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03/12/2017 09:14 CET | Actualizado 03/12/2017 09:14 CET

Nunca entenderé por qué no me quisiste

Era fiel, leal, apasionada, cariñosa, estábamos unidos... ¿Qué pude hacer mal para sentirme tan poco deseable?

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Lo di todo por ti. Me preocupaba por ti hasta encontrarme mal cada vez que pasabas una mala noche o que estabas deprimido. Dejaba lo que hiciera falta para estar ahí para ti de la forma que necesitaras. Era fiel, leal, apasionada, cariñosa, estábamos unidos... Era la persona que todo el mundo decía que merecías y necesitabas. ¿Qué pude hacer mal para sentirme tan poco deseable?

Teníamos una conexión innegable, más sólida que las raíces de un roble. Solo una fuerte tormenta conseguiría separarnos, y nunca pasó. Ni siquiera llovió. Casi nunca discutíamos hasta el punto de acabar gritándonos o llorando. A veces no estábamos de acuerdo, pero pasábamos página; para nosotros, no era más que una brisa que pasaba entre nuestras ramas. No había nada que no se pudiera arreglar con una buena conversación.

Éramos felices juntos y sacábamos el máximo partido a cualquier situación. Eras la luz de mi vida y la persona por la que habría luchado hasta el fin, sin importar la dificultad de la batalla. Me tenías totalmente enamorada y jamás te creerías la inspiración que llegaste a ser para mí. Uno influía en el otro y viceversa de la mejor manera posible, y cada uno sacaba lo mejor del otro.

Incluso antes de conocernos, teníamos los mismos principios y objetivos. Tu ambición y tu dedicación tienen, en parte, la culpa de que me enamorara así de ti. Eran algunas de las cualidades más atractivas y admirables que tenías, entre muchas otras. Y sé que te encantaba que yo fuera igual. Sé que te encantaba que habláramos del futuro y emocionarte por ello igual que yo; incluso eras tú quien más sacaba el tema. ¿Ya no quieres ese futuro?

Me presentabas a todo el mundo y estabas orgulloso de tenerme en tu vida. Me mostrabas ante todo el mundo sin ningún miedo. Cada vez que me mirabas, te brillaban los ojos y se te ponía en la cara una sonrisa de oreja a oreja. ¿Qué ha sido de eso?

¿Había otra chica en tu vida? ¿Era una chica de la que no podías olvidarte o una que te había llamado la atención de repente? No creo que sea el caso, porque no sé cómo podrías haberte fijado en otra persona cuando siempre estabas fijándote en mí. Independientemente de quién fuera o de lo que pasara entre nosotros, intenté ganarme tu atención por todos los medios y ayudarte para que te volvieras a centrar. Pero algo que no puedo describir seguía alejándote de mí.

Me culpo aunque sé que no hice nada mal. Parece que no me acostumbro a este cambio tan repentino que ha dado mi vida. ¿No estabas seguro de si eras lo suficientemente bueno para mí? Porque eras lo mejor de mi vida; el deseo que pedía con cada estrella fugaz, con cada vela de la tarta de cumpleaños y con cada pestaña que se me caía.

Es una pena saber que éramos todo lo que siempre habíamos querido en una persona, pero que no acabamos teniendo el final feliz que queríamos. Pero ¿quién dice que nuestros caminos no volverán a cruzarse? Estoy impaciente y tengo esperanzas. Si eso no pasa, podré seguir sonriendo y desearte lo mejor, a pesar de todo el daño que me has hecho, porque me has dado muchas más cosas buenas que malas.

Dará igual el tiempo que pase, siempre me preguntaré por qué no me quisiste o qué salió mal. Nunca tendré una respuesta clara por mucho que intente sonsacártela, pero ojalá un día los dos volvamos a encontrar algo así, ya sea juntos o por separado.

Escrito por Brittany Christopoulos en Unwritten

Este artículo fue publicado con anterioridad en la edición estadounidense del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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