Bely Basarte: "La primera fila tiene que ser para el fan"

Bely Basarte: "La primera fila tiene que ser para el fan"

La cantante, que actuó en la última gala de los premios Goya, presenta su nuevo single 'M-40'.

Bely Basarte en un posado durante la entrevista.Sergi González

Hablar de Bely Basarte es hablar de versatilidad. La cantante madrileña protagonizó uno de los momentos más emotivos de la gala de los Goya con su interpretación del tema de Mecano Me cuesta tanto olvidarte en el in memoriam, mientras que unos días después estrenó el tema M-40, una canción pop con toques electrónicos que habla de una noche de fiesta.

El cambio de registro de Basarte está presente desde sus inicios haciendo versiones en YouTube, pero también la misma voz pop que cantó en español las canciones de La Bella y la Bestia. Y la vocalista del supergrupo 30s40s50s, formado junto al exmiembro de El Canto del Loco David Otero y el productor Tato Latorre.

Aunque oscile, en algo es tajante. Basarte no se separa de su guitarra. La usa como terapia, para componer y no se acaba de desvincular de ella en sus canciones, incluso la trae a su entrevista con El HuffPost.

Sin embargo, la artista no se cierra a una posible evolución, tanto de la industria como de su propia música. No echa de menos a la Bely que triunfaba con sus versiones en YouTube, pero sí que la recuerda "con cariño": "Creo que es necesario evolucionar, para mí lo de las versiones fue otra etapa, que la completé y pasó, con la que estoy super satisfecha con cómo la viví, la disfruté, pero pasó", añade.

Actuaste en el in memoriam de los Goya, con Carlos Saura, fallecido el día anterior, como gran homenajeado. ¿Cómo fue esa presión?

Desde que me propusieron tocar en la gala fue todo un honor. Además, de un momento tan importante de la gala como es el in memoriam, además de con una canción tan bonita y tan emocionante como es Me cuesta tanto olvidarte. La emoción se palpaba en el aire.

¿Te ha influenciado la trayectoria de Saura?

No, sé que era un gran personaje y una gran persona para el cine español, pero no he sido seguidora.

Portada de Me cuesta tanto olvidarte con IA, ¿te da miedo que llegue a la música?

Quiero pensar que la inteligencia artificial, por muy inteligente que sea, no tiene el factor humano, no tiene eso que las personas pueden aportar a todo que es alma. No le tengo miedo todavía, pero más que verlo como una competencia, creo que tendríamos que verlo como una herramienta más.

Tu último single se titula M-40, el sitio donde cientos de personas están atascadas diariamente y tú lo ubicas como un espacio de fiesta, ¿cómo fue?

La verdad es que tenía varias propuestas para el título y se quedó M-40, me parecía como la más chula, más distinta a los otros títulos de canciones que he podido tener anteriormente. La M-40 es una carretera que asocio mucho con volver a casa después de haber salido por Madrid porque he estado muchos años viviendo en Tres Cantos. Tengo muchos recuerdos de volver con mi mejor amiga con las ventanas bajadas, escuchando A Day To Remember o lo que sea. Voy por esa carretera y me da nostalgia, me da buenos recuerdos.

Además es un tema con toques electrónicos que se diferencian de tus inicios, ¿te asustan estos nuevos géneros?

No me asusta, es algo que me apetecía hacer. Siempre estoy como experimentando, soy así con todo, en casa igual, me gusta ir cambiando los muebles de sitio todo el rato. Me gustan las cosas nuevas y, con mi música, creo que se puede apreciar. Empecé con la guitarra y he ido cambiando, el primero con más producción, el segundo con más electrónica... Este incluso pierde un poco la parte más orgánica, aunque las canciones las componga con la guitarra me gusta experimentar y revolucionar.

¿Eres de las que estás en contra del autotune?

No, para nada. Lo veo como la IA, como otra herramienta, como una forma de sumar a una canción. De hecho, en mi último EP saqué una versión de Moonriver en la que había un vocoder, había autotune, no había instrumentos, de hecho, todo son efectos de voz: el delay, la reverb...

A nivel de la industria musical, en estos ocho años ha cambiado, ahora priman los singles y no los discos, ¿crees que se ha perdido ese concepto?

Creo que no se consume la música igual, que está cambiando. El concepto de disco igual le cuesta más a las generaciones nuevas, que están acostumbrándose a consumir mucho más rápido o ser todo mucho más instantáneo. Al final, el TikTok o las redes sociales es todo sin parar. Está Netflix, que tienes de golpe toda la serie ya, vas a Spotify y tienes la canción ahí... Entonces, un disco es algo más trabajado, creo que sigue siendo algo necesario para conocer a un artista, para contar una historia un poco más completa, establecer un concepto... 

A mí personalmente como artista me gusta que la música que voy publicando y que tiene distintos estilos, irla enmarcando en un mismo trabajo. Pero tampoco tendría miedo para innovar en cuanto al tipo de producción.

¿Has sentido presión de estar todo el rato produciendo?

La he sentido de tener que estar todo el rato produciendo pero ahora mismo ya no. He tenido la presión de “venga tengo que sacar un single al mes, tal”, pero pienso que la música necesita su tiempo para pensarse, desarrollarse, para que la gente la asimile, la haga suya y crezca. Porque todo tan rápido, a mí personalmente, no me encanta.

Estás ahora mismo de gira, que has llamado Bomba de humo, ¿eres de las que las hace?

Las hago un montón, detesto que me insistan para que me quede en un sitio donde no quiero estar. Es como que el año pasado me alejé un poco de los escenarios y me apetecía estar conmigo misma y desconectar y como que ahora quiero hacer bomba de humo de esta reconexión para volver.

Aunque las entradas estén cada vez más caras, los precios de tus conciertos se mantienen entre los 20 y los 30 euros y todo el mundo va a la pista. No sé si viste la polémica que protagonizaron Lori Meyers por lanzar entradas VIP y Golden en el Wizink [luego rectificaron]. ¿Qué piensas de esta segregación de público, vamos hacia un nuevo concepto de concierto?

Creo que ahora se premian mucho las experiencias, que no es todo tan material, sino que es vivir una experiencia, creo que los conciertos van a otro nivel. Creo también que un concierto bien hecho, pagando a todo el mundo lo que debe de ser, pagando unos sueldos con sentido, es muy caro. Hacer los conciertos es muy caro. Cada dos por tres hay más problemas para hacerlos. Creo que Lori Meyers de hecho dijeron “a la mierda las VIP y todo el mundo a la pista”. 

Bueno, no lo sé, como fan sí que he apreciado que haya un pase que me dé algo más o que pueda acceder a ello, pero es verdad que es un poco injusto que solo pueda acceder el que se lo pueda permitir. Por ejemplo, los meet&greet antes de mis conciertos siempre los he sorteado, hasta que me ha llegado gente que me ha dicho que guay sortearlos, pero que si no les tocaba quería comprárselos. Me gusta que esté la opción de que puedas conseguirlos sin tener que pagar.

¿Tú la ofertarías? Una entrada VIP que coloca en primera fila a alguien que igual no es fan número 1.

No me gusta y en los festis igual. Entiendo que tengan su área VIP y que tengan que sacar dinero de estas entradas, pero me gusta los que dividen, no los que colocan primero. La primera fila tiene que ser para el fan.

Participas en el BBK y en el Interestellar, ¿hay cierto prejuicio indie hacia el pop?

No lo sé, por ahora no he sentido rechazo en ningún ámbito, he hecho siempre lo que me ha apetecido, me cuesta incluso ponerle una etiqueta a mi música o ponerla en un estilo y creo que el público lo ha visto así. Porque cuando hacía versiones, podía hacer una de Limp Bizkit y otra de Julio Iglesias, creo que no pongo limitaciones, pero que el público lo percibe igual.

Más de ocho años después hablando de versiones, ¿echas de menos a esa Bely?

No la echo de menos, la quiero un montón, le tengo cariño, pero la recuerdo con mucho amor... Creo que es necesario evolucionar, para mí lo de las versiones fue otra etapa, que la completé y pasó, con la que estoy super satisfecha con cómo la viví, la disfruté, pero pasó.

"Creo que verbalizarlo ayuda mucho, también a que tu círculo lo entienda mejor, porque a veces te estás dando con una pared y tu círculo te dice 'pero no te des contra la pared' y tú no puedes parar"
Bely Basarte

En tu último disco incluías el tema De Tirso a Benavente en la que hablabas de una situación personal de maltrato y violencia de género, ¿es difícil abrirse en canal para contar una historia así?

Quizás me costaba más al principio, hablar así tan personalmente en una composición, al principio componía en inglés y ahí sentía que no se me entendía igual o que mi círculo más cercano no prestaba tanta atención a las letras. Pero una vez que escribí en castellano, encontré en mi guitarra una terapeuta, o sea cuando he estado muy mal no he querido salir de la cama, pero cuando he estado un poco mejor es la guitarra la que me escucha y la que me pone un poquito de orden y cuenta mi historia. Es difícil, sí, pero también está el otro lado. 

Creo que verbalizarlo ayuda mucho, también a que tu círculo lo entienda mejor, porque a veces te estás dando con una pared y tu círculo te dice “pero no te des contra la pared” y tú no puedes parar. En las canciones he sido capaz de expresarlo mejor, también ayuda a mucha gente que ha pasado por situaciones parecidas y no ha sabido ponerle nombre a lo que le estaba pasando.

¿Crees que hay un movimiento de sororidad entre artistas para hablar de lo que han pasado?

Sí que lo creo, pero no solo entre artistas, entre todas. Creo que nos estamos apoyando un montón y los chicos también nos están apoyando un montón. Por los mensajes que recibí a raíz de contar mi historia, creo que la gente cada vez está más concienciada, se le tiene menos miedo a decirlo en voz alta y eso hace que quien lo esté viviendo se dé cuenta de lo que está pasando.

A nivel de salud mental has hablado de que a veces no se está bien, de que la guitarra era tu terapia... ¿cómo han sido estos dos años sin nada para un artista?

Para mí fue muy frustrante: aplazar conciertos, cancelar, tener que seguir, ver que se alejaba, ver que había restricciones... Fue duro, por eso 2022 lo pasé haciendo pocos conciertos. Me quemé mucho y dije “necesito componer desde un sitio distinto o expresar música desde otro punto de vista. Porque he vivido una situación muy oscura y muy dura, mi música sale de ahí y no me apetece indagarme ni seguir removiéndolo. La pandemia y los conciertos no ayudaron a conectar. Entonces mi año pasado fue de “paro todo, voy a estar con mi gente, voy a disfrutar de mí misma”. Y ahora componiendo desde otro sitio estoy mejor.

¿Cómo lo combinas con el proyecto 30s40s50s? ¿Pretendes mantenerlo en paralelo o te ves más con un grupo que en solitario?

Mi idea hasta la fecha es mantener en paralelo los dos proyectos. Creo que son cosas muy distintas en las que estoy muy a gusto. En 30s40s50s es como más informal y me encanta, pero sigo siendo yo, siempre soy yo. Son proyectos distintos, música distinta. Me gusta llevar los dos, no creo que uno vaya a sustituir al otro.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es