubiera en su muro más novedades que una despedida.

Cuando tuvo todo preparado, regresó a su vida. El fotógrafo Pedro Armestre fue el pasado verano a Guatemala con Alianza y trajo un testimonio en el que le ví más triste, temeroso de acabar como Berta Cáceres, pero aún batallador. De cuando en cuando, seguí disfrutando de las imágenes que publicaba de los cultivos q'eqchí , de las fiestas en Cahabón, de nuevas protestas. No dí crédito cuando la Cámara de Comercio de España en Guatemala hizo un comunicado exigiendo que se detuviera a los manifestantes porque perjudicaban al tráfico rodado... ¿A eso se dedican nuestras empresas?

AOL
Imágenes de la detención de Bernardo Caal.

Y justo cuando Bernardo iba a presentarse en el juzgado de Cobán para defenderse, justo cuando había denunciado que la Justicia en su país no era tal porque a la empresa OXEC, que él denuncio, la condenaron hace escasos días con una multa, pero la permitieron seguir destrozando el río, justamente entonces, digo, le detienen. En el mismo juzgado. Por nuevos presuntos delitos. Y veo su detención casi en directo, en un vídeo que deja en su Facebook mientras la policía le pone las esposas, o eso parece. Eso también sería impensable en España.

¿Y qué podemos hacer?

Alianza por la Solidaridad, con el apoyo de Greenpeace España, han lanzado una campaña exigiendo la libertad de Bernardo al Gobierno de Guatemala. Miles de firmas que deberían inundar la Embajada de ese país, decenas miles de apoyos que demuestren a los empresarios guatemaltecos y españoles implicados que Bernardo no está solo; firmas que hagan visible la lucha de los q'eqchí por su territorio frente al expolio de sus dirigentes, también del de compañías que miran para otro lado porque lo que importa es la cuenta de resultados; firmas que presionen para poner freno a la persecución de quienes en todo el mundo defienden ríos, bosques, mares o lagos de hidroeléctricas, minerías y agronegocios industriales, y que lo hacen poniendo en riesgo su libertad y su vida. Y las pierden.

Sólo puedo añadir.

#LibertadParaBernardo YA!

Puedes firmar en este enlace para pedir la libertar de Bernardo Caal

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