Es la conclusión a la que se llega mediante un método para calcular los riesgos derivados de los fenómenos extremos desarrollado por la Universidad de Graz, Austria.
La creencia de que la cabeza es un gran coladero de calor viene de los años setenta, pero los expertos explican que el cuerpo se enfría sobre todo por las zonas que dejamos al aire.
Un informe publicado en 'The Lancet' constata que, en 2024, la población española estuvo expuesta a una media de 16,7 días de ola de calor. De ellos, 15,1 (el 90 %) no se habrían producido sin el cambio climático.