Las claves del escándalo de transfusiones que provocaron VIH y hepatitis en decenas de miles de británicos

Las claves del escándalo de transfusiones que provocaron VIH y hepatitis en decenas de miles de británicos

30.000 personas contrajeron estas enfermedades entre 1970 y 1991 por sangre sin controles llegada de EEUU y se cree que hubo más de 3.000 muertos. El Gobierno lo encubrió y ahora ha tenido que pedir disculpas. 

Bolsas de sangre tras una donación, en una imagen de archivo.Getty Images / Science Photo Libra

El primer ministro británico, Rishi Sunak, ha tenido que pedir disculpas "de todo corazón" en el Parlamento por la "terrible injusticia" cometida con los decenas de miles de afectados por el escándalo de las transfusiones con sangre contaminada en los años 70 y 80.

"Hoy es un día de vergüenza para el Estado británico": Así comenzó Sunak su solemne intervención ante la Cámara de los Comunes (Baja) después de que la investigación dirigida por el exjuez Brian Langstaff difundiese hoy su informe final, "que muestra un fracaso moral de décadas en el centro de nuestra vida nacional".

"Desde el National Health Service (Sanidad pública) al funcionariado, a los ministros en sucesivos gobiernos, a todos los niveles la gente y las instituciones en quienes depositamos nuestra confianza fallaron de la forma más horrorosa y devastadora", añadió el jefe del Gobierno conservador.

La investigación, abierta en 2018, concluyó que el sistema público de Sanidad y el Gobierno británico "encubrieron" el escándalo durante décadas después de que las víctimas fueran expuestas a riesgos "inaceptables" a sabiendas.

Las transfusiones con sangre contaminada a pacientes con hemofilia infectaron presuntamente a más de 30.000 personas con el VIH y la hepatitis C, de las cuales más de 3.000 murieron. Parte de las bolsas llegaron de EEUU sin los necesarios controles. La pesquisa determinó que las infecciones y muertes de pacientes no fueron un "accidente" sino que podrían "haberse evitado mayoritariamente".

El grupo de trabajo de la conocida como Investigación de Sangre Infectada sostiene que las autoridades británicas, entre ellas personal médico y el Gobierno, eran conscientes de que esta situación se venía dando desde los orígenes del Servicio Nacional de Salud en 1948. A pesar de ello, fallaron a las víctimas "en repetidas ocasiones" y fueron expuestas a "riesgos inaceptables". Langstaff ha calificado de "horripilante" la magnitud de estas conclusiones y que existió una deliberada intención de "ocultar la verdad", según recoge la BBC.

Entre los riesgos a los que fueron expuestas estas miles de personas, destaca la repetida importación de productos sanguíneos del extranjero, incluida sangre de donantes estadounidenses y británicos de alto riesgo, como presos y drogadictos a los que se pagaba por transfusión.

"Este desastre no fue un accidente. Las infecciones se produjeron porque las autoridades -médicos, centros de transfusión y los sucesivos gobiernos- no dieron prioridad a la seguridad de los pacientes", ha denunciado Langstaff, lamentando que esta negligencia haya destruido la vida de miles de personas.

La investigación destaca que dos fueron los grupos que se vieron afectados en gran medida, el de personas con hemofilia y trastornos en los que la sangre no coagula como debería -para las que se utilizó sangre contaminada, principalmente con hepatitis C- y el de aquellas que recibieron transfusiones después del parto, accidentes y durante tratamientos médicos.

Ya en julio de 2022 y abril de 2023, la investigación publicó dos informes provisionales en los que se recomendaba al Gobierno británico indemnizar a los afectados. Una demanda que aceptó iniciando pagos de hasta 100.000 libras a unos 4.000 supervivientes y sus familiares, si bien se espera que las compensaciones alcancen los miles de millones de euros.

"Una y otra vez"

En su comparecencia, Sunak no ahorró epítetos y juzgó que el escándalo debería haberse evitado pues se sabía que los tratamientos para la hemofilia estaban contaminados y pese a ello se ignoraron todas las advertencias.

"Una y otra vez, las personas en posiciones de poder y confianza tuvieron la oportunidad de parar la transmisión de estas infecciones, y una y otra vez no lo hicieron", dijo Sunak al denunciar la "actitud de negación" de los poderes públicos.

"Una y otra vez, las personas en posiciones de poder y confianza tuvieron la oportunidad de parar la transmisión de estas infecciones, y una y otra vez no lo hicieron"

"Aún peor, para nuestra vergüenza eterna, de forma que es incluso difícil de comprender, se permitió que las víctimas se convirtieran en 'objetos de investigación'", expuso.

Infiltrados
Un proyecto de Ikea

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, se sumó a las disculpas públicas y consideró que lo sucedido es "una de las más graves injusticias" en la historia del Reino Unido, que causó "un sufrimiento indescriptible".