Desafección por la desafección
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Desafección por la desafección

Siempre creí que la Navidad no me despertaba la menor respuesta emocional, pero a lo mejor lo que me ocurre es que siento un no sentimiento.

Vista del árbol de Navidad en la Puerta del Sol con fuegos artificiales y confeti mientras se encienden las luces navideñas.Marcos del Mazo/LightRocket via Getty Images

“Cada vez más gente siente una profunda desafección hacia la Navidad”, oigo en un programa de radio y me enturbia el desayuno. No sé por qué, pero sentir desafección me suena como oír el silencio. Ver la oscuridad. Siempre creí que la Navidad no me despertaba la menor respuesta emocional, pero a lo mejor lo que me ocurre es que siento un no sentimiento. De forma profunda, además. Me quedo enmimismado dándole vueltas. Me concentro en la sensación de tocar el aire que me rodea. Qué quieren que les diga. Intento en vano saborear un no sabor. A lo mejor las cosas que no huelen huelen a desafección. De hecho, creo que estoy percibiendo un aroma negativo, una desfragancia. Sí, no cabe duda. Es un olor como… ¡como a quemado! Abro los ojos. ¡Sale humo del tostador!

Llevo tiempo sensibilizado hacia la palabra “desafección”. Quizá sea una ilusión de frecuencia, pero la oigo por todas partes. Como sociedad nos enfrentamos a un serio problema relativo a la desafección de la ciudadanía hacia la clase política. No hallaremos ninguna solución al problema catalán si no reconocemos de entrada la profunda desafección hacia España de una parte de los votantes catalanes. Es como llamar “desaterrizar” a despegar, o “desdespegar” a aterrizar. Ante el semáforo en rojo, el coche aceleró negativamente; cuando volvió a ponerse en verde, el conductor desfrenó con lentitud inversa. ¿Será casual el uso de esta retórica especular y tramposa para referirse a mi relación con la Navidad, el momento más especular y tramposo del año?

Pasa algo parecido con la tolerancia y la intolerancia. La idea de tolerancia tiene tan buena prensa en la actualidad, y la idea de intolerancia la tiene tan mala, que incluso ante la violencia machista se habla de “tolerancia cero” porque los políticos no se atreven a apoyar ser abiertamente intolerantes en ningún tema. La posibilidad de defender ser tolerantes con lo tolerable e intolerantes con lo intolerable ni se plantea. Así que ante las agresiones sexistas, como ante todo en la vida, hay que ser tolerantes, si bien en este caso la tolerancia que ha de practicarse es la cero. Como la Coca-Cola. La tolerancia cero es la tolerancia que no contiene nada de tolerancia. Ni siquiera un poquito, como pasa con la tolerancia light. Se puede ser tolerante cero sin por ello ser intolerante.

Pero volvamos a la desafección que me quemó las tostadas de esta mañana. Las personas podemos sentir ciertos afectos con mayor o menor intensidad; incluso podemos no sentirlos en absoluto. Pero referirse a la falta de sentimientos de afecto como un sentimiento de desafecto sólo se entiende en medio de una cultura obsesionada por sentir, por sentir lo que sea, aunque sea sentir un no sentimiento, verse afectado por una desafección. El ideal de sabiduría a lo largo de toda la historia, de Oriente a Occidente, ha sido la imperturbabilidad, la serenidad, la falta de emociones. No sabemos lo que Buda y Séneca opinarían de la Navidad actual, pero probablemente el tertuliano radiofónico llamaría “desafección” a esa opinión. Y ellos responderían mostrando su desafección por la desafección.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Licenciado en Filosofía y doctor en Psicología. Es profesor titular de Psicología Clínica de la Universidad de Oviedo desde antes de que nacieran sus alumnos actuales, lo que le causa mucho desasosiego. Durante las últimas décadas ha publicado varias docenas de artículos científicos en revistas nacionales e internacionales sobre psicología, siendo sus temas más trabajados la conformación del yo en la ciudad actual y la dinámica de las emociones desde una perspectiva contextualista. Bajo la firma de Antonio Rico, ha publicado varios miles de columnas de crítica sobre televisión, cine, música y cosas así en los periódicos del grupo Prensa Ibérica, en publicaciones de 'El Terrat' y en la revista 'Mongolia'.