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29/03/2013 08:26 CET | Actualizado 28/05/2013 11:12 CEST

La Esperanza del Cine Español está (también) en Dublín

Se diría que el cine español funciona bien en el exterior. Según la FAPAE, en 2011 se recaudó el doble en el extranjero que en casa debido a las coproducciones y el año pasado, Gonzalo Salazar-Simpson, presidente de los productores de cine hacía hincapié en la necesidad de salir al exterior.

El ajetreado proyector del Instituto Cervantes de Dublín se enciende de nuevo. Esta vez con motivo de la presentación de un ciclo de cine dedicado a la promoción de nuevos realizadores españoles.

Arranca la sesión con los últimos trabajos del director andaluz afincado en Irlanda, Paco Torres. Abarrotan la sala casi un centenar de espectadores.

El cortometraje de seis minutos Halowin (2012) se recibe con aplausos. Acto seguido se proyecta El Vuelo del Tren (2011), largometraje que narra la lucha de una madre soltera por ayudar a su hija que sufre leucemia y cómo juntas aprenden a valorar los pequeños detalles que les ofrece la vida. "Descubrir la esperanza a través del dolor" es lo que cuenta esta historia, afirma con orgullo el director.

Al término de la película, aplausos entregados y felicitaciones al realizador sevillano. No es la primera vez que Paco Torres revienta el aforo y tiemblan los cristales en la concurrida sala de Lincoln Place. Lola Rodríguez, responsable de Cultura, comenta: "La verdad es que Paco tiene mucho tirón, el año pasado nos vimos obligados a hacer dos pases de su corto, The Rattle of Benghasi. Es un buen ejemplo del creciente interés por el cine español que hay en Dublín".

Lola conoce bien a su público. Son sus manos de niña las que desde hace un año pulsan el play del Instituto. Solo en el 2012 se proyectaron casi medio centenar de películas organizadas en hasta nueve ciclos diferentes con temáticas tan variadas como la literatura en el cine, la memoria histórica, los premios Goya, José Luis Garci, documentales y cine latinoamericano.

Irlandeses, polacos, brasileños, franceses y también algunos asiáticos se acercan cada semana al Instituto a por su dosis de Spanish Cinema. Nan Liang, estudiante chino de español, afirma con entusiasmo que las proyecciones del Cervantes "muestran a gente corriente en situaciones cotidianas y eso ayuda a comprender mejor la cultura española".

A juzgar por estos testimonios se diría que el cine español funciona bien en el exterior. Según la FAPAE, en 2011 se recaudó el doble en el extranjero que en casa debido a las coproducciones. El año pasado, Gonzalo Salazar-Simpson, presidente de los productores de cine hacía hincapié en la necesidad de salir al exterior: "No solo exportar más, sino coproducir más con el extranjero, buscar temas globales, realizar acuerdos de ventas internacionales antes de rodar".

Nan Liang, estudiante de español. Foto: SAB

Pero si hay alguien que sabe como sacar proyectos adelante a base de coproducciones, colaboraciones y/o autoproducciones, ese es Paco Torres. Criado cinematográficamente entre Barcelona y Dublín lleva más de una década sin dejar de rodar. La crisis que golpea tanto a España como a Irlanda no le ha impedido moverse internacionalmente entre pequeños y grandes proyectos de cine y televisión.

Actualmente Torres se encuentra en preproducción de dos proyectos de contenido árabe. En las próximas semanas rueda The Number One, un corto que se adentra en la barbarie de dos épocas y lugares muy diferentes: Irlanda, 1890 y Siria en 2013. Su siguiente largometraje es Blue Guitar, una coproducción jordano-irlandesa que comienza a rodarse en septiembre de 2013. Para este proyecto el director sevillano cuenta como protagonista con Kais Nashif (Paradise Now) y con la colaboración de uno de los mejores directores de fotografía del panorama internacional, Javier Aguirresarobe (Los Otros, Vicky Cristina Barcelona).

Jesús Urda, quien firma la entrevista a Paco Torres es también director de cine afincado en Dublín. Explica que sus dos últimos trabajos, los cortometrajes Yo y el Diablo (2008) y El Patio de Peter Pan (2010) han sido colaboraciones internacionales financiadas desde España que salieron adelante gracias a medios irlandeses.

Asegura tener un buen proyecto entre manos, que pese a contar con el "sí quiero" de actores españoles de renombre, está paralizado por la crisis. Pero Urda no es de los que se rinden. Su pasión es dirigir y no dudará, asegura con determinación, en adaptar su guión al público irlandés o incluso a cambiar su proyecto por otro más internacional: "Soy consciente de la situación, pero también quiero creer que el cine no es esperanza sólo dentro de la pantalla, los que amamos este arte debemos buscarla allá donde se encuentre, en Irlanda o donde sea."

Sala de proyecciones del Instituto Cervantes de Dublín en Lincoln Place. Foto: SAB

La situación es la que es y es posible que haga falta algo más que apostar por las coproducciones para dar vida al cine español, pero es agradable escuchar a jóvenes talentos como Torres y Urda cuando hablan de sus proyectos. Es reconfortante saber que muchos jóvenes miran al futuro con optimismo, no se dejan vencer por la situación económica y no dudan en buscar las oportunidades allá donde las haya. Al igual que en El Vuelo del Tren de Torres los protagonistas buscan la esperanza a través del dolor, ellos construyen el futuro del cine español en medio de la crisis.

En este contexto, en el Instituto Cervantes de Dublín, puente de culturas entre España y la Isla Esmeralda, se viene trabajando en un proyecto de promoción tanto del cine español en Irlanda como de su equivalente en España, y quién sabe si plantando así la semilla de nuevas coproducciones. Quién siembra recoge, y con el tiempo vendrán los frutos; esa es la filosofía.

Mientras tanto, las populares proyecciones del Cervantes siguen llenando la sala y poniendo un poco de sabor y calor español en las frías tardes dublinesas...

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