Carmen Mola: "La esclavitud es un suceso de la historia de España que creo que es vergonzoso"

Carmen Mola: "La esclavitud es un suceso de la historia de España que creo que es vergonzoso"

Los ganadores del Premio Planeta en 2021 presentan 'El Infierno' en La Habana (Cuba).

Carmen Mola (de izq a dcha: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) en La Habana.JAVIER OCANA

Las calles de La Habana mantienen una calma inusual. Sin embargo, una afluencia turística menor que en tiempos prepandemia a la capital de Cuba no acaba con la música en las calles y los locales, el son y el espíritu que inunda cada rincón de la isla. Una isla que hace dos siglos vivía una situación muy distinta. 

De esa época queda el fulgor de edificios como el Palacio de los Capitanes Generales o el Palacio del Marqués de Aguas Claras, que siguen erigiéndose como los grandes edificios de la ciudad. Esa ciudad que les ha servido de inspiración a Carmen Mola —Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez—, ganadores del Premio Planeta en 2021 por La Bestia, para erigir la que es su segunda novela histórica, El Infierno (Planeta), a la venta desde el 4 de octubre.

Un infierno con círculos propios de la Divina Comedia de Dante, con quien justo se encuentran en su paseo por la ciudad cubana al salir por calle Mercaderes, detrás del Palacio de los Capitanes Generales, por el que pasean los protagonistas Leonor Morell y Mauro Mosqueira. 

Aunque los miembros de Carmen Mola no han recorrido para ambientar la novela, sí que han tomado referencias de historiadores y de libros como el del periodista Samuel Hazard, Cuba a pluma y lápiz, donde aseguran que indicaban hasta "los pesos que valía un café en 1868".

La influencia española se sigue notando en este paraíso del Caribe, donde siguen viéndose estatuas de Fernando VII, Isabel II y Cristóbal Colón, sin que ninguna haya recibido ninguna decapitación postcolonial, y donde también sigue habiendo casas y centros dedicados a gallegos, vascos o asturianos. 

Sin embargo, mucho dista del "infierno" de su novela. El escenario dantesco es una metáfora de la esclavitud tantos años silenciada que se ejerció sobre en la colonia española de la mano de unos cuantos apellidos adinerados que, tras la independencia de Cuba, siguieron siendo políticos o empresarios influyentes en la Península.

A esta Cuba, muy distinta a la del siglo XIX, entre idílico y decadente, con edificios semiderruidos, cerrados y carcomidos por los desconchones y el salitre, se han trasladado los autores, que responden las preguntas de El HuffPost en el mítico Hotel Nacional, con el Malecón de fondo.

Habéis venido a un paraíso como Cuba para representar El Infierno, ¿por qué aquí y por qué no El Paraíso en vez de El Infierno?

Antonio: En principio, los personajes de nuestra novela, Leonor y Mauro, cuando se mueven a La Habana piensan que pueden encontrar el paraíso, pero no tardan en descubrir que nada es lo que parece y que aquí se esconde el infierno, que no es otro que la esclavitud que todavía regía en España en la colonia de Cuba. España es el penúltimo país europeo en abolir la esclavitud y este es el tema principal de la novela y nos parecía interesante reflejar esta realidad tan poco contada en la literatura en español.

Nos hemos venido a Cuba y a la España del XIX porque estamos en esta tarea de hacer un repaso del siglo XIX en España, que iniciamos con La Bestia y aquí nos movemos 34 o 32 años más allá para contar la España revolucionaria que precede a La Gloriosa, que echó a Isabel II de España, y nos parecía que el paralelismo entre esta España tan tumultuosa y esta Habana que era el lugar del esplendor y la prosperidad en esos momentos, era interesante.

Jorge: ¿Por qué infierno? Porque somos Carmen Mola, no nos queda más remedio. Tenemos que escribir lo que la gente espera de nosotros, novelas llenas de giros, de aventuras, de historia... Pero también novelas truculentas, donde hay asesinatos y hay crímenes, las cosas de Carmen Mola, que creo que todo el mundo está esperando de nosotros y creo que hasta cuando hacemos o intentamos hacer una historia de amor, al final nos sale.

  Carmen Mola junto a la estatua de Dante en La Habana.JAVIER OCANA

¿Por qué creéis que se habla tan poco del esclavismo en España, pese a ser el penúltimo país europeo en abolir la esclavitud?

Agustín: No lo entiendo, la verdad. Lo único que puedo hacer es lanzar son suposiciones, no sé por que hay temas de la historia de España que no están apenas retratados en las películas o las series. En el caso de la esclavitud, creo que es un suceso de la historia de España que es vergonzoso. Levantamos la riqueza de esta isla a base de mano esclava durante mucho tiempo. Se aprovechó la reina en su momento y se aprovecharon familias que luego han sido muy prósperas en España, que una vez perdida la colonia y cuando regresan a España se convierten en personajes muy importantes dentro de la sociedad española.

¿Por qué no se mira atrás? A veces da la sensación de que hay cierto pudor o miedo a cierto revisionismo. Creo que no es revisionismo histórico, es simplemente retratar cómo era la historia de la sociedad del siglo XIX en la sociedad del siglo XXI en España. No sé por qué no miramos. Igual que otras culturas como la anglosajona que coge la esclavitud y sí la cuenta. Nosotros ponemos nuestro granito de arena, pequeño con El Infierno ponemos la lupa sobre un hecho que sucedió, es absurdo mirar para otro lado.

"Levantamos la riqueza de esta isla a base de mano esclava durante mucho tiempo. Se aprovechó la reina en su momento y se aprovecharon familias que luego han sido muy prósperas en España"
Agustín Martínez, de Carmen Mola

¿Creéis que España, como han reclamado presidentes como López Obrador por la “conquista” de México, tendría que pedir disculpas?

Antonio: No lo sé si hay que pedir perdón, creo que por mi parte y la parte que nos toca siendo escritores nos tenemos que concentrar en no autocensurarnos, en no considerar que hay un tema tabú en no tener miedo de hablar de esto, aunque esto pueda remover alguna conciencia o pueda molestar. Pero lo cierto es que no se habla lo suficiente de algunos temas que para mí son muy interesantes desde el punto de vista literario, pero también desde la conciencia colectiva. Creo que el tema de perdones institucionales y revisionismos y cosas así, creo que es más responsabilidad de los políticos.

Hablando de políticos, en el libro aparece Feijóo de Sotomayor [empresario del azúcar que trasladó a más de 1.700 gallegos a Cuba en condiciones de semiesclavitud], viendo el punto en el que está otro Feijóo, ¿lo habéis hecho con alguna intención o ha sido pura casualidad?

Jorge: En absoluto. Queríamos hablar de esclavitud y ahí hay un personaje que tiene mucho que ver con la esclavitud en aquella época o un poco anterior, porque lo de Feijóo de Sotomayor ocurrió como seis u ocho años antes de esta novela. Y se llamaba así y queríamos hablar de él, si hay otro señor que se llama Feijóo en la actualidad que seguramente no tenga nada que ver porque es un apellido bastante común en Galicia, le pedimos perdón al Feijóo actual porque no queríamos hablar de él, es que se llamaba así el personaje.

Comentáis que cuando los lectores leen Carmen Mola buscan ese punto gore y truculento, con sesos y trepanaciones, ¿alguno de los tres tiene especial predilección por la sangre?

[Antonio y Jorge señalan a Agustín]

Agustín: Me señalan a mí de manera injusta completamente. Pero al final es algo que se ha ido instalando en la cabeza de los tres, cuando nos sentamos a pensar un argumento, pensamos en cómo matar de la manera más desagradable posible. Creo que la gente entra al juego de esta violencia extrema, pero no es esa violencia extrema lo que engancha a la gente, sino sentir emociones, que es algo complicado con tantísima literatura, con tanto cine y televisión que alguien entre en una historia y esa historia le remueva de una manera que le sorprenda. 

Eso es muy complicado de conseguir porque tienes la sensación de estar haciendo algo que ya han visto antes o ya han leído antes. Por encima de la violencia creo que ese es nuestro gran objetivo: que alguien entre y que realmente le remueva algo por dentro, que se sorprenda, que cuando entre en el libro no sepa a dónde le puede llevar, qué personaje puede desaparecer o el giro que puede dar la historia que no esperabas. Ese es el gran objetivo de Carmen Mola, más que matar de manera sangrienta.

  Carmen Mola en el mirador del Cristo de La Habana.JAVIER OCANA

Los personajes femeninos de la novela, lejos de lo que se critica en muchas ocasiones, de que prime su belleza o que sean accesorios o meras amantes, Leonor es una mujer fuerte y decidida, ¿cómo la perfilasteis?

Antonio: Sí, nuestras protagonistas siempre han tenido este perfil del que hablas de mujeres decididas, arrojadas, dueñas de su vida, su criterio y su destino. Leonor la cogemos y es un personaje casi de laboratorio de guion ejemplar. Tiene un arco que va de ser una mujer frívola, una suripanta de un teatro de variedades que trajo Arderius a Madrid y es cero idealista, le da igual lo que pase fuera quiere divertirse, vivir en paz y no le importa lo que sucede ni ningún problema social. Poco a poco, conforme va conociendo a Mauro Mosqueira, que es un estudiante de Medicina idealistac, todo lo contrario que ella, va dejándose contagiar y cuando aterriza en La Habana y se topa con la esclavitud, esto es un terremoto dentro de ella y va girando hacia un compromiso social y un idealismo digamos.

Ese es uno, pero en el libro hay otro que es Amalia Bru, que es una mujer que en la sociedad de la época tan tasada incluso en el peinado y en el estilismo que podían escandalizar, ella se lo salta todo a la torera. Es capaz de descalzarse, de soltarse el pelo, que eso significaba que girabas hacia la corriente independentista de Cuba y ella no tiene ningún problema en hacer esas cosas porque es un espíritu libre. Es otro personaje que puede llamar la atención para cómo eran las mujeres de la época.

Jorge: También está Pili La Gallarda, que es otra actriz, otra suripanta, que se queda en el teatro y es la mejor amiga de Leonor Morell. También hay otros personajes como Madame Visson, que es un personaje muy propio de la época, en la que el espiritismo está muy de moda y hay muchos sitios en los que se hacen sesiones de espiritismo. Hay otro personaje que es Clara de Villafranca, que ya aparecía en La Bestia, que es la hermana de Lucía, y la hemos sacado para responder a la duda de algunos lectores de qué había pasado con Lucía al final de La Bestia, que nosotros pensábamos que estaba claro.

¿Tendríais que explicar El Infierno en otra novela? ¿Darle continuidad?

Jorge: Si lo tenemos que explicar es que lo hemos hecho mal (risas). En las novelas históricas no queremos darle continuidad a nada. Queremos escribir y si luego vemos un personaje y hacemos una coda final con él en otra novela, pues sí. Pero no lo entendemos como una trilogía. El Infierno no es una continuación de La Bestia y, si hacemos otra novela histórica, no será continuación de El Infierno.

¿Por qué decidisteis meteros en el mundo de las variedades del siglo XIX con los Bufos de Ardenius y las suripantas?

Agustín: Es una de las primeras ideas de esta novela, de hecho. Empezamos a mirar en esta época y fue antes de pensar en Cuba, que miramos a las suripantas y este personaje que fue Francisco Ardenius, que fue maravilloso. En esa sociedad en la que el teatro tenía unos determinados códigos establecidos, él se va a Francia y regresa con la idea del teatro bufo que es como ordinario y basto y resulta ser un éxito en Madrid. Ardenius nos parecía comparable al sistema de producción de una televisión de España, tenía a muchos escritores escribiendo obras al pedido del público: lo que funcionaba y lo que no. Había gente muy buena, a nivel musical había obras compuestas por Barbieri y también libretos muy buenos. 

Nos gustaba ese mundo, de ese teatro de la noche de Madrid, en La Bestia era mucho más oscuro y era de far west casi aquello. Pero ahí empezaba a tener vida por la noche con actrices, actores, los tablaos flamencos que empezaban entonces. Ese mundo más luminoso, a pesar de las circunstancias que se vivían y que en España había hambre, me parecía bonito.

Al final de la novela viajáis a Andalucía en el ambiente de La Gloriosa, ¿ubicaríais allí una novela?

Antonio: No sé si lo haríamos, hemos hecho Madrid como el escenario principal de nuestras novelas. En esta lo sigue siendo, pero el protagonismo lo tiene La Habana y Cuba y todo el régimen colonial y esclavista que había instalado y luego hacemos un pequeño viaje por Andalucía contando la revolución. Aunque luego hay un pequeño viaje a Madrid. Nos gusta que Carmen Mola sea un poco viajera, ¿por qué no Andalucía? Es un lugar precioso.

Agustín: Las Madres termina también en San Juan de los Terreros, que es un pueblo de Almería.

Jorge: Y en La red púrpura todo el bloque principal de la novela está en un pueblecito de la Sierra de Cádiz. Somos muy andaluces.

"Si alguien quiere retirar nuestras novelas porque vende solo libros escritos por mujeres, es evidente que nosotros no somos una mujer, que lo retiren sin problema"
Jorge Díaz, de Carmen Mola

Decíais cuando os dieron el Planeta y empezaron las críticas por ser tres hombres detrás de un nombre de mujer que no queríais ofender a nadie y que las bromas os la tomabais con humor. Las críticas siguen, ¿seguís viéndolo igual?

Jorge: Nosotros nunca nos hemos metido en ninguna de estas críticas, nosotros desde el primer momento hemos dicho que no estábamos de acuerdo en muchas de esas cosas, pero que respetábamos que se dijeran y que si hemos ofendido a alguien le pedimos disculpas. Seguimos pensando lo mismo y ni nos preocupan esas críticas. Nosotros no hemos tenido mala intención, si alguien se siente ofendido, le pedimos disculpas. Y si alguien quiere retirar nuestras novelas porque vende solo libros escritos por mujeres, es evidente que nosotros no somos una mujer, que lo retiren sin problema.

¿Os veríais haciendo una adaptación audiovisual de El Infierno como habéis hecho con La novia gitana?

Agustín: Nosotros siempre decimos que las novelas no las pensamos como material audiovisual para ser adaptado para hacer una película o una serie. Si surge la oportunidad como pasó con La novia gitana, pues bienvenido sea. Si encontramos un proyecto chulo e interesante con un buen director y una buena producción alrededor, pues estará bien. Antonio y Jorge sí estuvieron con el equipo de guion de La novia gitana, por eso es peor (risas). Pero nos parece bien que tenga esa segunda vida la novela y que se vuelva a hablar de ella y todo eso. 

En el caso de El Infierno y La Bestia, nos han tocado para hacer películas y series y bueno, si se dan las condiciones se harán y si no, no pasa nada. No hay que obsesionarse con la adaptación cinematográfica. Tenemos la suerte de que somos guionistas.

Sí, que separáis vuestros proyectos audiovisuales de las novelas.

Agustín: Exacto, cuando empezamos un proyecto audiovisual como estamos haciendo otras series y demás no pasa por el mismo proceso que una novela.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es