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04/04/2014 12:55 CEST | Actualizado 04/04/2014 13:21 CEST

Los peligros de usar cascos: 5 cosas que deberías saber

La radio por la mañana, la música en el metro, los cascos en el trabajo… Nuestros oídos están estresados que nunca. Y, a veces, hasta en peligro.

Los MP3 y los cascos han cambiado las reglas del juego, y ahora están en tela de juicio. En primer lugar, porque la música está comprimida, la gente no oye lo que tú escuchas y puedes subir el volumen sin problema. En segundo lugar, porque a menudo compramos el reproductor de música y los auriculares por separado, por lo que estos últimos no siempre están adaptados al primero.

Escuchar demasiada música puede dañar nuestra capacidad auditiva, debido a que “las células sensoriales dejan de reproducirse, lo que debilita el oído y puede provocar acúfenos [ruidos, silbidos, molestias, disminución significativa de la audición]”, explica el doctor Sylvain Néron, otorrinolaringólogo y representante de la campaña Agi-Son.

Para no perjudicar a tus oídos y hacer que la música siga siendo un placer, aquí tienes cinco consejos del doctor Néron que deberías saber antes de ponerte los cascos:

  • No uses cascos en un ambiente demasiado ruidoso
    No uses cascos en un ambiente demasiado ruidoso
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    La gente suele escuchar música en su MP3 en ambientes con ruido. El límite que no debería sobrepasarse está fijado en 90 decibelios (es decir, el ruido que hace una moto o un tren), si bien es cierto que, según establecen las autoridades europeas, un reproductor de música puede emitir hasta 100 decibelios. Con el fin de disfrutar de tu música al máximo sin tener la necesidad de subir el volumen, aprovecha las zonas tranquilas, como los parques o tu despacho, si no hay demasiado ruido.
  • No pases mucho tiempo escuchando música
    No pases mucho tiempo escuchando música
    GettyStock
    Por lo general, se ha observado que los jóvenes no solo usan su MP3 para escuchar música, sino también para evadirse, para meterse en su burbuja y escapar de lo cotidiano. Usar la música para la evasión puede resultar peligroso para los oídos y para la persona: muchos jóvenes tienden a dormirse con los cascos puestos; por otra parte, los ciclistas que van escuchando música pueden provocar accidentes. Lo mismo se aplica a los trabajadores que los usan durante toda la jornada en un espacio abierto. Si no quieres abusar de tus oídos, no deberías escuchar música a 90 decibelios durante más de 20 horas a la semana, siempre que no estés expuesto a otros riesgos (es decir, a ruidos del metro, la calle, el bricolaje...). Si se supera este límite, estás poniendo tus oídos en peligro.
  • Presta atención cuando escuches tu música favorita
    Presta atención cuando escuches tu música favorita
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    Uno de los peligros que hay que tener en cuenta es la “adicción” que algunas personas desarrollan con una música concreta. “Si escuchas una música que te gusta, seguro que tiendes a escucharla durante mucho tiempo. La música tiene una buena carga de afecto”, explica el doctor Néron.
  • No solo la música hace daño a tus oídos
    No solo la música hace daño a tus oídos
    GettyStock
    Está claro que escuchar música muy alta durante mucho tiempo es un problema, pero el ambiente en el que te muevas también desempeña un papel en la ecuación. Por ejemplo, en los transportes públicos, en discotecas, bares y conciertos, la música puede variar de 90 a 110 decibelios. Es decir, supera el límite aconsejado. El alcohol y la droga actúan como analgésicos, por lo que la gente no siente los zumbidos o los silbidos en sus oídos. En principio, no deberíamos estar más de 45 minutos en una discoteca o en un bar que ponga la música a un volumen que supere los 100 decibelios (lo que afecta a, prácticamente, la totalidad de bares y pubs). No prestar atención a los ruidos ambientales puede llegar a provocar daños irreparables, como la sordera súbita.
  • Los oídos también necesitan descansar
    Los oídos también necesitan descansar
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    A lo largo de nuestra vida, estamos permanentemente expuestos a ruidos externos, aparte de la música que escuchamos. Por lo tanto, es importante que nuestros oídos descansen. Como regla general, por cada 45 minutos de escucha, se debería hacer una pausa de 15 minutos, en función de la intensidad. Asimismo, existen otros trucos para limitar la intensidad; por ejemplo, utilizar tapones para los oídos. Aun así, la mejor forma para prevenir el riesgo es procurarse unos buenos cascos, minimizar el tiempo de exposición y regular el volumen de la música.

¿Es igual de arriesgado para todo el mundo? No. “No todas las personas son iguales; los daños pueden ser más o menos graves en función de la fragilidad de los oídos. Por desgracia, no hay ningún examen médico que permita evaluarla. Las únicas pistas que puede tener un médico son resultado del factor genético”, explica el doctor Néron. Razón de más para tener en cuenta este riesgo: “Cada vez más personas, y cada vez más jóvenes, presentan problemas auditivos. Poner en peligro nuestros oídos no es algo anodino. Al igual que ocurre con el tabaco y el alcohol, es difícil hacer entender a los jóvenes la idea de riesgo a largo plazo”, concluye el médico.

Por tanto, el mensaje de la campaña francesa Agi-Son es claro: “El envejecimiento del oído es natural; es bastante lógico que a los 86 años oigamos peor. Lo que no es normal es que, siendo jóvenes, ya tengamos problemas auditivos. ¡Recuerda que es posible mantener la audición con unos sencillos gestos!”.

Traducción de Marina Velasco Serrano

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