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16/02/2018 08:10 CET | Actualizado 16/02/2018 08:10 CET

Los productos de limpieza o los perfumes contaminan casi tanto como los vehículos de motor

"A medida que el transporte se vuelve más limpio, esas otras fuentes de contaminación se vuelven más importantes", dice el autor principal del informe.

Getty Images/iStockphoto

Los productos químicos que contienen compuestos refinados del petróleo, como productos de limpieza para el hogar, pesticidas, pinturas y perfumes, ahora rivalizan con las emisiones de los vehículos de motor como la principal fuente de contaminación del aire urbano, según un estudio dirigido por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Según la nueva evaluación, las personas consumen mucho más combustible que los compuestos a base de petróleo en productos químicos, unas 15 veces más en peso. Aun así, las lociones, pinturas y otros productos contribuyen tanto a la contaminación del aire como lo hace el sector del transporte, afirma el autor principal, Brian McDonald, científico de CIRES que trabaja en la División de Ciencias Químicas de NOAA.

"A medida que el transporte se vuelve más limpio, esas otras fuentes se vuelven más importantes"

En el caso de un tipo de contaminación —pequeñas partículas que pueden dañar los pulmones de las personas— las emisiones formadoras de partículas de los productos químicos son aproximadamente dos veces más altas que las del sector del transporte, descubrió su equipo. McDonald y colegas de NOAA y varias otras instituciones informan sobre sus resultados este jueves en la revista 'Science'.

"A medida que el transporte se vuelve más limpio, esas otras fuentes se vuelven más y más importantes —advierte McDonald—. Las cosas que utilizamos en nuestra vida cotidiana pueden afectar a la contaminación del aire". Para la nueva evaluación, los científicos se centraron en compuestos orgánicos volátiles o COV, que pueden penetrar en la atmósfera y reaccionar para producir ozono o partículas, ambos regulados en Estados Unidos y en muchos otros países debido a los impactos en la salud, incluido el daño pulmonar.

Los fabricantes de automóviles han hecho cambios para limitar la contaminación

Quienes viven en ciudades y suburbios suponen que gran parte de la contaminación que respira proviene de las emisiones de automóviles y camiones o de las bombas de gas con fugas, puesto que fue así en las últimas décadas. Pero los reguladores y los fabricantes de automóviles hicieron cambios que limitan la contaminación de los motores, los combustibles y los sistemas de control de la contaminación.

Así que McDonald y sus colegas reevaluaron las fuentes de contaminación atmosférica clasificando estadísticas recientes de producción química recopiladas por industrias y agencias reguladoras, realizando mediciones detalladas de la química atmosférica en el aire de Los Ángeles y evaluando las mediciones de la calidad del aire interior realizadas por otros.

Una polución de dos a tres veces superior a la estimada

Los científicos concluyeron que, en Estados Unidos, la cantidad de compuestos orgánicos volátiles emitidos por productos de consumo e industriales es en realidad dos o tres veces mayor que la estimada por los inventarios actuales de contaminación del aire, que también sobreestiman las fuentes vehiculares.

Por ejemplo, la Agencia de Protección Ambiental estima que aproximadamente el 75% de las emisiones de COV (en peso) provienen de fuentes vehiculares, y alrededor del 25% de productos químicos. El nuevo estudio, con su evaluación detallada de estadísticas actualizadas de uso de productos químicos y datos atmosféricos anteriormente no disponibles, acerca la división a 50-50.

El impacto desproporcionado en la calidad del aire de las emisiones de productos químicos se debe en parte a una diferencia fundamental entre esos productos y los combustibles, apunta la científica atmosférica de la NOAA Jessica Gilman, coautora del nuevo documento.

"La gasolina se almacena en contenedores cerrados, con suerte herméticos, y los COV en la gasolina se queman para obtener energía —explica—. Pero los productos químicos volátiles que se usan en solventes comunes y productos para el cuidado personal literalmente están diseñados para evaporarse. Usas perfume o usas productos perfumados para que tú o tu vecino puedan disfrutar del aroma. No lo haces con gasolina".

Contaminación: en el top 5 de las principales amenazas por mortalidad

El equipo estaba particularmente interesado en cómo esos compuestos orgánicos volátiles (COV) terminan contribuyendo a la contaminación por partículas. Una evaluación exhaustiva publicada en la revista médica británica 'Lancet' el año pasado ubicó la contaminación del aire en una lista de las cinco principales amenazas de mortalidad mundial, con la "contaminación de partículas en el ambiente" como el mayor riesgo de contaminación del aire.

El nuevo estudio encuentra que a medida que los coches se vuelven más limpios y los compuestos orgánicos volátiles que forman esas partículas contaminantes provienen cada vez más de los productos de consumo. "Ya hemos llegado a ese punto de transición en Los Ángeles", subraya McDonald.

Él y sus colegas descubrieron que simplemente no podían reproducir los niveles de partículas o el ozono medidos en la atmósfera a menos que incluyeran emisiones de productos químicos volátiles. En el curso de ese trabajo, también determinaron que las personas están expuestas a concentraciones muy altas de compuestos volátiles en el interior, que están más concentradas por dentro que por fuera, dice el coautor Allen Goldstein, de la Universidad de California en Berkeley.

Las concentraciones en interiores a menudo son diez veces más altas en interiores que en exteriores, y eso es consistente con un escenario en el que los productos a base de petróleo utilizados en interiores proporcionan una fuente importante de aire exterior en el entorno urbano. "La nueva evaluación encuentra que el enfoque regulatorio de Estados Unidos en las emisiones de los automóviles ha sido muy efectivo", afirma el coautor Joost de Gouw, químico de CIRES. "Funcionó tan bien que, para seguir avanzando en la calidad del aire, los esfuerzos regulatorios deben ser más diversos —plantea De Gouw—. Ya no se trata solo de vehículos".

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