Una hora. Ese es el tiempo que la surcoreana Shin A Lam, que competía en la modalidad de espada individual femenina, estuvo protestando tras perder las semifinales ante la alemana Britta Heidemann en un polémico punto de desempate en el último segundo.

Lam no estaba de acuerdo con la decisión arbitral, por lo que decidió sentarse en la pista y se negó a abandonarla. Tras una hora llorando y protestando, accedió a marcharse a petición de los representantes de la Federación Internacional de Esgrima, aceptando la derrota.

El oro en esta modalidad ha sido para la ucraniana Yana Shemyakina, que venció por 9 toques a 8 a la alemana. La surcoreana, además del berrinche, se quedó sin bronce al perder también ese combate por 15 toques a 11 contra la china Sun Hujie.