Marina Abramović en 7 polémicas 'performances'

La artista serbia ha ganado el Premio Princesa de Asturias de las Artes.
La performance 'The artist is present' de Marina Abramović en 2010.
La performance 'The artist is present' de Marina Abramović en 2010.

Polémica, provocadora e influyente. La artista serbia Marina Abramović (Belgrado,1946), precursora de la performance, ha sido galardonada este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2021 por su “valentía” y por ser “una de las artistas más emocionantes de nuestro tiempo”.

Amada y odiada a partes iguales, su carrera está plagada de momentos que han impactado y conmovido a los espectadores. Estas son algunas de sus polémicas performances.

Rythm, el arte al borde de la muerte

La serie Rythm (producida entre 1973 y 1974) se trata del conjunto de obras más catárticas y autodestructivas de la artista. La más recordada y primera de ellas fue Rythm 0 (1974) en la que Abramović quiso poner a prueba el contrato social y la voluntad de los asistentes. La performer puso a disposición de los asistentes 72 objetos que iban desde una rosa, un perfume, una boa de plumas, cuchillos, un hacha y hasta una pistola cargada. La premisa era que la artista se dejaría manipular con ellos durante seis horas sin frenar en ningún momento el límite, pasase lo que pasase. Y, efectivamente, el límite de la violencia llegó cuando un hombre la apuntó con la pistola y otro asistente se la quitó.

“Lo que aprendí fue que, si dejas que el público decida, te pueden matar. Me sentí verdaderamente atacada: me cortaron la ropa, me clavaron las espinas de las rosas en el estómago, una persona me apuntó a la cabeza con la pistola y otra se la quitó”, señaló tras la obra. “Después de exactamente seis horas, según el plan, me levanté y empecé a caminar hacia el público. Todos escaparon, evitando un enfrentamiento real”, añadió.

Su serie continuó con otras performance en la misma línea de experimentación y límites de su propio cuerpo y su propia vida. En Rythm 5 (1974) la artista se introdujo dentro de una estrella de cinco puntas de madera a la que prendía fuego con gasolina y a las que echaba su cabello y sus uñas recién cortadas. Duró poco ya que Abramović perdió el conocimiento al quedarse sin oxígeno por las llamas y los asistentes acudieron a rescatarla.

En Rythm 2 Abramović también estuvo a punto de sufrir un mal golpe. Tomó varios medicamentos destinados a pacientes con problemas motrices con el fin de perder el control sobre su cuerpo en una suerte de experimento médico. Cuando empezó a sentir espasmos tomó otro medicamento frente al público destinado a la esquizofrenia y la catatonia y cayó inconsciente.

Breathing in, Breathing out, al límite de perder la consciencia

Abramović y su pareja Ulay llevaron el arte de la performance al límite y estuvieron a punto de desmayarse en una de sus intervenciones que bautizaron como Breathing in, Breathing out. Representada en 1977 en Belgrado, la pareja se encerró en una sala y bloqueó los orificios de la nariz de cada uno con filtros de cigarros. Después presionaron sus bocas una contra la otra, simulando un beso, de forma que cada uno inhalaba el aire que el otro exhalaba.

Pasados los minutos, sus pulmones comenzaron a llenarse de dióxido de carbono, llegando a estar al límite del desmayo después de 19 minutos. Los espectadores podían ver cómo la pareja sudaba, cómo su respiración se volvía irregular gracias a los micrófonos de la sala y cómo Abramović y Ulay iban agonizando. Los artistas repitieron un año después en Amsterdam y aguantaron 15 minutos de respiraciones.

Imponderabilia, desnudos en la entrada de un museo

Abramović dedicó parte de sus trabajos en su prolífica colaboración con Ulay a reflexionar sobre el género, y una de las performances que utilizó para ello fue Imponderabilia, en 1977. La pareja se colocó desnuda en la entrada de un museo, obligando a las personas que querían entrar a la exposición a meterse entre ellos, rozando sus cuerpos y decidiendo a quién querían mirar de frente.

Rest energy, un arco y una flecha apuntando al corazón

De nuevo junto a Ulay, Abramović volvió a poner su cuerpo al servicio del espectáculo en 1980. La pareja permanecía estática y en silencio mientras ella sujetaba un arco y él una flecha que apuntaba directamente al corazón de la artista. El más mínimo movimiento y la serbia moriría. Abramović y Ulay llevaron durante la performance dos micrófonos que permitían escuchar cómo los latidos de sus corazones se volvían cada vez más intensos.

La artista habló sobre esta performance, que ha calificado como uno de sus trabajos más complicados. “A pesar de que solo duró cuatro minutos y diez segundos, te lo digo, para mí fue una eternidad. Fue una performance sobre la completa y total confianza”, confesó Abramović.

The Lovers, la ruptura en la Muralla China

La relación entre Marina Abramović y Ulay se salía de los moldes de lo convencional. Su ruptura no iba a ser menos y la pareja, que decidió dejar su relación en 1988, hizo de su adiós una obra de arte llamada The Lovers en la que cada uno empezaría a recorrer la Muralla China desde un extremo —Abramović desde el Mar Amarillo y Ulay desde el Desierto del Gobi— hasta encontrarse en la mitad del recorrido y darse un último abrazo tras recorrer 2.500 km.

Encuentro entre Ulay y Marina Abramović en 'The Lovers'.
Encuentro entre Ulay y Marina Abramović en 'The Lovers'.

The artist is present, el reencuentro con el ex más viral

A Marina Abramović no le serviría el argumento de Isabel Díaz Ayuso de que “en Madrid no te encuentras con tu ex”. Después de 22 años sin verse, Abramović y Ulay, fallecido en 2020, se reencontraron de forma “fortuita” —o al menos eso aseguró la artista— durante la performance The artist is present que llevó a cabo en el MoMA en 2010. Durante esta obra, la serbia permaneció sentada durante 70 horas ante una mesa en una sala del museo frente a la que los asistentes se sentaron frente a ella y simplemente fijarían la mirada durante un minuto. Con esta obra buscaba recabar las distintas reacciones y emociones de los participantes.

Sin embargo, lo que no esperaba era que su ex apareciese, estirase las piernas y la mirase fijamente. Abramović rompió entonces el protocolo y, además de romper a llorar, le tendió las manos al que fue su gran amor. “Se sentó y todo el mundo se puso muy sentimental porque estaban proyectando en nosotros sus propias relaciones. Fue muy difícil. Fue el único momento en que rompí las reglas”, señaló a The Guardian. El vídeo del momento se ha convertido en una de las performances más virales de la serbia y acumula más de 18 millones de reproducciones en YouTube.

La rentable colaboración con Lady Gaga

La cantante ya dejó claro en 2009 que se inspiraba en artistas como Marina Abramović o Salvador Dalí en unos premios de la MTV y llegó a asegurar que había iluminado “su camino”, pero su admiración por la performer serbia alcanzó su máximo esplendor en 2013, cuando decidió probar el Método Abramović. Lady Gaga pasó tres días en la casa de verano de la artista a modo de retiro espiritual en el que se sometió a todo tipo de ritos. Tuvo que gritar hasta quedarse sin respiración, recorrer un camino a ciegas o meditar desnuda.

Meses después, Gaga y Abramović publicaron el vídeo sobre la experiencia de la cantante para recaudar fondos para el futuro instituto de la serbia en Nueva York. Ese mismo año Lady Gaga publicó su cuarto álbum ARTPOP con la performer como madrina. Se cerraba el círculo de una prolífica colaboración entre dos de las mujeres más provocadoras de las últimas décadas.

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