¿Cuál es la cabeza de las estrellas de mar? ¿Es verdad que regenera sus brazos?

¿Cuál es la cabeza de las estrellas de mar? ¿Es verdad que regenera sus brazos?

Aunque la mayoría tiene cinco brazos, algunas especies pueden tener más, llegando hasta 40 brazos en casos extraordinarios.

Estrella de mar

Las estrellas de mar son criaturas fascinantes que esconden secretos impresionantes bajo sus cinco brazos radiales. Para empezar a entender mejor a estos invertebrados marinos, es crucial hablar sobre su anatomía. Las estrellas de mar pertenecen al filo Echinodermata y, aunque la mayoría tiene cinco brazos, algunas especies pueden tener más, llegando hasta 40 brazos en casos extraordinarios. Estos brazos, también conocidos como "rayos", están recubiertos de pequeñas estructuras llamadas pápulas, que permiten la respiración a través del intercambio de gases.

Una de las características más llamativas de las estrellas de mar es su capacidad de regenerar sus brazos. Este proceso de regeneración es un mecanismo de defensa vital. Si una estrella de mar pierde uno o más de sus brazos debido a un ataque de un depredador, puede regenerarlos con el tiempo. Este proceso puede tardar desde varios meses hasta un año completo, dependiendo de la especie y de las condiciones ambientales. Lo más sorprendente es que, en algunas especies, incluso un solo brazo puede regenerar un cuerpo completo si contiene parte del disco central.

Pero, ¿dónde está la cabeza de la estrella de mar? Contrario a lo que podría pensarse, las estrellas de mar no tienen una cabeza en el sentido convencional. Su estructura anatómica es radial y su sistema nervioso es un anillo nervioso central que conecta a cada uno de los brazos. Este sistema permite a las estrellas de mar coordinar sus movimientos y responder a estímulos sin necesidad de un cerebro centralizado. En cada brazo, las estrellas de mar tienen pequeños ojos llamados "ocelos" que pueden detectar luz y oscuridad, ayudándoles a orientarse en su entorno.

Otra curiosidad notable es su sistema vascular acuífero, una red hidráulica que controla sus movimientos. Las estrellas de mar poseen pequeños tubos llamados "podos" o "patas ambulacrales" situados en la parte inferior de sus brazos, que funcionan como ventosas. Estos podos se llenan de agua y se adhieren a las superficies, permitiendo a las estrellas de mar moverse de manera lenta pero efectiva, y también capturar a sus presas. Este sistema es tan eficiente que les permite abrir moluscos bivalvos, como almejas, para alimentarse.

Las estrellas de mar también juegan un rol ecológico significativo en los ecosistemas marinos. Son depredadores clave que ayudan a mantener el equilibrio de las poblaciones de otros invertebrados. Algunas especies, como la estrella de mar corona de espinas (Acanthaster planci), se alimentan principalmente de corales y pueden causar grandes daños a los arrecifes de coral si sus poblaciones crecen sin control. Sin embargo, la presencia de estrellas de mar es generalmente un indicador de un ecosistema marino saludable.

En cuanto a la reproducción, las estrellas de mar presentan una amplia diversidad de estrategias. Muchas especies son dioicas, lo que significa que tienen sexos separados y se reproducen mediante la liberación de gametos en el agua, donde ocurre la fertilización externa. Otras especies pueden reproducirse asexualmente a través de la fisión, en la que un individuo se divide en dos o más partes, cada una de las cuales regenera un organismo completo.

Finalmente, vale la pena destacar algunas especies notables de estrellas de mar. La estrella de mar girasol (Pycnopodia helianthoides) es una de las más grandes, con hasta 24 brazos y un diámetro que puede superar el metro. Esta especie es conocida por su voracidad y rapidez en comparación con otras estrellas de mar. La estrella de mar de chocolate (Protoreaster nodosus) es fácilmente reconocible por sus colores brillantes y sus protuberancias espinosas, mientras que la estrella de mar azul (Linckia laevigata) destaca por su vibrante color azul.

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En resumen, las estrellas de mar son criaturas extraordinarias con capacidades únicas que van más allá de su simple apariencia. Su habilidad para regenerar brazos, su compleja anatomía sin cabeza, y su papel crucial en los ecosistemas marinos, las convierten en uno de los invertebrados más intrigantes del océano.