Los olivos demuestran su capacidad para luchar contra la sequía

Los olivos demuestran su capacidad para luchar contra la sequía

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid lo han detallado.

Olivares en la provincia de Jaén, Andalucía.De Agostini

El olivo es un elemento clave en la producción agrícola de España. Pero, con la falta de precipitaciones de los últimos años, la situación de sequía ha agravado su desarrollo en muchos puntos del país.

Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid ha desvelado cuáles son algunas de las funciones de las hojas del olivo frente al aumento de las temperaturas.

Han analizado al detalle las características de las hojas del olivo centrándose especialmente en su relación con el agua y la capacidad que estas pueden tener para hacer frente a situaciones adversas como las sequías.

Victoria Fernández, de la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural de la UPM y autora del estudio, ha asegurado que "el haz de las hojas jóvenes tiene una mayor cantidad de pelos (llamados tricomas en términos botánicos) que se van cayendo o degradando según la hoja va envejeciendo".

"Sin embargo, el envés de las hojas está totalmente cubierto por varias capas de tricomas peltados, que son estructuras similares a parasoles, sirviendo como protección contra la radiación ultravioleta, según se ha demostrado en varios estudios”, ha señalado.

La gran presencia de pelos en las zonas de las hojas sirvió a los investigadores a plantearse la interacción que tienen con las gotas de agua, detectando que tienen una gran adherencia.

“La mojabilidad en el envés es más baja cuando las hojas son jóvenes, pero va aumentando con la edad. Hemos observado que la superficie de los pelos posee nano-zonas hidrofílicas y tiene una composición química heterogénea", ha asegurado la investigadora.

Infiltrados
Un proyecto de Ikea

Por si fuera poco, también han compartido en su análisis que los olivos tienen una gran capacidad para adaptarse al medio. Defienden que es la primera vez que se demuestra la variabilidad química de la superficie de un pelo de un ser vivo.