INTERNACIONAL
26/05/2018 10:25 CEST | Actualizado 26/05/2018 10:40 CEST

Los sondeos pronostican una amplia victoria del sí al aborto en Irlanda

El 68% de los irlandeses habrían votado a favor de la legalización del aborto.

Jeff J Mitchell via Getty Images
Partidarios del sí hacen campaña en Dublín (Irlanda).

El electorado de Irlanda ha aceptado en el referéndum sobre el aborto celebrado este viernes reformar la Constitución para liberalizar la legislación vigente, una de las más restrictivas y controvertidas de Europa, según un sondeo del diario Irish Times.

La encuesta, efectuada a pie de urna entre 4.000 personas, sugiere que el "no" obtendría en torno al 32 % de votos, frente al 68 % que respaldaría la propuesta del Gobierno del partido democristiano Fine Gael, una decisión que abriría la puerta a las terminaciones del embarazo sin restricciones durante las primeras doce semanas de gestación.

Poco más de tres millones de personas estaban este viernes llamados a las urnas para decidir el futuro de la actual ley, que solo permite el aborto en circunstancias excepcionales, como cuando la vida de la madre corre peligro, que incluye la amenaza de suicidio, pero no contempla casos de incesto, violación o malformaciones del feto.

El recuento de votos comenzará mañana a las 08:00 horas GMT del sábado y los primeros resultados provisionales podrían conocerse a mediodía, mientras que el definitivo se espera a última hora de la tarde.

El Irish Times destaca que su encuesta tiene un margen de error de "más/menos un 1,5 %", por lo que habla ya "triunfo aplastante" y "gran victoria" para el "sí", después de una "campaña larga y, a menudo, divisoria".

El Gobierno ha pedido al electorado que se pronuncie sobre la eliminación de la llamada "octava enmienda", incluida en 1983 en la Constitución, y que garantiza de igual manera el derecho a la vida del "no nacido" y de la madre.

De acuerdo con esta provisión, la ley promulgada en 2013 por el Ejecutivo, la primera en la historia de Irlanda, solo permite la interrupción del embarazo en circunstancias excepcionales, como cuando la vida de la madre corre peligro, que incluye la amenaza de suicidio, pero no contempla casos de incesto, violación o malformaciones del feto.

Si desaparece la "octava enmienda", el Gobierno, en el poder desde 2011, redactará una nueva legislación que podría permitir el aborto en todas las circunstancias durante las primeras doce semanas de embarazo y, en casos excepcionales, hasta las veinticuatro semanas.

Los partidarios del "sí" sostienen que la ley no funciona, pues miles de embarazadas de este país siguen viajando cada año al extranjero para abortar, al tiempo que prevé penas de cárcel de hasta 14 años para las mujeres y los profesionales de la sanidad que procuren lo procuren al margen de las normas actuales.

Los grupos provida y la Iglesia católicas se oponen porque entienden que la reforma abrirá la puerta a los llamados "abortos a la carta" y a las terminaciones de embarazos de "no nacidos" con malformaciones físicas o psíquicas, dado se eliminará su "derecho constitucional a la vida".

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