El mes en el que todo cambió en el fútbol femenino español

El mes en el que todo cambió en el fútbol femenino español

Desde aquel minuto 28 en la final del Mundial, han pasado muchas más cosas que la polémica protagonizada por Luis Rubiales. España es campeona del mundo y las futbolistas han conseguido un nuevo convenio colectivo.

Un momento de la celebración de la final de la Copa del Mundo de Fútbol femenino en Sídney.Marc Atkins/Getty Images

Corría el minuto 28. Mariona vio la entrada por la banda izquierda de Olga Carmona, la futbolista que ya había hecho historia en el partido anterior, con su gol determinante ante Suecia. Recibió el balón, entre líneas, y, de primeras, sin controlar el esférico y casi sin mirar a portería le pegó con el alma para adelantar a España en la final del Mundial ante Inglaterra.

Un tanto que fue mucho más. Sirvió para que la selección española femenina de fútbol rompiera todas las estadísticas y los registros y se convirtiera, por primera vez, como campeona del mundo.

Pero, después de lo que ocurrió segundos antes de que Ivana Andrés alzara el trofeo al cielo de Sídney, los titulares se han llenado de mucho más que del histórico logro de España.

El polémico beso sin consentimiento del expresidente de la RFEF, Luis Rubiales, a la futbolista Jenni Hermoso ha sido el principal protagonista durante el primer mes como campeonas del mundo.

Unos hechos que se han ido alargando en el camino hasta que, con varias denuncias en los tribunales contra el que había sido dirigente del fútbol español desde mayo de 2018, Rubiales decidió dimitir.

Pero no, este artículo no va de él. Va de lo que ha pasado en el fútbol femenino desde que Ivana Andrés levantó la copa del mundo en Australia. De la lucha de derechos que las jugadoras siguen conquistando día a día.

Que sí, que somos campeonas del mundo

Quién lo iba a decir. España campeona del mundo. Cuando menos de un año antes ya se había producido el primer gran conflicto con la Federación, el comunicado de 15 futbolistas. En el escrito mostraron su descontento con la gestión del seleccionador Jorge Vilda y las condiciones que les daba la RFEF para preparar algunas de las competiciones más importantes, como la Eurocopa que disputaron semanas antes de la nota.

Pocos podrían imaginar que meses más tarde, en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, las futbolistas le iban a dar la vuelta a la tortilla y hacer el mejor papel posible.

Tras una fase de grupos muy buena, exceptuando el 4-0 que Japón endosó a España, primero venció con mucha contundencia en octavos a Suiza, por 1-5, y continuaron haciendo historia, como dice Diego Pablo Simeone, "partido a partido".

Primero venciendo a la finalista del mundial de 2019 en cuartos de final, Países Bajos, 2-1. Mismo resultado que consiguió, gracias al tanto de Olga Carmona en la prórroga ante Suecia, que quedó tercera en la anterior edición y que sirvió para conseguir un billete a la soñada final.

Pero en frente estaba el verdugo de la Eurocopa, Inglaterra. Una final que no iba a ser tarea fácil, pero que terminó como los cuentos de Disney, con el desenlace más feliz posible.

Nuevo convenio colectivo

Era un grito a voces. O se alcanzaba un acuerdo con algunas de las peticiones de las jugadoras para elaborar un nuevo convenio colectivo en el fútbol español o las huelgas serían constantes en las primeras jornadas de la Liga F. 

Unas reivindicaciones que ya se produjeron semanas antes del final de la temporada 2022-2023, las deportistas, en señal de protesta, se taparon el logo de la competición por el salario mínimo.

Amanda Gutiérrez, presidenta de FUTPRO, sindicato de fútbol femenino en España, explicó tras la final en El HuffPost, que, pese a que las denuncias deberían haberse escuchado antes, ganar el Mundial, además de ser "histórico a nivel deportivo", se debía aprovechar para "pedir mejores condiciones y seguir".

"Llevamos mucho tiempo pidiendo un nuevo convenio y aún no se nos ha dado todo. El sueldo no es el suficiente. Qué oficio puede vivir con 16.000 euros. Nadie puede vivir con eso. Así no podemos continuar", señaló.

Con el caso Rubiales en todos los informativos, nacionales e internacionales, parece que las reclamaciones de las futbolistas habían quedado opacadas. Por ello, tras seguir en la misma situación, convocaron una huelga para las dos primeras jornadas.

Un anuncio que, por suerte, duró dos semanas. La Liga F y los sindicatos alcanzaron un acuerdo para desconvocar la huelga a cambio de sacar adelante un nuevo convenio colectivo para las próximas tres temporadas.

En la presente campaña, las futbolistas percibirán un salario mínimo de 21.000 euros anuales, que podrán subir hasta los 23.000 euros en función de los ingresos comerciales de la competición. Un salario que crecerá hasta los 22.500 euros en la temporada 2024-2025 y hasta los 23.500 euros en la 2025-2026.

Los cinco cambios estructurales en la RFEF y la cumbre de urgencia

En los últimos días, a la polémica producida en torno a la figura de Luis Rubiales, se le ha sumado otra. El comunicado firmado por 39 futbolistas en el que anunciaban que no volverían a jugar con la selección española si no había una serie de cambios que consideraban y siguen considerando claves.

Las deportistas han reclamado a la RFEF la dimisión del presidente, una reestructuración del organigrama de fútbol femenino, del gabinete de la Presidencia y Secretaría General, del área de comunicación y marketing y de la dirección de integridad.

Desde la Federación han pedido tiempo para llevar a cabo algunos de esos "cambios estructurales", pero la situación ha desembocado en una tensión que se ha trasladado a la improvisada concentración en un hotel de Oliva, en Valencia, días antes del encuentro ante Suecia.

Tras la cumbre de urgencia que terminó a largas horas de la madrugada, la mayoría de las jugadoras convocadas por Montse Tomé, 21 de las 23, han decidido disputar el partido del próximo viernes.

Un paso que se ha dado después de sacar el compromiso de la RFEF de cumplir algunas de las reclamaciones. No habrá sanción para Mapi León y Patri Guijarro, por abandonar la concentración, se creará una comisión mixta, seguirá Montse Tomé y habrá algunas salidas, como la de Andreu Camps, actual secretario general de la RFEF.

Este movimiento se ha confirmado a última hora del miércoles, en una nota emitida poco después de que la RFEF lanzase un comunicado donde anunciaba su compromiso en "acelerar los cambio". Dicho y hecho... y podría no ser el último.

Pese a que todo parece tapado por las polémicas que se han vivido dentro de la RFEF, en su mayor crisis desde que se creó, el pulso de las deportistas está siendo total. Ya han obtenido el compromiso por parte de la Federación de aplicar algunos de los cambios estructurales que han reclamado, han conseguido, tras años de lucha, una mejora de sus derechos laborales y, sobre todo, un histórico triunfo deportivo que nadie debería olvidar en absoluto. España seguirá siendo campeona del mundo hasta 2027.

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