POLÍTICA

Lluís Llach: "En Junts pel Sí convivo con gente a la que nunca votaría"

El excantautor reconvertido en diputado habla sobre su salto a la política y los próximos meses del proceso independentista

23/03/2017 07:29 CET | Actualizado 23/03/2017 07:30 CET
EFE

"Sé que mi historia es curiosa. ¡Tan curiosa que ni yo sé qué cojones hago aquí!". Lluís Llach (Girona, 1948) se toma con filosofía y buen humor su reconversión de cantante retirado a diputado por Junts pel Sí (JxS) en el Parlament. "Mi vida ahora es un desastre", ironiza en su despacho de la cámara catalana. "Un desastre apasionante".

Retirado de la música desde 2007, el que fue referente de la nova cançó cambió los cocoteros de Senegal, donde residía, por una legislatura especialmente tensa en el Parlament. Llach disfrutaba hasta hace un año y medio de su jubilación en África, donde puso en marcha una fundación para ayudar a los más desfavorecidos. "Escribía libros, ayudaba a arreglar pequeñas cosas para la gente...", recuerda. "Dejé de cantar para poder vivir de manera tranquila y anónima... ¡Y mírame ahora!".

Dos llamadas fueron las que empujaron a Llach a dar el paso. La primera fue de Oriol Junqueras. La segunda de Artur Mas. "Acepté cuando vi que generaba consenso y me lo pedían desde los dos lados". De momento, no se arrepiente de haber recogido el guante. "Siento que soy partícipe del movimiento político más trascendental de la época moderna de Cataluña", afirma. "La experiencia está siendo muy positiva".

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Lluis Llach firma autógrafos en la campaña por la independencia de Cataluña durante la Diada el 11 de septiembre de 2013

Ahora Lluiset, como le llaman sus compañeros de JxS, trata de aportar su granito de arena en un grupo parlamentario de sensibilidades muy diversas. En la coalición independentista uno puede encontrar personajes escorados a la izquierda, como el propio Llach, hasta perfiles de centroderecha liberal como el exconsejero de Justicia Germà Gordó. "Procuro que mi coherencia no hiera al resto", responde Llach a la pregunta de su compatibilidad con otros perfiles dentro de JxS. "Trato de no hacer sangre con nadie. No hace falta y no es la finalidad de estar aquí".

"Yo convivo con gente a la que nunca he votado ni nunca votaría. Ellos lo saben", reconoce. Con todo, considera que la coalición funciona perfectamente y que está con "la mejor gente posible". Asegura incluso que ningún partido catalán cuenta con gente más de izquierdas que JxS. "En la práctica ser de izquierdas o de derechas tiene extrañas contradicciones", añade. El ex cantautor recuerda el día en que votó a favor de mantener las subvenciones a los colegios del Opus Dei. "Si acabábamos con esas subvenciones, teníamos que gastarnos 150 millones en indemnizar a estas escuelas", recuerda. "Así que me tapé la nariz, voté a favor y consideré que lo que acababa de hacer era un acto de profunda izquierdosidad (sic)".

Siento que soy partícipe del movimiento político más trascendental de la época moderna de Cataluña

Cuenta Llach que una de las mayores decepciones de su etapa como diputado tiene que ver precisamente con "el juego de hipocresías" de los partidos políticos. Llach sufre ante las tensiones con la CUP, pero también con CSP y el espacio de los Comuns. "No lo entiendo", se lamenta. "La obligación de la izquierda debería ser encontrar puntos de encuentro y no la vieja práctica del 'conmigo o contra mí'", prosigue. "Sobre todo entre los que estamos de acuerdo en construir una sociedad nueva".

La amenaza de las imputaciones judiciales es un runrún que circula por los pasillos del Parlament. Los 62 diputados de JxS incluso bromean con el asunto, conscientes de que la inhabilitación es un escenario encima de la mesa. "Veo a los 62 diputados con la convicción de llegar hasta el final", valora Llach. "Tenemos un parlamento con mayoría independentista, un presidente con las cosas claras y un vicepresidente que si no hace la independencia no sabe hacer otra cosa", sostiene. "Además contamos con la complicidad de la gente de la calle, que es quien ha tirado este proceso adelante".

Llach asegura no temer las represalias del Gobierno central y considera que prohibir por la fuerza el referéndum es una opción "muy arriesgada" para Rajoy. Son varios los independentistas que aguardan la represión al referéndum como la mejor oportunidad para consolidar una mayoría a favor de un Estado catalán. "Según lo que hagan, puede ser un error tan monumental que incluso favorecerá al independentismo", señala Llach. "Si tenemos que enfrentarnos nos enfrentaremos, pero nosotros de manera pacífica siempre".

De hipotético nada, el referéndum lo haremos y será en septiembre

Ante las posibles consecuencias legales de su actividad parlamentaria, Llach se lo toma con sentido del humor. "¡A mí me gustan mucho las fiambreras!", ironiza. "Además ya estoy acostumbrado a comer así desde mi época de cantante".

A Llach no le gusta que se le pregunte por el hipotético referéndum. "De hipotético nada, el referéndum lo haremos y será en septiembre". Asegura que, a pesar de la determinación de JxS en convocarlo sin autorización del Estado, se debe agotar la vía pactada por "respeto institucional" al espacio político de Ada Colau, que todavía pide un referéndum acordado con el Gobierno de Rajoy. "Creo que cada vez nos costará menos demostrarles que esto es una quimera", opina Llach. Considera que Colau -"un personaje interesantísimo"- acabará "comprendiendo" que "no hay más remedio que participar en el referéndum" unilateral.

Llach tampoco tiene dudas sobre la participación ciudadana en ese referéndum. Tiene claro que atraería a muchos catalanes a las urnas, también a los no independentistas. "El 80% de los catalanes queremos votar desde hace años y muchos no son independentistas", afirma. "¿Tu crees que los del `no` se quedarán a casa sabiendo que los del 'sí' iremos en masa a votar?"

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Lluis Llach participa en la cadena humana como parte de la campaña por la independencia de Cataluña. (JOSE JORDAN/AFP/Getty Images)

En ese espacio que pide un referéndum acordado está Podemos, un partido que cierra sus actos con La Estaca de Llach y que él ve con simpatía. "He dicho varias veces que si fuese de Valladolid votaría a Podemos", sostiene. Llach considera que lo que intenta el partido de Iglesias es reformar España, algo todavía más difícil que conseguir la independencia. "Tenemos un Estado español que es un desastre desde hace 300 años, cuando las testas coronadas totalmente idiotas hacían lo que querían", asegura. "Se ha construido durante años un tejido que carcome las estructuras del Estado y que se acabó de perfeccionar con la democracia y las puertas giratorias". Por eso Llach, "desde la solidaridad", les dice a Podemos que no cuenten con él. "Yo me escapo, lo siento".

A Llach se le ve tan apasionado con el momento que vive Cataluña como exhausto con sus responsabilidades. Reconoce, al final de la entrevista, que tiene muchas ganas de retomar su apacible vida en Senegal. "Volveré a ser una persona vulgar, mediocre y formal", explica. "Miraré a ver si esos cocoteros siguen ahí y espero que me quede algo en la cabeza para poder escribir y vivir de manera distinta".