España-Palestina: de la tolerancia del franquismo a la histórica Conferencia de Madrid

España-Palestina: de la tolerancia del franquismo a la histórica Conferencia de Madrid

El reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho es el último paso en unas relaciones intensas, con partidos de todo signo, centradas en la paz en las tres últimas décadas. 

El rey Juan Carlos, con Yasser Arafat e Isaac Rabin, reunidos en Madrid en 1991 con motivo de la Conferencia de Paz.Dusko Despotovic / Sygma via Getty Images

Las relaciones entre España y Palestina han evolucionado desde la tolerancia y el ánimo de acercamiento de la última etapa del franquismo hasta el apoyo decidido del Gobierno de Pedro Sánchez, pasando por el protagonismo español de la Conferencia de Madrid, en 1991.

El reconocimiento de Palestina como Estado, que hoy aprueba el Consejo de Ministros, es el último paso en unas relaciones que durante el franquismo se traducían en la existencia de una oficina en Madrid de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Israel nació en 1948. Un año más tarde, la decisión de Tel Aviv de vetar la participación de España en la ONU provocó la ruptura definitiva de las relaciones entre ambos Estados y el acercamiento del dictador Francisco Franco al mundo árabe en su búsqueda por salir del aislamiento internacional.

Cuando en 1955 España fue admitida, con el voto a favor de Israel, en Naciones Unidas, Madrid ya había forjado unos estrechos vínculos con la causa árabe.

Con la llegada de la Transición, el Gobierno de Adolfo Suárez reconoció en marzo de 1977 el carácter diplomático de la oficina en Madrid de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como representante del pueblo palestino.

Oficina diplomática

La llegada de los socialistas al poder hizo que España normalizara sus relaciones con la OLP, lo que se tradujo, en agosto de 1986, en la formalización del estatuto de la oficina diplomática, que adquirió los derechos de cualquier embajada, excepto la inviolabilidad diplomática, por carecer de territorio reconocido.

En paralelo al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Israel, en 1986, España ratificó su postura sobre el conflicto en Oriente Próximo al asegurar que mantendría su tradicional política de amistad y solidaridad con el mundo árabe y reconocer a la OLP como representante del pueblo palestino.

El resultado de la acción diplomática en las relaciones con el mundo árabe e Israel quedó reflejado con la elección de España para albergar la Conferencia de Paz sobre Oriente Próximo, celebrada en octubre de 1991 y que tendió un puente esencial para que, en 1993, se firmasen los Acuerdos de Oslo, los más importantes alcanzados hasta ahora. Desde entonces España presta apoyo a los Territorios palestinos a través de fondos de cooperación.

Felipe González y Yasser Arafat, reunidos en La Moncloa.Cover / Getty Images

España fue además la primera en celebrar una comisión mixta el 29 de noviembre de 1993 en Madrid, a la que siguieron dos más en Gaza (12 junio 1995) y Madrid (5 febrero 1997), así como en firmar con la OLP un memorándum de cooperación, el 29 de julio de 1994 en Túnez.

Primera visita oficial

La primera visita oficial de un dirigente palestino la realizó Yasser Arafat en 1979 a Madrid, donde fue recibido por Adolfo Suárez.

En enero de 1989, el líder palestino realizó otra visita a España con motivo de la Presidencia de turno española de la UE, donde reclamó al rey Juan Carlos un papel más activo de nuestro país en el proceso de paz.

En noviembre de 1993 Arafat viajó de nuevo a Madrid donde fue recibido con rango de jefe de Estado por el rey y el presidente del Gobierno, Felipe González, y donde trató de recaudar fondos para poner en marcha la primera autonomía palestina.

Durante los dos años siguientes, Arafat visitó España varias veces más, entre ellas para recibir en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con el entonces primer ministro de Israel, Isaac Rabin, en lo que sería otra foto para la historia.

Entre el 30 de octubre de 1996 y el 7 de octubre de 2000, Arafat viajó siete veces a España y el presidente José María Aznar visitó en tres ocasiones los territorios palestinos inmediatamente antes o después de visitar Israel.

En octubre de 2005 su sucesor, el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, fue recibido por el rey con quien trató sobre la Conferencia Euromediterránea de Barcelona.

  José María Aznar y Yasser Arafat, en Madrid en 1995.Jose R. Platon / Cover / Getty Images

Apoyo en la ONU

España fue uno de los 107 Estados que el 31 de octubre de 2012 votó favorablemente al ingreso de Palestina como Estado miembro de pleno derecho de la Unesco, y en noviembre apoyó con su voto en la ONU el reconocimiento de la ANP como Estado observador no miembro.

Un mes después, y tras este logro diplomático, fue el presidente Mahmud Abás quien realizó una visita a España dentro de su gira por varios países europeos.

El Congreso vota a favor del reconocimiento

Tras el reconocimiento por parte de Suecia a Palestina como un Estado independiente en octubre de 2014, la ANP solicitó a varios países europeos, entre ellos España, que secundaran esta decisión.

En este contexto, el 18 de noviembre de 2014, bajo el Gobierno del PP, el Congreso de los Diputados, a propuesta del PSOE, aprobó con el apoyo de todos los grupos una proposición no de ley que instó al Gobierno a reconocer a Palestina como un Estado. La iniciativa, no vinculante, no se materializó.

El reconocimiento de Palestina como Estado ha sido una promesa del presidente Pedro Sánchez desde antes de llegar a la Moncloa y forma parte del acuerdo de Gobierno con su socio, Sumar.

"El Gobierno de España trabajará activamente para favorecer las vías diplomáticas que permitan avanzar hacia la paz en Oriente Medio y entre Israel y Palestina (...). Apostaremos por el reconocimiento del Estado palestino conformemente a la Resolución del Congreso de los Diputados de 18 de noviembre de 2014", rezaba el acuerdo.

Después de la guerra entre el grupo islamista Hamás e Israel que estalló el 7 de octubre de 2023 y ha dejado miles de muertos, el Gobierno de España propuso la convocatoria en seis meses de una conferencia internacional de paz para intentar encontrar una solución que pasa por la coexistencia de dos Estados: Israel y Palestina.

El español Pedro Sánchez y el belga Alexander De Croo toman las manos del presidente palestino Mahmoud Abbas, en pasado 23 de noviembre en Ramallah.Photonews via Getty Images

La apuesta de Sánchez

Así lo expuso en Ramala el 23 de noviembre ante Mahmud Abbas el presidente español, quien, como presidente de turno del Consejo de la Unión Europea, viajó a la ciudad palestina.

En este marco, al día siguiente Sánchez se mostró firme con la propuesta española de reconocer la soberanía de un Estado palestino y avisó de que si la Unión Europea no se ponía de acuerdo, España "tomará sus propias decisiones".

También anunció Sánchez que España doblaría la ayuda en cooperación a Palestina, hasta los 40 millones de euros, y el pasado mes de abril emprendió una gira por Europa para recabar apoyos para que se reconozca a Palestina como Estado.

Infiltrados
Un proyecto de Ikea

En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, expuso el pasado 18 de abril en la ONU las razones por las que España apoya esta petición, entre ellas porque "es bueno para la seguridad de Israel", porque los palestinos "no pueden estar condenados a ser un pueblo de refugiados" y porque "tienen derecho a un futuro con esperanza al igual que el pueblo de Israel tiene derecho a un futuro en paz y seguridad".