BLOGS
31/12/2014 08:14 CET | Actualizado 01/03/2015 11:12 CET

La pornograficación del fitness tiene que parar

La clave del fitness es sentir una fuerza que no proceda del deseo de tener un culo bonito, sino uno fuerte que pueda moverse cuando lo necesite, junto con el resto de la magnífica máquina que eres TÚ.

John Lamb via Getty Images

Las revistas de fitness no nos ayudan a estar en forma. Observar imágenes de pechos, nalgas y bíceps caricaturizados te da la impresión de que así debería ser un cuerpo, de que todos los cuerpos musculados tienen que tener la misma forma. Las revistas de fitness usan exactamente estas imágenes para inspirar a las mujeres. Aun así, la mayoría de nosotras no puede identificarse con lo que vemos porque no creemos que podamos llegar a ser como ellas.

¿Qué ha sido del fitness? ¿Adónde va a parar? Cuando las fotos de las revistas son de mujeres sugerentes vestidas y posando como si estuvieran en el dormitorio y no en el gimnasio, te imaginas hacia dónde está yendo el mundo del fitness. Habiendo sido una chica de bikini antaño, nunca me tomé mi cuerpo demasiado en serio porque lo esculpí con mis más de 95 kilos cuando tenía 40 años. Era la que destacaba al lado de las veinteañeras.

Vestida sólo con medias y sujetador, subida en una tarima en la mayor exhibición de fitness en Norteamérica, The Arnold, en Columbus (Ohio), vendiendo el estilo de vida fitness, sentí que exponía de forma exagerada mis morenos muslos y abdomen al público en general, por no hablar de mis partes traseras.

Mis glúteos estaban bien formados, morenos y brillantes con el aceite, bien levantados gracias a los zapatos de tacón. Pero también os digo que yo no era nada en comparación con los personajes rubios con trajes de rejilla, pechos como sandías y nalgas al descubierto que se veían por toda la exhibición.

Me resultaba muy divertido verme al lado de esas jóvenes, pero me guardé la broma para mí misma. La broma de la edad. Un cuerpo a los 40 no es lo mismo que un cuerpo a los 20, aunque yo no estaba nada mal. Pero sabía que cuando mi cuerpo siguiera su proceso de envejecimiento, al menos mi cerebro seguiría estando ahí y tendría talento más allá del que mostraba mi cuerpo de gimnasio al público. Lo puedo decir porque nunca dependí de mi físico para ganarme la vida en la industria del fitness. Dependí de mi cabeza.

Lo que me preocupa es que las revistas de fitness enseñan a las mujeres que lo que ven también es posible en ellas. Las mujeres están desesperadas por que publiquen sus fotos en las revistas de fitness, por que las glorifiquen hasta la eternidad con una foto. Las mujeres harán cualquier cosa por estar ahí. Pasarán hambre para que se les note bien la definición muscular, experimentarán con medicamentos y se venderán para los jueces y todos los demás. Sólo para conseguirlo.

Cuando miramos su cara y su cuerpo en esas revistas, no nos damos cuenta de que la mayoría lleva meses a dieta. O de que muchas están así porque participan en una competición en la que se machacan con estricto entrenamiento y dieta para estar más esbeltas. O de que acaban de competir y cuando pasen unos días no tendrán el mismo aspecto.

¿Qué estamos enseñando a las jóvenes que quieren desesperadamente creer que pueden estar tan cuadradas? No se dan cuenta de lo que eso implica. Quieren estar ahí y perjudicarse para alcanzar un ideal casi inalcanzable. ¿Cuándo será aceptable construir autoestima y razonamiento a la vez que se fortalece el cuerpo, sin pensar en la apariencia de tu culo en esos pantaloncitos cortos?

Quizás esta posición aventajada a mis 55 años me permite asumir que ahora ya no se trata tanto del fitness como de la pornografía. En cierto modo, la imagen de unos glúteos desnudos no funciona pasado un tiempo. ¿Cuál es entonces la nueva dirección del fitness? Si me lo preguntas, la clave del fitness es ser capaz de mover el cuerpo como se tiene que mover.

Esto significa poder correr, saltar, nadar, jugar, estirarte, andar y levantar peso con todas las partes de tu cuerpo, desde las articulaciones, los músculos y los huesos, hasta las manos y los pies. Todas las partes trabajando al unísono. Esto significa que si tienes que correr 5 kilómetros para huir del peligro, que si tienes que nadar durante 20 minutos para salvarte en una inundación, que si tienes que levantar algo o a alguien pesado para liberarte, puedes hacerlo.

La nueva tendencia del fitness no consiste en venderse, sino en esforzarse mediante repeticiones, series y sudor para crear un cuerpo, un organismo completo diseñado para mantenerse en este mundo. Significa que puedes hacerlo tú misma sin depender de nadie más. Significa que entrenas de forma diferente, piensas con inteligencia, respetas y sientes una nueva fuerza en ti que no procede del deseo de tener un culo bonito, sino uno fuerte que pueda moverse cuando lo necesite, junto con el resto de la magnífica máquina que eres TÚ.

Estar en forma en el sentido funcional más que sexual significa que eres totalmente capaz de tener el poder, independientemente de tu estatura, color de pelo, talla de pecho o de zapato. Tienes una fuerza que procede del interior de tu ADN porque te lo has trabajado, te has ganado un lugar y caminas con confianza por ello. Un yo en forma en el sentido funcional de la palabra acoge todas las tallas, formas y colores. El pecho y el culo son incidentales. Lo que realmente necesitamos construir en el gimnasio es la consciencia de uno mismo y de lo que somos capaces de hacer. ¡Creedme!

Este post fue publicado originalmente en la edición canadiense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano