POLÍTICA
03/04/2013 17:39 CEST | Actualizado 03/04/2013 17:39 CEST

Los Aznar afirman que pagarán ahora las clases de golf que les abonó el ayuntamiento de Madrid en 2001

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Al final, pagarán. La familia Aznar-Botella ha decidido abonar las más de 200 clases de golf que recibieron en el año 2001 en el Club de Campo de Madrid y que fueron sufragadas por el ayuntamiento de Madrid.

La familia del expresidente del Gobierno José María Aznar ha optado por hacer frente a estos gastos de manera voluntaria e "independientemente de que concluya" la investigación abierta por el Club de Campo para determinar la veracidad de las facturas que ha publicado este miércoles El Mundo.

Este diario revela que el consistorio madrileño, a través de la empresa municipal del Club de Campo, sufragó más de 200 clases de golf a la familia, cuyo importe rondaría los dos millones de pesetas por 285,5 horas de lecciones.

Según ha informado el Club de Campo Villa de Madrid en un comunicado, la empresa municipal, en la que el Ayuntamiento tiene una participación del 51%, ha consultado las agendas de los miembros de la familia Aznar en las fechas indicadas en las facturas y ha abierto una investigación "ante la improbabilidad de que esas clases ocasionales alcanzaran el número de horas o el importe facturado".

Esta investigación servirá para "determinar la veracidad del contenido de esas facturas y exigir, en su caso, las responsabilidades que procedan a quien cobró esas cantidades del Club".

El periódico afirma que hay cuatro recibos, dos pagados y conservados por el Ayuntamiento, un tercero que no se abonó y otro que ha desaparecido, por clases impartidas por Germán Garrido Canora.

El Club de Campo ha explicado que ofreció al entonces presidente del Gobierno y su familia "la posibilidad de recibir clases de golf a cargo de un técnico empleado de la entidad", unas prácticas "que se impartieron de forma esporádica a algunos miembros de la familia, sin que la entidad tenga constancia de su número o frecuencia".

Esas clases "fueron ofrecidas por el Club de Campo como una atención de cortesía y, por tanto, en ningún caso se comunicó a la Presidencia del Gobierno que esa actividad a cargo de un instructor empleado por el club debiera ser remunerada".

Tampoco, ha añadido el Club, se detalló que fuera facturada "de forma unilateral a la entidad por el técnico encargado como un acto privado distinto de las tareas propias de su puesto de trabajo".

Ha reconocido asimismo que, "en cualquier caso, y sin cuestionar en su momento la buena fe de dicho empleado, el Club abonó parte de las facturas que éste les presentó por ese concepto".

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