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23/03/2016 07:02 CET | Actualizado 23/03/2016 07:03 CET

Después de lo sucedido en Bruselas, Europa necesita mantenerse unida

brusselsEste abominable acto terrorista que ha tenido lugar en Bruselas no es ninguna sorpresa. Resulta inquietante que haya ocurrido inmediatamente después de la captura de Saleh Abdeslam, el cerebro de los atentados de París. Las autoridades belgas cometieron un grave error de seguridad justo después del mediático arresto y ha acabado ocurriendo esta masacre.

LAURIE DIEFFEMBACQ via Getty Images
People are evacuated from Brussels Airport, in Zaventem, on March 22, 2016. after at least 13 people have been killed by two explosions in the departure hall of Brussels Airport. / AFP / Belga / LAURIE DIEFFEMBACQ / Belgium OUT (Photo credit should read LAURIE DIEFFEMBACQ/AFP/Getty Images)

Este abominable acto terrorista que ha tenido lugar en Bruselas no es ninguna sorpresa. Resulta inquietante que haya ocurrido inmediatamente después de la captura de Saleh Abdeslam, el cerebro de los atentados de París. Las autoridades belgas cometieron un grave error de seguridad justo después del mediático arresto y ha acabado ocurriendo esta masacre. La Unión Europea -envuelta en una batalla por sobrevivir- también tiene la culpa. La mala gestión de la crisis de los refugiados y la excesiva dependencia de Estados Unidos para resolver la crisis de Siria han conducido al pesimismo colectivo y al aumento de las amenazas terroristas. Dicho esto, la UE todavía tiene tiempo de salir fortalecida y de mitigar las futuras amenazas. Un buen enfoque requiere más cohesión entre los Estados miembros.

El proceso de guetización de los musulmanes en Francia y en otros Estados europeos ha sentado unas bases perfectas para el extremismo.

La crisis de la Unión Europea está relacionada con la guerra civil Siria. Estados Unidos abandonó a su suerte a Europa y la agresiva política de Rusia agravó aún más los problemas. Los primeros cuatro años de guerra civil fueron para Europa como un dolor de cabeza soportable, era más una agonía moral que un estrés físico. La repentina ola de refugiados y el auge del ISIS hicieron que para Europa fuera imposible seguir siendo un mero espectador. Desde entonces, la UE ha sufrido una especie de implosión a fuego lento en la que sus Estados miembros se adelantan los unos a los otros en un intento por evitar responsabilidades.

Los sucesos de París -y ahora los de Bruselas- han hecho que sea imposible mantener una actitud de indiferencia. Uno de los enfoques se basa en la aceleración de la ruptura de la UE, unos controles fronterizos más estrictos y una mayor soberanía nacional. También en el uso de la fuerza, sin importar la desproporción con respecto a las pérdidas originales, para mandar un mensaje contundente a los terroristas. En teoría, esta estrategia parece ser la más racional. La campaña de bombardeos que se emprendió tras los ataques terroristas de París demuestra cuál es la opinión de los que toman las decisiones. Aun así, esta política no ha ayudado a acabar con el ISIS o a contener las futuras amenazas. Lo único que ha conseguido es afectar a la ola de refugiados sirios, donde la gente ya huía del régimen y de los bombardeos rusos.

El proceso de guetización de los musulmanes en Francia y en otros Estados europeos ha sentado unas bases perfectas para el extremismo.

El segundo enfoque pasa por hacer que la Unión Europea sea la principal responsable de la toma de decisiones. Y conlleva más cooperación entre los Estados miembros, una política exterior más fuerte y la adopción de un enfoque pragmático con vistas a la crisis de refugiados y a su causante. Aunque el planteamiento pueda parecer plagado de dificultades, parece ser la única solución para la Unión Europea. Mientras Europa sea una región integrada, no se podrán cerrar las fronteras. No se puede echar a los refugiados porque el proceso es muy complicado. No se pueden disuadir las amenazas con unos cuantos bombardeos en Siria. Para empezar, los autores de los atentados de París no eran refugiados. Puede que alguna de las claves del ataque terrorista de Bruselas sea un elemento local.

El proceso de guetización de los musulmanes en Francia y en otros Estados europeos ha sentado unas bases perfectas para el extremismo. En general, Europa se había mantenido en silencio mientras Al Asad y sus aliados iraníes se dedicaban a atacar a la población siria. El consecuente ascenso del ISIS y su incansable propaganda han tenido influencia en personas que ya se sentían marginadas en su lugar de origen. Aun así, los extremistas no abundan. La incesante campaña de odio llevada a cabo por el Frente Nacional y por otros partidos de derecha puede fortalecer a los intransigentes. Un planteamiento mejor supondría dar poder a las comunidades locales y proporcionar oportunidades educativas y laborales a los que viven en los barrios periféricos franceses, conocidos como banlieues. Este planteamiento, acompañado de una Policía comunitaria, será capaz de atenuar las futuras amenazas.

La falta de acción en Siria ha provocado la crisis de los refugiados y el aumento de los ataques terroristas. El frágil alto el fuego está en peligro por culpa de Rusia y el ISIS sigue igual de fuerte. Por lo tanto, Europa necesita abordar las amenazas a largo plazo enfrentándose al origen del problema. Reino Unido no puede lavarse las manos y abandonar sus responsabilidades cortando los lazos que le unen a la Unión Europea. Tiene que trabajar con Francia y con Alemania para dar con una política de seguridad viable para Europa. El continente puede arreglárselas sin un apoyo claro por parte de Estados Unidos y puede sobrellevar el ataque de Rusia y los complots del terror. Pero sólo si se decanta por un planteamiento de unión.

Este post fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros