27 matrículas y juez con 24 años: Marta Campo, la joven que muestra lo que no se ve de la justicia

27 matrículas y juez con 24 años: Marta Campo, la joven que muestra lo que no se ve de la justicia

Se graduó en Derecho en 2019, aprobó la oposición en solo 2 años, y desde febrero de 2024 es la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Medina del Campo (Valladolid).

  Marta Campo en su despacho del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Medina del Campo.imagen Cedida por Marta Campo

Marta Campo (Palencia, 1997) se graduó en Derecho por la Universidad de Valladolid en 2019 y aprobó la oposición a la judicatura con tan solo 24 años. A los 26 -en julio de 2023- se hizo cargo de una sustitución en su primer juzgado, el de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Palencia. Desde febrero de 2024 es la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Medina del Campo (Valladolid) y desde esta misma semana también se ha convertido en la juez decana.

Su decisión no es nada improvisada. Desde el instituto ya mostró su interés hacia la carrera judicial: "Los primeros recuerdos que tengo son de la juez Alaya, que salía casi todos los días en el Telediario", asegura Campo en una entrevista a El HuffPost. Confirma que este trabajo le atraía mucho, pese a no tener ningún familiar ni nadie cercano en este mundillo, y que siempre ha sido "estudiosa, de sacar buenas notas, y la oposición me atraía".

Convertirse en magistrada es un reto que ella misma se marcó, además considera que siempre ha sido "más de opositar que de emprender". Así que explica que estudió Derecho porque "era la vía para ser juez" y no como otros alumnos que estudian la carrera y luego se deciden por una rama u otra. Pero su deseo se reafirmó en el tercer curso, cuando hizo prácticas en un juzgado, y algunos viernes iba a ver juicios para aprender más: "Ahí es cuando dices 'si antes lo tenía claro, ahora más'".

Su paso por la universidad fue más que brillante -27 matrículas de honor y Premio extraordinario fin de carrera del grado en Derecho-, pero lo que más llama la atención sobre su trayectoria académica es el que consiguió aprobar las oposiciones a la judicatura en tan solo dos años -la media es superior a cinco años en España-. "La oposición la llevaba preparando desde que empecé la carrera, no en sentido literal, pero en la manera de estudiar, en el hábito de estudio", confiesa. 

Los trucos que puso en marcha durante los cuatro años de universidad fueron "estudiar todos los días, cantar los temas y así entrenar para la oposición". Eso hizo que prepararse para el examen de la oposición no fuera tan duro: "Para mí no fue un cambio tan brusco como si te tomas la carrera más light, aprobando por los pelos y solo estudiando en periodo de exámenes dos semanas antes". Añade que todo su éxito es fruto de la constancia y el trabajo porque "cumplía cada día un entrenamiento y eso fue una base muy importante".

Y recomienda a todas las niñas y adolescentes que quieran ser jueces que "luchen muchísimo por su objetivo y que se lo empiecen a tomar en serio desde el primer momento que lo tengan claro". Su consejo es "intentar estudiar oralmente ya desde la carrera", además de "tener mucha confianza en sí mismas porque conseguirlo es posible".

Juez de pleno "derecho" desde julio de 2023

"Cuando terminas tu formación tienes que estar unos meses al frente de un juzgado en solitario, pero sin que sea tu plaza en propiedad, sino que haces sustituciones o refuerzos", explica Campo. Y en su caso, su primer destino fue Palencia, su ciudad natal, en julio de 2023. Allí estuvo varios meses hasta que, en febrero de este mismo año, el Rey Felipe VI entregó los despachos a todos los jueces de su promoción.

"Pude elegir Medina del Campo y para mí ha sido una suerte porque quedarse cerca de casa no es lo más común en el primer destino", confirma. Comenta que su experiencia está siendo muy positiva, pero que lo más difícil de la profesión es "saber que no puedes contentar a todo el mundo porque eso es imposible". Subraya también que "quizá la sociedad no valora lo que haces", pero lo ve como algo "completamente normal, debido a los retrasos que hay siempre en los juzgados".

"Por las reglas del juego, no pueden ganar las dos partes, aunque se puede dar también el caso de que ninguna salga contenta de la sala", asevera. Y añade que otra cosa mala del trabajo es que "hay que resolver con muy poco tiempo, sobre todo en temas de violencia de género, y, a veces, no te da tiempo a reflexionar todo lo que te gustaría".

No obstante, cuenta que una de las cosas por las que más le gusta este trabajo es porque "cada día es diferente, hay muchas cosas que hacer y nunca sabes lo que te vas a encontrar al llegar". Explica que su día a día -el cual muestra con sinceridad a través de su Instagram, en el que cuenta con más de 12.000 seguidores- consiste en señalamientos, sentencias, resolver autos, recursos de reformas o autorizaciones por las mañanas, pero que "se echan horas extras" por las tardes para poder sacar adelante todo el trabajo. "Lo bueno es que te puedes organizar como quieras porque no tienes un jefe ni un horario definido", revela.

Planes de futuro a medio y largo plazo

Una de las aspiraciones que Campo se había marcado para cuando se eligieran los destinos de la oposición era "ir acercándome poco a poco a casa", pero al conseguir plaza en Medina del Campo -a unos 100 kilómetros de Palencia- ya "no hace falta". A largo plazo sí que se plantea como objetivo "llegar a un órgano colegiado, ya que es la manera más bonita de terminar una carrera dedicada a la judicatura". Se pone como meta llegar a una audiencia provincial, al Tribunal Superior de Justicia o, incluso, al Tribunal Supremo, aunque manifiesta que le da "vergüenza decirlo porque parezco muy ambiciosa".

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Sobre si se puede ser madre y juez al mismo tiempo, algo que personalmente todavía no se ha planteado debido a su juventud, reconoce que éste es "un trabajo que permite la conciliación porque no tienes un horario delimitado". Argumenta que las magistradas que tienen hijos pueden decidir marcar los señalamientos a partir de cierta hora y "organizarse como quieran" pero "el trabajo hay que sacarlo adelante igualmente". Lo que sí resulta más complicado para organizarse en este caso son las guardias porque "ya se ha dado el caso de algunas madres que han tenido que llevarse a sus hijos al juzgado un fin de semana".

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Tamara González Sánchez es redactora de actualidad en El HuffPost. Es graduada en Periodismo por la Universidad de Valladolid, con Máster en Reporterismo de Televisión en la Universidad Rey Juan Carlos. Antes de llegar aquí estuvo dos años en RTVE, trabajó en 'La Voz de Medina' y Cáritas Autonómica de Castilla y León, e hizo sus prácticas universitarias en La 8 de Valladolid y 'La Mañana' en La 1.

Puedes contactar con ella en: tgonzalez@huffpost.es