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20/02/2016 09:50 CET | Actualizado 20/02/2017 11:12 CET

¡Hijos de toxic@s!

Está de moda hablar sobre las "personas tóxicas" y sobre cómo identificarlos para poder alejarnos de ellas. Pero esto no es siempre posible. Si fuera tan sencillo, rápidamente se encontrarían aislados y no serían un riesgo para nadie.

Está de moda hablar sobre las "personas tóxicas" y sobre cómo identificarlos para poder alejarnos de ellas. Pero esto no es siempre posible.

Si fuera tan sencillo, rápidamente se encontrarían aislados y no serían un riesgo para nadie. Es más, una vez apartados del grupo, no tendrían oportunidad de procrear. De modo que generación tras generación seríamos cada vez más majos. Pero yo conozco auténticos ¡hijos de ... toxic@s!

Y sé que tú también.

Mi sensación es que esto no parece estar mejorando. No creo que mis hijos se vayan a encontrar a una generación más maja que la mía. Tampoco creo que la mía sea más educada y agradable que la de mis padres, más bien todo lo contrario. Parece que esto, en lugar de disminuir, va a más.

"Parece que los tóxicos están bien relacionados y acompañados"

Las gamberradas en las escuelas son cada vez más bestias, muchos jóvenes (ya hablo como mi padre) no respetan a sus mayores, no ceden los asientos a las embarazadas o a la gente mayor, ni abren la puerta si ven a una persona cargada con paquetes. Parece que los tóxicos no sólo son capaces de no permanecer aislados, sino que, encima, están bien relacionados y acompañados.

Muchas veces ocupan cargos de responsabilidad en las empresas, encabezan las listas de partidos políticos y, de un modo u otro, terminan formando "familias". Procrean y educan a sus vástagos con la misma falta de moral y ética que tan buenos resultados les ha dado. Quizás, entonces, no estemos todos de acuerdo en quién es y quién no es tóxico.

Tal vez, el que para mí es un ser despreciable, para otros merece su voto, lo consideran interesante o creen que puede desempeñar un muy buen trabajo en su organización. Pero qué más da lo que yo piense. Hay auténticos "expertos" que ya han decidido quién es y quién no es tóxico.

"¿Quién soy yo para llevarles la contraria después del tiempo que han dedicado para desarrollar la toxicidad?"

¿Quién soy yo para llevarles la contraria después del tiempo que han dedicado para desarrollar la fórmula de la toxicidad? Hay gente que señala con el dedo, avisando a todos sobre lo mala y venenosa que es una persona.... Pero es curioso; esto mismo es lo que hacen los que realizan mobbing en sus empresas o bullying en sus colegios. Aunque no puede ser ¿no?

El malo no puede ser el que señala para avisar al resto sobre la necesidad de alejarse del "apestado"... De modo que hay que hacer caso a los "expertos" e intentar alejarnos. Pero por más que intento informarme sobre qué hacer con estas personas, no consigo dar con la clave.

Montones de gurús, terapeutas, sanadores, chamanes, tarotistas, y otros sabios han debatido sobre cómo identificar a una persona tóxica para así poder alejarnos lo máximo posible. Lo curioso es que son justamente esas personas, aquellas que tienen muy claro quién es tóxico y quién no, de las que yo intento distanciarme todo lo que puedo.

"Normalmente se suele tratar de compañeros, jefes o familiares"

Parece muy fácil para ellos, pero lo cierto es que en mi caso no suele resultar sencillo apartarme de las personas que, con sus comentarios o acciones, me hacen daño. Ya lo habría hecho de ser tan fácil. Porque normalmente se suele tratar de compañeros del trabajo, jefes o familiares. Si el supuesto tóxico es un vecino o un conocido, con dejar de saludarle suele ser suficiente. 

Cuando, en la consulta, un cliente me habla sobre lo importante de que alguien de su entorno actúe de manera diferente, siempre les digo lo mismo: "El objetivo no puede ser nunca que los demás se comporten como a ti te gustaría, el objetivo es que, independientemente de cómo se comporten los demás, tú puedas continuar siendo fiel a tus valores".

Olvídate de aprender a distinguir a aquellas personas que cumplen con los criterios de "toxicidad" que alguien se ha inventado y centra tus esfuerzos en trabajar: 

- Para que tu autoestima no dependa de lo que una persona pueda decirte.

- Para aprender a poner límites a los comportamientos que te afecten directamente.

- Para comunicar de manera asertiva.

- Para aceptar a las personas que te rodean, tal y como son.

Si se trata de una persona incómoda, y continuas teniéndola cerca, recuerda esta cita de Mark Twain: "Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel y ahí te vencerá por experiencia."