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03/04/2018 07:29 CEST | Actualizado 03/04/2018 19:36 CEST

'Pipolizar' la política

Sergio Perez / Reuters
Pablo Iglesias e Irene Montero en una imágen de archivo (2015).

El anuncio de la próxima maternidad de Irene Montero y Pablo Iglesias y la polémica generada por el mismo evidencia la difícil relación entre la vida privada y la política. En las antípodas se sitúa EEUU, el país paradigmático en el que la vida privada de los líderes políticos es de dominio público y concierne a la vida política de una manera directa. Uno de los ejemplos más evidentes fue el impeachment provocado por la mentira sobre la infidelidad de Bill Clinton, pero más recientemente, los titulares políticos son protagonizados por el escándalo provocado por la actriz porno que desveló amenazas y coacciones del entorno presidencial para que no desvelara su aventura con el Presidente Trump.

En España todavía no se han establecido unos parámetros que normalicen cual debe ser el límite de la transparencia sobre la vida privada de nuestros políticos

En España todavía no se han establecido unos parámetros que normalicen cuál debe ser el límite de la transparencia sobre la vida privada de nuestros políticos. Afirma Byung-Chun Han en su ensayoLa sociedad de la transparencia que el imperativo de la transparencia hace sospechoso todo lo que no se somete a visibilidad. En eso consiste su violencia, pero en el caso español, la incursión de los medios de comunicación en la vida de nuestros líderes todavía es muy limitado y circunscrito a breves en la prensa escrita, más habituales en los "mentideros y corrillos políticos" que en la opinión pública. Sin embargo, la tendencia a la pipolización de la política y el interés que suscitan sus vidas mas allá de sus quehaceres es innegable, porque la clase política no escapa a la banalización de las relaciones que parece imponerse.

Podemos ya rompió con la tradición de la discreción. El comunicado conjunto de separación entre Pablo Iglesias y Tania Sánchez publicado en sus redes sociales, coincidiendo con la noche electoral de las pasadas elecciones andaluzas, supuso un antes y un después de la comunicación política y personal. Foessel en su libro La privacidad de lo íntimo asegura que la legitimidad política depende de la capacidad de los políticos para ponerse a la altura de las experiencias cotidianas, y así, hacer coincidir las experiencias de los políticos con las experiencias de la gente. Según esta teoría de Foessel, Podemos y sus líderes estarían activando mecanismos de identificación y empatía con el común de los votantes. ¿estrategia política o normalización de las relaciones? Cada cual que extraiga sus conclusiones.

Todavía es pronto para afirmar que la nueva tendencia en comunicación política será someterse a la tiranía de la transparencia de lo privado, reduciendo lo íntimo a la mínima expresión del pudor. Montero e Iglesias podrían ser criticados por la utilización política de su maternidad, tanto como lo fueron por intentar que su relación no fuera tema de debate político. Porque la relación entre vida privada, íntima y política todavía es una asignatura pendiente y la tendencia a la pipolización* de la política no facilita que los compartimentos estancos sigan siéndolo, porque en nuestros días, la audiencia manda y un embarazo también podría ser comunicación política.

* El escritor mexicano Carlos Fuentes acuñó en este artículo el término "pipolización" (derivado de la revista americana People, modelo de publicaciones llamadas 'del corazón') para referirse a la farandulización de la política.

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