"El hambre no se va de vacaciones": así es la cena de Nochebuena de Mensajeros de la Paz

"El hambre no se va de vacaciones": así es la cena de Nochebuena de Mensajeros de la Paz

La organización la prepara en un lugar emblemático; lo cuentan un comensal, un voluntario, su coordinadora y la trabajadora social.

Una cena de Nochebuena en la iglesia de San AntónMENSAJEROS DE LA PAZ, CEDIDA A 'EL HUFFPOST'

Comienzan las Navidades. Para muchos, son días de reunión, de reencuentros, de sentar a toda la familia alrededor de la mesa y disfrutar de una comida o una cena, dependiendo de la costumbre de cada hogar. Pero "el hambre no se va de vacaciones", tienen por lema desde Mensajeros de la Paz, la organización fundada por el padre Ángel que trabaja en pos de las personas desfavorecidas a nivel social. Por eso, organizan algunos eventos para las fechas más señaladas, como el día de Reyes o la noche de Nochebuena, para aquellas personas que sufren soledad no deseada y no tienen un hogar.

Cada año, la cena de Nochebuena "se hace en un lugar emblemático de Madrid" cuenta a El HuffPost la trabajadora social de la organización, Paula Chena. "Para los usuarios es algo superespecial y llevan dos semanas preguntándome dónde va a ser este año", prosigue. "Y siempre intento aguantar hasta el último día [para contárselo] para crear ese ambiente navideño, de no saber a dónde van, de sorpresa", reconoce.

En este 2023, la localización escogida es el Teatro Real. Y es un evento enfocado, sobre todo, a "personas solas y en situación de calle o personas solas, personas mayores", concreta Paula. Pero allí, por aforo, nada más que pueden dar de cenar a unos 100 comensales. Por eso, organizan también una cena paralela en la iglesia de San Antón, la sede de la organización y donde pueden acudir otro centenar de usuarios.

Una cena de Nochebuena en el Museo del Prado.MENSAJEROS DE LA PAZ, CEDIDA A 'EL HUFFPOST'

Para ese día, se decora más la iglesia. Se colocan espumillones y un Belén. Las mesas se disponen de tal manera que quede un hueco en el centro. "Por si la gente quiere salir a bailar", comenta la coordinadora de voluntariado, Blanca Díaz. "El año pasado" recuerda, "el padre Ángel vino aquí y sacó la guitarra. Los usuarios salen y cantan villancicos", continúa.

Una de las personas que ha estado en alguna ocasión en una de estas cenas es Antonio, de 60 años. Y todavía no sabe si repetirá este año, explica. Pero hace un par de años pasó la Nochebuena en San Antón. De aquella velada guarda "un recuerdo muy favorable" en la que estuvo junto a varias personas que se sentaron a su lado que no conocía. "Había unas palabras, pero íbamos a la comida. Íbamos más a la comida que al habla", concluye entre risas.

Después de la cena les dieron un aguinaldo. Aquel año, tal y como recuerda Antonio, fue de 20 euros. "Me compré una botella de champán" con ese dinero antes de llegar a casa. "Mucha gente", recuerda, "venía solo a comer, a coger los 20 euros y 'hala'. Pero otros, no. Comías y charlabas con la gente", dice sobre la noche que pasó en San Antón.

Es en esa misma iglesia, además, donde "muchos" comensales prefieren disfrutar de esta festividad, según la trabajadora social, antes que ir a la otra localización. "Incluso los voluntarios", añade Frederic Soler, que es una de las personas que ayudan a que todo este trabajo salga adelante. Él comenzó hace unos seis años a colaborar con Mensajeros de la Paz y es de los que se pone a disposición de Blanca, junto al resto del voluntariado, para la cena de Nochebuena. "Hay voluntarios que te dicen 'oye, a mí es que me encanta la Iglesia, prefiero quedarme aquí", cuenta la coordinadora.

Pero también hay otros que, tras pasar gran parte del año colaborando en la iglesia, escogen trabajar en la localización que se decida ese año. "Como es tu caso", apunta Blanca señalando a su compañero Frederic. "Yo prefiero ir allí, porque estoy todo el año aquí [en San Antón], entonces, un poco de cambio me gusta", detalla.

Un photocall y una fiesta libre de alcohol

Blanca da por hecho que los comensales llegarán pronto a la cita. Es algo que "tenemos que trabajar con ellos", reconoce la coordinadora del voluntariado. En 2020, celebraron este mismo evento en el Congreso de los Diputados. "A las cuatro de la tarde estaban ya allí", apunta. Este año la hora de llegada que han puesto es las 18.00 horas y la entrada se hará las 18.30. "Pero ya he avisado de que a las 16.00 o 17.00 estarán allí", apostilla.

Según cuenta Blanca, la razón de que acudan a la cita con tanta antelación no es otra que el miedo a quedarse sin sitio o a no sentarse con quien escojan. "Y también lo entiendo", reconoce la coordinadora del voluntariado. "Es la noche de Nochebuena, es una pena separar a los que son pareja o equipo". Pero este año "va a ser en plan boda", con las mesas numeradas.

Y, una vez hayan realizado el registro de entrada, tras ser recibidos por una voluntaria tocando música clásica de violín, pasarán al photocall que ponen cada año. Y las fotografías que allí se tomen podrán verlas después de la Navidad, cuando hacen un encuentro y las enseñan. Tras hacerse las fotos, subirán a la sala que tienen reservada en el Teatro Real para disfrutar de una cena compuesta por los siguientes platos:

- Chupito de crema de coliflor con anacardos, jengibre y miel

- Canapés variados

- Tabla de chacinas ibéricas y regañás

- Tabla de quesos con higos y orejones

- Lechal sobre parmentier de patata

- Ensaladilla de langostinos con mayonesa de lima

- Pastelitos y dulces navideños

- Refrescos

La cena de Nochebuena de Mensajeros de la Paz del pasado 2022, en el Paraninfo de la Universidad Complutense.GETTY IMAGES

"Este año, no", comienza a explicar Blanca, "pero normalmente hay algún chef superrelevante que diseña el menú". Un menú, además, libre de alcohol. Porque hay "mucha gente con adicciones" de la que acude como comensal. Aunque ese no es el único perfil de usuario. También acuden personas que viven en una habitación y que, con el dinero que invierten en ella, ya no pueden costearse otros gastos y "hay gente como cualquiera de nosotros, que se le ha torcido la vida", prosigue la coordinadora.

En este sentido, Frederic "siempre" piensa que él podría estar en el lugar de los usuarios. "Podríamos estar cambiados, ¿no?", plantea. "Ellos sirviéndome algo y yo, al revés", apostilla. "Y yo necesito ayudar a la gente. Aparte, lo necesitan ellos y yo también lo necesito. Es una cosa compartida", concluye.

"Tenemos que decir que no" a gente que se presta a ayudar

Para estas fechas no hay problemas a la hora de encontrar voluntarios. "De hecho, tenemos muchísimas llamadas de 'oye, estoy sola, ¿podría ayudar?' Y tenemos que decir que no", cuenta Blanca. Para eventos como el que celebran en el Teatro Real, "lógicamente damos el lugar a los voluntarios que nos ayudan durante todo el año", explica.

Un grupo de voluntarias durante los preparativos de una cena de NochebuenaMensajeros de la Paz, cedida a 'El HuffPost'

Además, la cena tiene lugar a una hora temprana, "porque ellos se tienen que ir a los albergues", apunta la coordinadora. Y, de esta manera, los voluntarios también finiquitan sus labores pronto, en concreto, "a las 21.00 estamos listos, así podemos estar en casa con la familia", añade Frederic. Y ambos coinciden en que, tras culminar el acontecimiento, "llegas a casa con un chute de energía", apunta Blanca.

"Yo no tengo padres, con lo cual, yo organizo la cena con mis tres hijos y mi familia. Y siempre pensaba 'Dios mío, no voy a llegar'. Y qué va, llegas con una energía...", asegura la coordinadora de voluntarios, que estima que necesitará alrededor de 25 personas que se presten a trabajar para cada una de las cenas. 

"Es verdad que, quizás, se necesita más en Teatro Real porque hay más pasillos, en San Antón está todo más cercano", comenta. "Entonces, 25 aquí [en el templo] y 30, allí, seguro", concluye. Todo ello para un evento que llevan preparando desde hace meses y que, según la coordinadora del voluntariado, se prepara "con cariño y amor".

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