Jedet: "No eres más o menos mujer dependiendo de tus genitales"

Salió de un pueblo de 200 habitantes para cumplir su sueño. Hoy interpreta a Cristina Ortiz en 'Veneno' y hace activismo por las mujeres trans.
Jedet acaba de publicar 'Efecto Mariposa'
Jedet acaba de publicar 'Efecto Mariposa'

Cuando aún era menor de edad, Jedet se acostaba cada noche deseando despertarse y que la vieran como una niña. Eso fue hace más de 20 años. Hoy, con 27, su sueño se ha hecho realidad y se ha convertido en una importante actriz e influencer transgénero, conocida ahora por protagonizar la serie de Veneno. Da vida a este icono español durante su juventud, cuando triunfaba diariamente en Esta noche cruzamos el Mississippi. El camino hasta aquí ha sido duro: salió de un pueblo de Granada de 300 habitantes para irse a Madrid a cumplir ese sueño. Antes de lograrlo tuvo que pasar por muchas cosas: desde trabajos de hostelería, hasta llegar al éxito en Youtube. Entre medias: cuestionamientos sobre su identidad sexual, idas y venidas emocionales, tonteo con drogas, bulimia y “bucles de autodestrucción”.

Lo cuenta en su último libro, Efecto Mariposa (PLAN B), en el que se abre en canal y plasma reflexiones, confesiones y conversaciones consigo misma. Todas apuntadas durante los últimos meses en su bloc de notas del móvil. ”

“Alguna vez has follado con alguien a quien acababas de conocer y cuando habéis terminado os habéis despedido y nunca más os habéis vuelto a ver? Pues eso quiero que hagamos tú y yo”, pide a los lectores en la introducción. “El libro es como un entierro de mi pasado, de esa etapa. Lo publiqué para liberarme de esa fase. Ahora estoy en otra. En estos momentos de mi vida soy feliz”, explica a El HuffPost por teléfono mientras pasea por Madrid pocos días antes de participar en el pregón del Orgullo 2020.

De ese pasado forma parte su padre, con quien apenas tiene contacto actualmente. “Fue el primer hombre que me rechazó en la vida”, escribe en las páginas de Efecto Mariposa. Pero no recuerda mucho más de su infancia: “Hay una parte feliz con mis amigas en mi pueblo y una parte cruel que mi cabeza se ha encargado de borrar. Me acuerdo de jugar con mis muñecas, hacer playback de las Spice Girls, pero no de las malas vivencias”. Lo que sí evoca con especial dolor es la pérdida de su tío Juan cuando tenía solo cuatro años. Fue una de las pocas personas de su familia que la aceptó desde el principio: “Me regalaba Barbies y no entendía por qué si a mí me gustaba eso no podía jugar con ello”.

Quizá ese pasado y el complicado proceso que ha sufrido han tenido que ver en sus idas y venidas en la vida. Jedet no tiene problema en contar de una manera muy cruda la primera vez que se metió los dedos para vomitar en su búsqueda de un cuerpo considerado ideal, enfermando así de bulimia. Tampoco niega que haya tonteado con las drogas o su amor-odio con las relaciones sentimentales en las que se ha sentido utilizada y fetichizada. Para algunos hombres, cuenta, tiene “todos los requisitos para ser una fantasía sexual o fetiche, ya que les parece exótico que una mujer tenga polla”.

“Tengo amigas que son putas y no se hacen la operación del sexo porque si tienen vagina dejan de ser exóticas”, explica. Eso sí, no deja de sacar un lado positivo a esta realidad: “También sirve como filtro para darte cuenta de quién es un imbécil y quién te valora por algo que no sea lo que tienes entre las piernas”.

De todas estas experiencias ha salido una Jedet poderosa, pero también muy consciente de la importancia de cuidar la salud mental: “Vivimos en una época en la que la gente muestra su mejor cara en redes sociales y nosotras sentimos un agobio enorme. A mí me pasa: me meto en Instagram y veo chicas perfectas, bolsos perfectos de 8.000 euros, novios perfectos... Y todo eso hace daño”, reflexiona. De ahí que quiera mostrarse tal como es: “Para mí eso no es la realidad porque a veces estoy bien y a veces estoy mal. Lidio con una enfermedad [la bulimia] y no siempre estoy feliz. No me gusta vender una realidad que no es la mía”.

“Los ideales de las TERF se acercan más a los de Vox que a los del feminismo”

Efecto Mariposa también es activismo. Algo que Jedet se ha visto obligada a hacer durante toda su vida por la discriminación que sufren las personas trans. “He usado mi voz para hacer activismo social y político sin que me importase perder contratos”, explica en el libro.

Las últimas semanas ha saltado a los medios un debate sobre la identidad de género y las mujeres trans que ya llevaba tiempo gestándose dentro del movimiento feminista. “Creo que tú no eres más o menos mujer dependiendo de tus genitales. Ser mujer es otra cosa. Las TERF (Feminista Radical Trans-Excluyentes por sus siglas en inglés) son ignorantes, que hay en todas partes. Han estado oprimidas toda su vida y ahora se dedican a oprimir a otro colectivo. Sus ideales se acercan más a los de Vox que a los del feminismo”.

Explica que la transfobia que sufre es “continua”: “Aprendes a aceptar que es tu realidad y que es el precio que tienes que pagar por ser tú misma. A mí me da mucha pena que tengamos que sufrirla, pero no lo vivo desde el victimismo porque me vale la pena ser yo. Entiendo que haya gente que no te vaya a aceptar pero me gustaría que ellos entendiesen que somos personas y que no tienen derecho a agredirnos”.

“Vivo en una burbuja de privilegio que no tienen mis compañeras”

Aún así sabe que ella es una privilegiada en este sentido: “Mi realidad es distinta y vivo en una burbuja de privilegio que no tienen mis compañeras. El 85% de las personas trans son repudiadas en el trabajo y mi caso no es ese”.

Jedet sí ha podido cumplir muchos de sus sueños: empezó siendo conocida como King Jedet en 2016 en redes sociales y YouTube, ha publicado dos libros, ha sacado varias canciones y ha participado en series como Looser y Paquita Salas. Ahora interpreta a Cristina Ortiz en la serie Veneno. “Lloré cuando me dieron el papel porque llevaba mucho tiempo esperando la respuesta y había sido un proceso largo y pesado. Necesitaba estar ahí porque ella es una de mis ídolas”, cuenta sobre este último trabajo.

Pero no todo ha sido un camino de rosas. Hay quien ha cuestionado su proceso de transición y la ha acusado de haberlo empezado para obtener el papel, cosa que no es cierta, según afirma ella misma: “Nadie se somete a este proceso de dolor, cirugías, transfobia y cambiar tu vida para siempre... por una serie. No está pagado y si piensas eso ya estás siendo tránsfobo”.

Lo que está claro es que la Jedet que responde mientras está de compras al otro lado del teléfono es una mujer. Pero también lo era la Jedet de 2016. Y la que jugaba con las Barbies que le regaba su tío Juan. Así lo asegura ella misma en su libro: “No he nacido con un cuerpo equivocado, como dicen. Yo he nacido en el cuerpo de una mujer trans”.