Todo lo que tapan las luces de Navidad de Vigo

Todo lo que tapan las luces de Navidad de Vigo 

A pesar de que el alumbrado brilla cada año más, algunos servicios de la ciudad presentan problemas que llevan años sin solucionarse. 

El árbol de Navidad de VigoEuropa Press via Getty Images

Una enorme estrella luminosa de 19 metros es la gran novedad de la Navidad de Vigo para este año. El gigante adorno se ha colocado sobre el tradicional árbol desde el que Abel Caballero enciende las luces cada año y, según el regidor, nunca se ha visto algo así en "la historia del planeta”.

Es difícil no ver la estrella paseando por el centro de la ciudad, pero no es la única novedad a la que se enfrenta la ciudad este año. Según Alba Novoa, presidenta de la Asociación de Vecinos Zona Centro, donde se concentran la mayoría de atracciones, la diferencia de la Navidad este año es el “cansancio” de algunos vigueses.

“Es cansino porque se hace una Navidad para los turistas pero la ciudad y el centro de Vigo no son habitables durante estos meses. Ni para los que viven y trabajan en estas calles ni para los de otras zonas que quieren desplazarse al centro. Hay otro tipo de negocios pequeños a los que el turista no les compra nada y sus clientes vigueses no van porque el centro está intratable”, denuncia Novoa.

“Es cansino porque se hace una Navidad para los turistas pero la ciudad y el centro de Vigo no son habitables durante estos meses"
Asociación de Vecinos Zona Centro

El mantra de esta asociación de vecinos es ‘Navidad sí, pero no así’, ya que denuncia que “el derecho al ocio esté por encima de los ciudadanos” por culpa de un modelo “de parque de atracciones y de botellón”. “En los últimos años se ha hecho un mercadillo que no es un mercadillo, es un botellón patrocinado por Abel Caballero a cinco metros de las casas que ha incumplido todas las mediciones de ruido. Los vecinos tienen que soportar unos niveles de ruido, de vibraciones e incluso de contaminación lumínica que no son compatibles con la vida y el descanso”, defiende Novoa.

Además, esta vecina del centro de la ciudad denuncia la falta de planificación ante las miles de personas que visitan la ciudad para ver las luces, especialmente los fines de semana. Sin ir más lejos, la ministra Pilar Alegría tuvo que dar la vuelta ante el atasco que se formó en Vigo. “Se hace un llamamiento a que acudan miles y miles de personas pero no hay un plan que garantice la llegada de los servicios de emergencias en el mismo tiempo que llegarían a otro punto de la ciudad. Que no puedan desplegarse los bomberos porque tienen una noria delante o elementos decorativos que invaden la calzada pues es una vulneración de derechos. El centro es un embudo y nos consta que ha habido situaciones complicadas para algunos vecinos y nos da miedo que esas situaciones puedan desembocar en algo más grave”, se lamenta Novoa.

El centro de Vigo, abarrotado en una imagen de archivoEuropa Press via Getty Images

“Vigo es una ciudad con un puerto pesquero, con una industria del metal, automovilística... Sí es cierto que se nos ha puesto en el punto de mira pero que un catedrático de economía diga que la Navidad es el motor de Vigo es un insulto para las industrias que trabajan doce meses al año”, denuncia Novoa, que pide que se cuestionen las cifras de afluencia del ayuntamiento. Caballero llegó a asegurar que llegan seis millones de personas al día a la ciudad desde que se encienden las luces, aunque después matizó que se refería a esa misma cifra en dos meses.

Transporte público en huelga

En medio de esta afluencia masiva de visitantes que abarrotan la ciudad en estas fechas, los vigueses se enfrentan a una serie de problemas más allá de la convivencia que pasan a un segundo plano por los destellos del millón de luces led que adornan las calles. Es el caso del servicio de transporte público, cada vez más deteriorado y con los trabajadores con continúas movilizaciones contra Vitrasa, la empresa que tiene la concesión de los autobuses en la ciudad desde 1968.

“El conflicto comienza en 2020, llevamos desde ese año con el convenio caducado y además de estar con el salario congelado, hemos visto cómo nuestros derechos se han ido mermando y nos están sometiendo a unas condiciones laborales insoportables.”, cuenta Rosa Martínez, trabajadora de Vitrasa y representante de UGT en el comité sindical. Ella denuncia jornadas de hasta diez horas sin descanso, la ausencia de baños en la mayoría de cabeceras y la exigencia de cumplir con unos horarios inviables según parte de los trabajadores.

“Insertaron en los autobuses un mecanismo que te mide la puntualidad como si fueran unas notas que entregan cada mes y eso genera estrés, porque hacen un ranking con los mejores conductores. Yo no sé hasta qué punto en un futuro este elemento puede servir para decir ‘has bajado el rendimiento”, se lamenta Martínez, que insiste en que sería una herramienta positiva si tuvieran medios para hacer bien su trabajo. “Los tiempos son imposibles de realizar porque las mediciones son antiguas, la ciudad ha cambiado muchísimo y ahora hay más semáforos, más pasos de peatones, el carril bici... y además Vigo no cuenta con un carril bus en condiciones como otras ciudades, solo hay algunos tramos en ciertas calles. Así no puedes prestar un servicio de calidad como merece la ciudad”, insiste.

Manifestación de los trabajadores de Vitrasa el 5 de diciembreEuropa Press via Getty Images

El empeoramiento del servicio se agrava a partir de la pandemia cuando, según la trabajadora, “se eliminaron líneas y redujeron frecuencias, perjudicando a los ciudadanos”, que también denuncia que la empresa ha utilizado las huelgas y movilizaciones de los profesionales. “Se han aprovechado las huelgas para decir ‘no hay autobús porque hay huelga’ y de esta forma reducir. Los ciudadanos al principio no entendían las reivindicaciones, pero a día de hoy los tenemos de nuestro lado porque se han dado cuenta de las intenciones de la empresa, que es simplemente un afán recaudador”, explica.

Actualmente, los trabajadores se encuentran en el medio de una disputa entre el ayuntamiento y la empresa, que reclama al consistorio un pago que ayude a mitigar las pérdidas. Desde el comité sindical piden al alcalde que exija más a Vitrasa para intentar llegar a una solución mientras el pago prometido por Caballero no llega. “No entendemos que el alcalde mire para otro lado. Los ciudadanos tienen un servicio deteriorado y que cada día va a peor”, denuncia Martínez.

“Los tiempos son imposibles de realizar porque las mediciones son antiguas, la ciudad ha cambiado y ahora hay más semáforos, más pasos de peatones, el carril bici. Además Vigo no cuenta con un carril bus en condiciones. Así no puedes prestar un servicio de calidad"
Rosa Martínez, trabajadora de Vitrasa y miembro de UGT del comité

Los trabajadores y la empresa se sentaron por primera vez a negociar hace dos semanas en una reunión a la que, según Martínez, Vitrasa llegó “sin ninguna propuesta”. El pasado lunes, ambas partes volvieron a reunirse aunque sin una solución a la vista. “Nos hemos sentado pero nuestra condición para negociar era que retiraran las sanciones y expedientes, algo que la empresa no quiere ya que pone como condición que suspendamos la huelga, algo que no nos podemos permitir. Sí es verdad que la empresa esta vez vino con una propuesta, pero insuficiente, aunque sí que es verdad que sí podría ser un buen punto de partida para negociar si estuviéramos en igualdad de condiciones”, explica Martínez, que espera que la situación cambie y que, si Vitrasa no descongela los salarios y mejora las condiciones de sus trabajadores, el ayuntamiento tome medidas drásticas como retirar la concesión.

“Vitrasa lleva desde 1968 y era un emblema de la ciudad, para los profesionales de la conducción era un orgullo trabajar allí, pero el deterioro de la empresa ha sido brutal”, se lamenta Martínez.

Las reivindicaciones de los bomberos

El colectivo de trabajadores de Vitrasa no es el único que está haciendo públicas sus reivindicaciones desde hace meses, los bomberos también reclaman al ayuntamiento tomar medidas cuanto antes para paliar la falta de personal. “Tenemos una falta de personal que se viene arrastrando desde hace años, desde el 2019. Nosotros tenemos 152 puestos y tenemos a día de hoy 22 vacantes que se han intentado cubrir con interinos pero las listas se han agotado y a día de hoy seguimos con esas 22 vacantes. Eso es un 15% de la plantilla sin cubrir, por lo que no se están cubriendo los mínimos diarios”, denuncia César González, enlace sindical de CCOO.

“Está establecido que tiene que haber un mínimo de 20 efectivos al día, pero actualmente la media diaria es de 15 o 16 personas y lo cierto es que se han tenido que cerrar parques de bomberos en verano por vacaciones. Porque además de falta de personal tenemos acumuladas vacaciones desde el 2020”, explica este bombero, que lamenta que llevan avisando de este problema desde 2019.

“Tenemos una falta de personal que se viene arrastrando desde hace años, desde el 2019. Nosotros tenemos 152 puestos y a día de hoy 22 vacantes que se han intentado cubrir con interinos pero las listas se han agotado. Eso es un 15% de la plantilla sin cubrir, por lo que no se están cubriendo los mínimos diarios”
César González, bombero y enlace sindical de CCOO

González insiste en cuanto más se tarde en paliar la falta de personal, más se agravará la situación. “Esto es una bola que va creciendo. En el 2024 tenemos 13 jubilaciones y si no se hace nada y no se cubren y seguimos teniendo esas 22 vacantes, serían 35 plazas de 152 sin cubrir. La oferta de empleo de 2020 todavía no se ha ejecutado”, relata sobre la situación, que actualmente se está mitigando con “fuerza de voluntad” de los trabajadores.

“Después del incendio de Traviesas, en el que murió gente, hubo un acercamiento con el Concello, tuvimos una reunión con la concejala de seguridad y nos dijeron que iban a elaborar un plan para llegar a una solución. Un mes y medio después todavía no nos han mandado nada. Ahora hay ofertas de empleo en otros concellos y claro los interinos pueden irse y sacar la plaza, como es lógico, y que el problema se agrave”, denuncia González, que advierte de que esta situación puede suponer un problema para su seguridad y la de los ciudadanos.

A todas estas reivindicaciones de algunos servicios fundamentales en la ciudad se suman problemas que afectan a los ciudadanos de otras ciudades españolas como el precio de la vivienda, que sigue encareciéndose cada mes según los datos de Idealista, llegando a aumentar en más de un 8% en un año en algunos barrios fuera del centro como Teis. 

Esta Navidad turistas y curiosos seguirán llenando el centro de la ciudad para disfrutar de las luces, el mercadillo o la noria, mientras vecinos y trabajadores seguirán reclamando un equilibrio entre la fiesta y las necesidades de Vigo el resto de meses del año. 

El HuffPost se ha intentado poner en contacto con el Ayuntamiento por varias vías y no ha obtenido respuesta.

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