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23/08/2012 21:43 CEST | Actualizado 24/08/2012 11:40 CEST

Barcelona - Real Madrid: Valdés mete a los blancos en la Supercopa (3-2) (FOTOS, VÍDEO)

Reuters

No rendirse nunca. Ese parece el lema de los últimos enfrentamientos entre Barcelona y Real Madrid. Dicho espíritu marcó el primer duelo de ambos equipos, que se vivió con suspense hasta el final.

Tras un primer tiempo espeso y aburrido, con apenas un par de ocasiones del Barcelona, dueño del balón, y ninguna del Madrid, perdido en su campo, los dos equipos parecieron salir al segundo período con distinto ánimo.

A los nueve minutos de la reanudación, Ozïl sacó un córner desde la banda derecha que remató magistralmente Ronaldo, picando el balón. El portugués se convertía en el primer jugador del Madrid en marcar en cuatro clásicos seguidos. Poco duró la alegría entre los blancos. Dos minutos después, Pedro aprovechaba un gran pase en profundidad para encarar a Casillas y batirle con facilidad. Empate como al principio, pero sin bostezos.

Sin embargo, el Barça parecía haber encontrado la vía, cuesta abajo, y el Madrid todavía sentía la punzada de la tempranera igualada. Los de Vilanova volvieron, como en la primera parte, a meter a los blancos en su área y allí llegó el segundo del Barça. Iniesta se internó por la derecha, buscó la línea de fondo y encontró el pie de Ramos, que derribó al centrocampista. El encargado de transformar el máximo castigo fue, cómo no, Messi.

En apenas cuarto de hora el Barcelona había dado la vuelta al marcador, pero quería más. Y lo logró seis minutos después, con una gran jugada marca de la casa. Los tres centrocampistas, Busquets, Iniesta y Xavi, por este orden, tejieron el tercero culé. Casillas sólo pudo ver cómo su amigo Xavi le superaba por la izquierda.

Y cuando el partido parecía morir entre toques y más toques del Barça, llegó la jugada extraña del partido. Una jugada que parecía concluir en un despeje de Casillas en su área y que concluyó en gol de Di María. El argentino peleó uno de esos balones que parecen perdidos. El esférico era de Valdés, que se entretuvo demasiado y terminó por no saber qué hacer con él. El extremo argentino del Madrid olió las dudas de su rival y fue a por él como quien busca agua en el desierto. El premio fue el segundo gol de los madridistas y la eliminatoria abierta para la vuelta en el Bernabéu. Noventa minutos que decidirán el primer torneo de la temporada.

El clásico, en imágenes

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