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04/06/2014 08:01 CEST | Actualizado 04/06/2014 08:01 CEST

¿Es mejor empezar pronto a trabajar? Así perciben los jefes la flexibilidad

GTRES

Llegar todos los días a la oficina en torno a las 9.30 puede acabar con tu carrera, aunque te quedes hasta tarde para aprovechar bien el día.

Un reciente estudio de la Foster School of Business de la Universidad de Washington descubrió que, aunque trabajen la misma cantidad de horas, el rendimiento de un empleado que llega antes al trabajo se valora mejor que el de alguien que empieza más tarde.

Otros estudios anteriores habían demostrado que dar cierta flexibilidad de horarios a los trabajadores les hacía más felices y productivos, lo que teóricamente resultaba beneficioso tanto para el empleado como para la empresa. Este es el motivo por el que algunas empresas como Google y Microsoft dejan que los empleados trabajen desde casa o ajusten sus horarios de acuerdo con sus responsabilidades personales, como llevar a los niños a la escuela por la mañana.

Sin embargo, el estudio señala un inconveniente: tu jefe puede juzgarte de forma inconsciente por tu decisión de empezar más tarde, independientemente de lo mucho que trabajes.

En el estudio, que se publicará íntegramente en el Journal of Applied Psychology a finales de este año, los investigadores pidieron a 149 supervisores que evaluaran el rendimiento de unos empleados que podían empezar a trabajar entre las 5 y las 9.45 de la mañana. Aunque los empleados que comenzaban más tarde trabajaban el mismo número de horas que los que empezaban más temprano, los supervisores tendían a considerar a los trabajadores que llegaban antes como más concienzudos y les ponían mejor nota. Los jefes que preferían ponerse a trabajar más tarde no eran tan parciales como los otros en su evaluación.

En un segundo experimento, los investigadores asignaron a un grupo de 141 universitarios el rol de supervisor y pidieron a cada estudiante que valorara el perfil de un empleado ficticio. El trabajo realizado por el empleado ficticio era el mismo en todos los casos, pero sus horarios variaban en los diferentes perfiles. Los investigadores descubrieron que los estudiantes daban mejor nota en meticulosidad y rendimiento a los empleados que trabajaban de 7 a 15 horas que a aquellos que trabajaban de 11 a 19 horas.

Los investigadores concluyeron que los empleados que pueden optar por un horario de trabajo flexible deberían elegir horarios de mañana si tienen en cuenta la preferencia (o los prejuicios) de sus jefes. “Es probable que algunos empleados estén experimentando un descenso en su valoración que no responde a la cantidad real de trabajo que están llevando a cabo”, escribieron los tres investigadores en un post para la Harvard Business Review.

Parece que esta parcialidad está muy extendida. En un experimento de asociación de palabras destinado a examinar el estereotipo de que los madrugadores son más trabajadores, los investigadores también descubrieron que la mayor parte de los 120 trabajadores adultos del experimento asoció palabras en relación con la mañana (como “amanecer”) con palabras relacionadas con el trabajo (como “laboriosidad”).

Otro estudio reciente publicado por The New York Times también sugiere que algunos jefes pueden tener un punto de vista implícito según el cual los empleados que se aprovechan de cualquier tipo de políticas de flexibilidad en el trabajo son menos concienzudos que los que trabajan en horarios más “tradicionales”.

“La mayoría de las organizaciones sigue considerando la flexibilidad en el lugar de trabajo como un acomodo”, explicaba Erin Kelly, profesora de sociología en la Universidad de Minnesota, a The New York Times. “Implícitamente, estás diciendo que la mayoría trabajará a la manera tradicional y que las recompensas irán a parar a los que trabajen al estilo tradicional. Es ahí donde está el estigma o la penalización laboral”.

Aunque el estudio no tuvo en cuenta el sexo de los participantes, parece que las mujeres se ven más negativamente afectadas por esta parcialidad. Esto se debe a que hay más mujeres que se quedan en casa para cuidar a sus hijos y asumen un peso desproporcionado en las tareas del hogar, según un informe de 2013 del Bureau of Labor Statistics. Los estudios han mostrado que las mujeres aprovechan más la posibilidad de trabajar desde casa y que sus carreras suelen verse más perjudicadas por no estar tan presentes en la oficina.

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Traducción de Marina Velasco Serrano