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24/07/2018 07:26 CEST | Actualizado 24/07/2018 07:26 CEST

Ni lenguaje ni inteligencia, el motor de la evolución humana es la imaginación

Detalle de ‘El astrónomo’, de Vermeer.
Detalle de ‘El astrónomo’, de Vermeer.

Por Winston Manrique Sabogal

¡Imaginación! Esa es la clave del ser humano y lo que lo diferencia del resto de criaturas. Lo que hace más humano a las personas no es ni el lenguaje, ni la inteligencia, ni los sentimientos: es la imaginación que siempre está detrás de estos tres conceptos señalados. Y es la imaginación lo que ha llevado y lleva a los diferentes cambios y metamorfosis de la humanidad. Lo que ha guiado los pasos del ser humano hasta este mismo instante, de manera colectiva e individual. Todas las personas y civilizaciones captan la misma realidad pero es su imaginación, el cómo, lo que determina un comportamiento, actitud o decisión. Y es lo que crea los mecanismos de supervivencia.

Esa es parte de la respuesta que ha encontrado el historiador Felipe Fernández-Armesto a dos preguntas sencillas, pero esenciales: ¿por qué la cultura humana cambia tanto de un país a otro, y por qué evoluciona a ritmo frenético? ¿Se puede cambiar o evolucionar sin límite?

Confronta al lector con lo que este pueda saber o creer, pero sobre todo, lo invita a imaginar, a abrir otros compartimentos mentales

Y para resolver estos interrogantes, el ensayista e historiador de la Universidad de Oxford y hoy profesor en la Universidad de Notre Dame, de Estados Unidos, ha hecho un viaje a lo largo de la historia y estudiado algunos hitos que han jalonado la evolución para tratar de desentrañar el origen o pulsión de aquel gran cambio. Casi desde el origen hasta este siglo XXI de inteligencia artificial y revolución digital.

Su expedición la ha reflejado en Un pie en el río. Sobre el cambio y los límites de la evolución (Turner). Un libro apasionante lleno de información muy interesante, clara y amena que Fernández-Armesto articula como un rompecabezas de puertas y ventanas sobre el proceso evolutivo de la humanidad. Un estudio y reflexión que confronta al lector con lo que este pueda saber o creer o con sus ideas preconcebidas, pero, sobre todo, lo invita a imaginar, a abrir otros compartimentos mentales.

"La clave para entender por qué las culturas humanas varían tanto reside por consiguiente en el estudio comparativo de otras criaturas culturales. Solo cuando reconozcamos cuánto tenemos en común con otros animales, podremos empezar a ver qué hay, si es que hay algo, que nos haga distintos", escribe el historiador.

En las últimas seis décadas los científicos han identificado formas de cultura entre muchas especies de primates

Para Fernández-Armesto los seres humanos no son las únicas criaturas con cultura. Recuerda que en las últimas seis décadas los científicos han identificado formas de cultura entre muchas especies de primates y las han reivindicado para muchas otras. La diferencia con la raza humana estaría en el desarrollo de la imaginación que es lo que a su vez, al parecer, genera una serie de constantes cambios "que llamamos 'historia': se transforman, diferencian y multiplican a una velocidad salvaje y aparentemente -al menos en nuestros días, y durante la mayor parte del pasado reciente- cada vez más acelerada. Varían radicalmente y a toda prisa de fecha en fecha y de lugar en lugar".

Desde la primera página de esta exploración por comprender a la humanidad, Fernández-Armesto deja claro qué entiende él por Cultura: "Por cultura entiendo comportamiento -incluyendo comportamiento mental, como los pensamientos y actitudes- adquirido mediante aprendizaje, transmitido por profesores o figuras ejemplares y adoptado mayoritariamente". Es decir, la cultura como la transmisión de conductas adquiridas que modelan al individuo y estos intercambios jalonan la evolución de la humanidad.

Un pie en el río levanta una cartografía del ser humano con trazos de cultura, antropología, sociología, ciencia, filosofía, historia, religión e, incluso, física. Los vínculos entre las ideas y los cambios culturales están claros para Fernández-Armesto.

¿Acaso son los cambios económicos los que propician el cambio cultural? Esa es una pregunta que flota en este ensayo

Según el historiador, es la oportunidad de romper las barreras que separan la ciencia del resto de especialidades desde una posición de igualdad. Las dos culturas están acercándose, evolucionismo y culturalismo, y las dos han coexistido. "Necesitamos fomentar el pluralismo entre las disciplinas que están ahora mismo en guerra, igual que lo hacemos entre las culturas y civilizaciones enfrentadas: el diálogo debe subsistir a la reyerta, el respeto al insulto, el aprendizaje mutuo a la intimidacion constante".

"Las culturas humanas son visiblemente mutantes". Y en esa metamorfosis juega un papel crucial la economía. Las páginas de Un pie en el río muestran la espiral de cambios de la humanidad y cómo esos cambios aumentan en la medida en que hay más intercambio cultural, los cuales buscan una mejora del bienestar y de la vida, y en esa exploración-imaginación incesante está la pulsión de la economía con alguna de sus estrategias. ¿O acaso son los cambios económicos los que propician el cambio cultural? Esa es una pregunta que flota en este ensayo.

Sobre este aspecto de la economía en la evolución de la humanidad puedes leer el artículo que WMagazín publicó en blogbankia.es bajo el título El ADN de la economía en los cambios de la humanidad.

Y como se dice en ese artículo, hay una idea inquietante de Felipe Fernández-Armesto: "El crecimiento sin freno de la población mundial, que no se vio afectado ni por las guerras, aumentó la presión sobre los recursos naturales. Sin embargo, más aún que el crecimiento de la población, fue la espiral de deseo -el consumismo, la lujuria de la abundancia, la impaciencia por disfrutar de los beneficios del crecimiento económico- lo que hizo que la gente explotara el planeta con una crueldad cada vez mayor".

Y, resuenan aquí, las palabras de Sigmund Freud sobre que el deseo no tiene fondo. Pero también alientan las de Fernández-Armesto al recordar que "el pluralismo saca lo mejor de la diversidad". Vaivenes del ser humano y de su futuro. De la riqueza de la imaginación que no tiene límites.

AOL

Este artículo se publicó originalmente en la web de WMagazín, la revista literaria online dirigida por el periodista Winston Manrique Sabogal, un espacio para conversar con sosiego sobre literatura, donde él es cronista de encuentros, reportajes y entrevistas a ambos lados del Atlántico, y los lectores son los coautores, con sus lecturas y comentarios

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