A la caza de un octubre marcado en rojo

A la caza de un octubre marcado en rojo

Ya nadie piensa en la votación del viernes en la investidura de Feijóo: todos miran a la posible fecha para la de Pedro Sánchez. 

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante el debate de investidura en el Congreso.EFE

"Se levanta la sesión". La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, da por concluida la jornada en la Cámara Baja. Se acaba de producir la primera de las votaciones del debate de investidura de Alberto Núñez Feijóo, candidato del PP. 172 síes. 178 noes. Mayoría absoluta en contra de que sea investido presidente del Gobierno. 

Sus señorías regresarán el viernes al mismo escenario. Será a las 12:15, pero pocos piensan ya en ese día, que será un puro trámite. Ni tan siquiera en el PP, donde reconocen abiertamente que no confían en que nada cambie. "No esperamos nada extraño, aunque todo puede pasar con tanto cambio de opinión", ironizaba uno de sus parlamentarios a la salida del Hemiciclo. 

Allí se han vivido dos días de intenso debate político que, al menos el martes, se tornó más bien en bronca política. El giro de guión que tenía preparado Pedro Sánchez al dejar que fuera Oscar Puente y no él quien diera la réplica a Feijóo, provocó las iras de la bancada popular. "¡Cobarde, cobarde, cobarde!", corearon, de pie, los diputados del PP. "Esto no es un patio de colegio", se enfadó, casi por primera vez en esta legislatura, la presidenta del Congreso. "No aceptaré ningún insulto y he oído insultos al presidente del Gobierno en funciones".

Puente se mostró muy duro con Feijóo, al que dio una y otra vez con contundencia, tratando de destapar sus incongruencias políticas y llegando a referirse, sin mencionarlo expresamente, a la relación del gallego con el narcotraficante Marcial Dorado al citar la novela Fariña

El golpe de efecto de Sánchez escoció al candidato del PP, que al principio prefirió no darle importancia, contestando brevemente a la primera intervención de Puente y dejando sin contestar la segunda. Pero fue rumiando lo que había pasado hasta el punto que dedicó parte de la respuesta a Santiago Abascal, líder de sus socios de la ultraderecha, a contestar a Puente y a criticar a Sánchez por no intervenir. 

Un reproche que ha hecho extensivo hasta la jornada de este miércoles, cuando ha cerrado el debate criticando el silencio del presidente en funciones y candidato del PSOE. "El que calla otorga. Veremos la intensidad de su silencio, de lo que otorga y de lo que le exigen. Lo que no podremos saber nunca es si lo que usted les va a dar será suficiente o no. Eso no lo decidirá usted", le ha dicho. 

Después han llegado los 178 noes y la constatación matemática de lo que todos —incluido el propio Feijóo— ya sabían: que el líder del PP no sería investido presidente. Ni ahora, ni el viernes. 

Desde las filas populares buscan restarle importancia al resultado y destacar que lo que se perseguía con el debate de investidura era "que cada uno se retratara", en palabras de un diputado. "Se han confrontado modelos" y se ha hecho, aseguran, en una doble sesión de la que su líder sale reforzado. "Ha mejorado las expectativas que tenían nuestros rivales. No se lo esperaban", afirman.  

En el PP están contentos porque, además, consideran que Sánchez se equivocó al tirar de Oscar Puente. Un artificio con el que, creen, quedó mal tanto con la Cámara como con los ciudadanos. Y no creen que el intercambio de pullas con el PNV agriete la relación con los nacionalistas vascos, pese a lo que se ha visto este miércoles. Por si acaso, en el receso antes de la votación, Feijóo se ha acercado al portavoz nacionalista, Aitor Esteban, para limar asperezas. 

Todo esto sin olvidar "el elefante en el Hemiciclo", en boca de un parlamentario popular: la amnistía. Es el tema que ha vertebrado el debate de los dos últimos días en el Congreso y de lo que no va a dejar de hablarse de aquí a la próxima investidura.

Sobre este asunto no se pronuncian ni en el PSOE ni en el Gobierno en funciones, aunque sí dejan caer posibles fechas para el turno de Pedro Sánchez. Hay marcadas en rojo dos semanas de octubre y cuatro fechas muy concretas: o el 17 y 18, o el 24 y 25. 

Aun así, todavía es temprano y nadie se atreve a aventurar nada. Hablamos, por tanto y de momento, de conjeturas. Algunos creen optimistas las dos primeras fechas, pero nadie quiere que la cosa avance más allá de octubre. Además, hay otra cita en ese mes muy importante: la jura de la Constitución por parte de la princesa Leonor, que será el día 31 en el Congreso. Todos quieren llegar a ese día con los deberes hechos. 

¿El 'sí' de Coalición Canaria?

Esto implica que PSOE y Sumar tienen que tener atados todos los apoyos para, al menos, la semana anterior. Aunque ningún partido de los que este miércoles rechazaron a Feijóo ha confirmado oficialmente su apoyo a una eventual investidura de Sánchez, los que aparentemente están más en el aire son los 14 de los independentistas catalanes —siete de ERC y siete de Junts— y quién sabe si uno adicional de Coalición Canaria. 

Algunas voces en el PSOE muestran su optimismo ante esta última opción y creen que cumpliendo con la petición de la 'agenda canaria' que hizo en su momento este partido tanto a PP como a los socialistas, se podría lograr su apoyo. De obtener el escaño de la única diputada de Coalición Canaria, a la izquierda le bastaría con la abstención de Junts para lograr la investidura por mayoría simple: 172 síes por 171 noes de la derecha. 

Pero todavía faltan muchas pantallas por completar. Aunque Esquerra ya dijo hace unos días que la parte política ya estaba concretada y que daban por descontada la amnistía, todavía falta la parte técnica del eventual acuerdo. 

Habrá que ver en qué se concreta esa supuesta amnistía, de la que habla más Sumar —los de Yolanda Díaz llevan semanas dando por buena hasta su constitucionalidad— que el PSOE, que prefiere guardar un prudencial silencio. 

Las próximas semanas serán fundamentales para saber si hay nueva investidura o España vuelve a otras elecciones. A partir del viernes será el propio Pedro Sánchez quien se ponga manos a la obra para finiquitar la tarea de negociar, especialmente con Junts, su apoyo. 

De lo que salga de esas negociaciones también dependerá el voto de Coalición Canaria, como indican desde este partido, donde esperan a ver blanco sobre negro tanto los compromisos con la 'agenda canaria' como lo que se pacte con los independentistas. Será ahí cuando esta formación decida su voto. Mientras tanto, nadie cierra esa puerta, que puede abrir muchas ventanas para un futuro gobierno progresista. 

Queda por votar el viernes, pero todos miran ya a un octubre marcado claramente en rojo.