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11 cosas con las que te sentirás identificado si pareces más joven de lo que eres

30/11/2015 07:17 CET | Actualizado 29/11/2016 11:12 CET
Betsie Van der Meer via Getty Images
Birthday cake with candles and sparklers.

Hoy cumplo 29 años, y estoy empezando a notarlo. Estoy deseando quedarme en casa en vez de salir una noche de un fin de semana. La temporada de bodas ha comenzado: dos de mis mejores amigos se casan en verano. Ya no puedo beber como antes (aunque me tome solo dos copas, al día siguiente soy un ser completamente inútil). Y he empezado a hacer lo que quiero y a preocuparme menos por lo que piense la gente.

Aunque yo haya asumido que cada vez estoy más cerca de los 30, hay mucha gente que piensa que tengo 18 años. El gran dilema que supone para una mujer parecer mucho más joven de lo que es.

Aquí va una lista de 11 cosas que pasan cuando estás a punto de cumplir los 30 pero tienes el aspecto de una niña de instituto.

1. Te piden el DNI cuando vas al cine a ver una película para mayores de 18.

Sí, esto me ha pasado. Compré una entrada para una película para mayores de 18 años y el acomodador me preguntó que dónde estaba mi tutor.

2. Te piden el DNI en las bodas.

Típica situación de una boda: mi novio y yo nos acercamos a la barra. Me doy cuenta de que a nadie se le ha pedido el carnet a lo largo de la noche. A mi novio, que tiene dos años menos que yo, le sirven una copa sin problema. El camarero me mira de arriba a abajo y me dice: "Necesito ver tu DNI, guapa".

3. A veces la gente piensa que llevas un DNI falso.

Cuando me piden el carnet, la gente comprueba mi fecha de nacimiento un par de veces. Me preguntan el número del DNI para comprobar si me lo sé. Me piden que deletree mi nombre. Y mis apellidos. Y mi dirección.

4. La peluquera te pregunta si te vas a graduar.

Cuando le pedí a mi peluquera que me peinara después de cortarme el pelo, ella dio por hecho que quería estar guapa para mi graduación. Creo que paso del recogido elegante, gracias.

5. La peluquera se queda ojiplática al descubrir que tienes un par de canas.

Eh, que es normal que con casi 30 años empiecen a salir las primeras canas.

6. La gente se disculpa cuando dice una palabrota delante de ti.

Aunque parezca mentira, no es la primera vez que oigo una palabrota. De hecho, ahora que tengo casi 30 años, me importan una ******.

7. Los chicos de instituto intentan ligar contigo.

A veces pienso "¿por qué me estará mirando ese chico?" y entonces me sonríe o me guiña un ojo. Y en ese momento me doy cuenta de lo que pasa.

8. Los camareros dan por hecho que no sabes nada sobre bebidas alcohólicas.

Gracias por la aclaración, pero de verdad que sé diferenciar entre el vodka, el ron y el tequila.

9. Te beneficias de los descuentos para estudiantes.

En el cine, en los museos, en determinados restaurantes... Si cuela, ¡aprovecha!

10. La gente te explica las cosas como si no supieras de qué te hablan.

La gente no se da cuenta de que tengo diez años más de los que aparento. Se quedan desconcertados cuando hablo de mi experiencia laboral anterior o de mi vida amorosa y parecen estar pensando: "¡Si solo tiene 18 años! ¿De dónde habrá sacado el tiempo para hacer todo eso?".

11. La gente no se cansa de decirte lo genial que es parecer más joven.

Es verdad que a veces es molesto que no se te tome en serio, pero cuando miro a mi madre me doy cuenta de lo afortunada que soy. Tiene ya 60 años, pero aparenta 40. Y, lo que es más importante, todavía tiene una actitud joven y desenfadada ante la vida que yo espero tener también independientemente de mi edad.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero

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