Estas son las pistas de esquí condenadas a morir por falta de nieve

Estas son las pistas de esquí condenadas a morir por falta de nieve

Varias estaciones se enfrentan a la situación más crítica de sus historia.

Esquí en Sierra NevadaPEPE_GUINEA

Las estaciones de esquí de todo el país se preparan para su temporada alta, algunas ya han inaugurado sus pistas, otras lo hacen en pocos días y otras no podrán hacerlo dada la falta de nieve. Como ocurre desde hace años, detrás de esta problemática se encuentra el enemigo número uno: el calentamiento global, que con su aumento de temperaturas y nulas precipitaciones está secando comprometiendo numerosos sectores.

En esta ocasión y como consecuencia de la etapa del año en la que nos encontramos, ahora le toca el turno de padecerlo a las estaciones de esquí de toda la geografía nacional. 

Pese a que se puede pensar que algunas estaciones como las de Sierra Nevada no van a sufrir los efectos de este calentamiento debido a su gran influencia económica, y su importancia como paraje natural, la realidad apunta a todo lo contrario.

De hecho, la temporada comienza el 2 de diciembre y en estos momentos, la sierra está siendo inundada de nieve artificial, gracias a Cetursa, una empresa pública dedicada a gestionar la estación de esquí. Para garantizar que la cadena montañosa granadina no ve comprometida su actividad durante estos meses, ha instalado varios sistemas de cañones que producen nieve artificial, pero a un coste ciertamente elevado y que no contenta a todos.

Y es que, pese a ser una técnica muy común, en esta ocasión, se ha convertido en la única salida posible para Sierra Nevada, debido que el nivel de nieve ha descendido de una manera alarmante. Pero esta producción de nieve artificial tiene un coste, y ese lo está pagando el río Dilar, de donde se extrae el agua para conseguir esta nieve.

Las estaciones españolas ante una situación límite

Pero el caso de Sierra Nevada no es el único, ni mucho menos. De hecho se podría asegurar que la estación granadina es una de las que podría alargar su vida debido a sus condiciones geográficas. 

Así lo afirma el Ministerio de Transición Ecológica: "Las estaciones españolas por debajo de los 2.000 metros podrían desaparecer o reconvertirse hacia otras modalidades turísticas por falta o escasez nieve". Esto no afectaría a corto plazo a Sierra Nevada, que podría esquivar esta bala al encontrarse entre 3.300 y 2.100 metros sobre el nivel del mar, una situación muy distinta a la de la Cordillera Cantábrica, que sí se encontraría en una situación mucho más límite.

En cambio, ya hay varias estaciones que se han visto obligadas a cerrar su parajes debido a la falta de nieve, como ocurrió en la temporada con la histórica de Navacerrada, que cerró sus puertas para siempre al no contar con suficiente nieve.

El año 2050, clave para la nieve

De hecho, si se atiende a los datos, a inicios de este año, tan solo se encontraban abiertas la mitad de las estaciones españolas. Pero este escenario no hará si no agravarse con el paso de los años, hasta el punto de que en el año 2050, según la AEMET, la capa de nieve de los puntos por encima de los 1.800 metros se reducirá en un 60% mínimo. 

Esto abre un nuevo debate: ¿es rentable para las instituciones invertir ingentes cantidades de dinero en un sector que tiene los días (o años) contados? Según el Ministerio de Transición Ecológica, "la incidencia del cambio climático en las reservas nivales podría reducir su espesor y duración, hasta tal punto de que muchas de estas estaciones podrían dejar de ser viables a pesar de la producción de nieve artificial".

Entre estas se encuentran las de "zonas como la Cordillera Cantábrica, que presentarán mayor vulnerabilidad" que "el Pirineo Catalán o el Sistema Penibético". Pero el documento va más allá y asegura que "considerando  todas las estaciones del Pirineo (España y Francia) un escenario de 4°C dejaría como viables sólo el 7% de las estaciones, mientras con en un escenario de 2°C sólo un 44%". 

En cambio, apuntan que en las estaciones más resilientes (más elevadas, con orientación norte o próximas al atlántico) esta podría reducirse hasta un 15%, en las demás hasta un 38%".

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