Más recursos, conciencia y feminismo contra la violencia machista

Más recursos, conciencia y feminismo contra la violencia machista

"Se requiere voluntad política para afianzar los servicios que atienden a las mujeres víctimas. Justo lo contrario de lo que está haciendo la derecha ahí donde gobierna".

Una mujer, durante una manifestación feminista en MadridMarcos del Mazo

No hay varitas mágicas para atajar uno de los principales problemas que afronta la sociedad actual en su aspiración a ser una sociedad plena y absolutamente democrática: la igualdad entre mujeres y hombres y, en particular, la erradicación de la violencia de género. No las hay, pero es evidente que para afrontar este problema se necesitan recursos, como los que ha aprobado el último Consejo de Ministros a propuesta de la titular de Igualdad, Ana Redondo, 160 millones de euros que consolidan un incremento del 40% en los últimos años, a pesar de la actual prórroga presupuestaria. Y se requiere voluntad política para afianzar los servicios que atienden a las mujeres víctimas. Justo lo contrario de lo que está haciendo la derecha ahí donde gobierna, en las comunidades autónomas en las que el PP, de la mano de Vox, merma recursos y cierra servicios.

Se necesita, además, conciencia. Esto es, que la sociedad en su conjunto se convenza de que la igualdad real entre mujeres y hombres no se podrá dar por conseguida hasta el día en que no se registre violencia hacia las mujeres para someterlas a los mandatos patriarcales y perpetuar la supremacía y los privilegios de ellos. El Gobierno está determinado a reforzar las campañas de sensibilización que consigan contrarrestar el daño ocasionado por el negacionismo de la extrema derecha. Cada vez más jóvenes, casi el doble ahora que hace cuatro años, consideran que la violencia de género es un invento ideológico y eso, como apuntaba hace poco la Fiscal de Sala contra la Violencia sobre la Mujer, Teresa Peramato, constituye un gran obstáculo para conseguir la igualdad. Por eso no cabe blanquear a un partido como Vox, que usa las tribunas institucionales para lanzar proclamas terraplanistas poniendo en mayor riesgo a las mujeres y a sus hijos e hijas ante unos maltratadores que se ven reforzados por esos mensajes. Y gobernar con ellos es blanquearlos, no nos confundamos.

En tercer lugar, indudablemente se necesita feminismo. Más feminismo o, lo que es lo mismo, mirada transversal con gafas moradas en todas las políticas públicas y en una sociedad que debe entender, independientemente del sexo de cada uno de los individuos que la componen, que esto va de derechos para todo el mundo y que los privilegios masculinos llevan consigo de manera indisoluble un peaje perverso del que la mayoría de los varones no son conscientes. La ciudadanía no puede mirar hacia otro lado ante un drama como el que supone la violencia machista.

El repunte de asesinatos en las últimas semanas, tanto de mujeres como de niños y niñas a manos de sus padres, ha disparado la alarma social y ha confirmado la necesidad de revisar algunos procedimientos que no están funcionando como debieran. Por este motivo, Pedro Sánchez presidió el pasado martes la reunión del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, al que asistieron diversos miembros del Gobierno y asociaciones especializadas en la lucha contra la violencia de género. El mismo día, el Consejo de Ministros autorizó esos 160 millones cuyo reparto de cuantías entre las diferentes comunidades y Ceuta y Melilla, decidirá próximamente la Conferencia Sectorial de Igualdad. Del total, la mayor parte de esos fondos, 140’2 millones de euros, están destinados al desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. No hay que olvidar que el Pacto, cuyos trabajos de revisión y actualización impulsamos ahora en el Congreso, destina recursos tanto a las comunidades autónomas, en el marco de sus competencias, como a los ayuntamientos, además de los que gestiona directamente el Gobierno central. Unos fondos finalistas que todas las administraciones deben gestionar con responsabilidad y con la determinación política de combatir la violencia machista. Lo contrario es tan deshonesto como peligroso.

Infiltrados
Un proyecto de Ikea

Lídia Guinart Moreno es diputada por Barcelona y portavoz del grupo parlamentario socialista en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género.