La ruta ideal para el verano para visitar los pueblos blancos de Andalucía

La ruta ideal para el verano para visitar los pueblos blancos de Andalucía

Entre los puntos de interés se encuentran la Basílica de Santa María y el Castillo de los Duques, vestigios de su pasado árabe y medieval.

Arcos de la Frontera

Los pueblos blancos de Andalucía ofrecen un recorrido inolvidable por la historia, cultura y paisajes impresionantes de esta región española. Muchos viajeros que quieren conocer esta zona de la península optan por hacer una ruta por las localidades más destacadas del sur. Aquí os damos una posible combinación para ver los más especiales.

El viaje comienza en Arcos de la Frontera, considerado la puerta de entrada a la ruta de los pueblos blancos. Este pintoresco pueblo se asienta en lo alto de una peña, ofreciendo impresionantes vistas del río Guadalete. Sus calles estrechas y empinadas, junto con su arquitectura encalada, transportan a los visitantes a otra época. Entre los puntos de interés se encuentran la Basílica de Santa María y el Castillo de los Duques, vestigios de su pasado árabe y medieval.

Continuando hacia el este, nos encontramos con Grazalema, en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Este parque es famoso por su espectacular paisaje montañoso y por ser uno de los lugares con más alta pluviosidad de España, lo que lo convierte en un entorno verde y frondoso. Grazalema es también conocida por su producción de mantas de lana, una tradición artesanal que se remonta a siglos atrás. Sus casas encaladas, adornadas con flores, ofrecen un contraste vibrante contra el verde de las montañas.

A pocos kilómetros de Grazalema se halla Zahara de la Sierra, otro de los pueblos imprescindibles en esta ruta. Zahara se distingue por su ubicación estratégica en una colina, coronada por un castillo árabe del siglo XIII. Desde aquí se pueden obtener vistas panorámicas del embalse de Zahara-El Gastor y de las sierras circundantes. Este pueblo, además de su impresionante castillo, cuenta con un casco antiguo lleno de encanto y calles laberínticas que invitan a perderse.

Setenil de las Bodegas, conocido por sus casas cueva excavadas en las rocas, ofrece una experiencia única en la ruta de los pueblos blancos. Este singular pueblo se caracteriza por su peculiar arquitectura, donde las casas se integran en los acantilados, creando un paisaje urbano espectacular. La calle Cuevas del Sol y la calle Cuevas de la Sombra son dos de los puntos más destacados, donde los visitantes pueden pasear bajo enormes rocas que forman parte del tejado de las viviendas.

Más al sur, Ronda es una parada obligatoria en esta ruta. Conocida por su impresionante puente nuevo que cruza el desfiladero del Tajo, Ronda combina un patrimonio histórico y cultural con paisajes de vértigo. El Puente Nuevo, construido en el siglo XVIII, conecta la parte antigua de la ciudad con la nueva, ofreciendo vistas espectaculares del río Guadalevín. Además, Ronda alberga una de las plazas de toros más antiguas de España, la Plaza de Toros de la Real Maestranza, que sigue siendo un símbolo de la tauromaquia andaluza.

El Bosque y Ubrique son otros dos pueblos que enriquecen esta ruta con su encanto particular. El Bosque, situado a orillas del río Majaceite, es conocido por su entorno natural ideal para actividades al aire libre como el senderismo y la pesca. Ubrique, por su parte, es famoso por su industria del cuero, con talleres artesanales que elaboran productos de alta calidad. Ambos pueblos ofrecen una mezcla perfecta de naturaleza y tradición.

Vejer de la Frontera, ubicado en la provincia de Cádiz, es otro de los pueblos blancos que no se puede dejar de visitar. Este encantador pueblo encaramado en una colina es conocido por su bien conservado casco antiguo y sus vistas panorámicas. Sus calles empedradas, patios floridos y casas encaladas crean un ambiente idílico, que se complementa con monumentos como la iglesia del Divino Salvador y el castillo de origen árabe.

El recorrido finaliza en Mijas, un encantador pueblo situado en la Costa del Sol. Mijas combina la belleza tradicional de los pueblos blancos con la proximidad del mar, ofreciendo lo mejor de ambos mundos. Su casco antiguo, lleno de calles empedradas y casas encaladas adornadas con coloridos geranios, es un placer para los sentidos. Además, desde el mirador del Compás se obtienen vistas espectaculares del Mediterráneo.

Infiltrados
Un proyecto de Ikea

Cada uno de estos pueblos blancos posee su propio carácter y encanto, haciendo de esta ruta una experiencia diversa y enriquecedora. Desde el patrimonio histórico y cultural hasta los paisajes naturales impresionantes, la ruta de los pueblos blancos de Andalucía ofrece una ventana a la esencia más auténtica de esta región española.