Mientras la Unión Soviética se desmoronaba a principios de los 90, Sushovan Ghosh embarcó a sus colegas en una furgoneta y recorrió un país en descomposición, pasando por pueblos deprimidos y ciudades hambrientas. En cada destino, se detuvieron los suficiente para entrevistar a fumadores. Para Mitt Romney y sus colegas de Bain & Co., [la caída de la URRS] fue una oportunidad para apalancar mucho dinero. Según Ghosh, él dependía directamente de Romney, que estaba entusiasmado con el mercado ruso.

Una investigación de The Huffington Post sobre los negocios tabaqueros de Bain descubrió que la empresa consultora de Mitt Romney, candidato republicano a la presidencia estadounidense, ayudó a Philip Morris a aumentar sus ingresos en EE UU, y prestó servicios a otros dos titanes del tabaco, que trataban de penetrar y hacerse fuertes en el mercado ruso.

Todos esto está muy lejos de los negocios que Romney ha utilizado para posicionarse como el padrino de las grandes superficies –con cadenas de tiendas como Staples y The Sports Authority- y un sano distribuidor para la clase media. El negocio ruso de Bain se centraba, sin embargo, en el tabaco. Y ese trabajo envió a la empresa consultora a moverse por las sombras de la economía post-soviética -incluyendo asesoría para orquestar transacciones anónimas y oscuros pagos con dinero en efectivo para cerrar grandes acuerdos. Se trató de una lucha sin tregua para saquear las principales industrias a través de tecnócratas occidentales que ayudaron a concentrar la riqueza de Rusia en manos de unos pocos oligarcas. La consecuencia a medio plazo fue la respuesta populista que ayudó a encumbrar a Vladimir Putin al poder, dando el control al Kremlin en un país que Romney ha calificado recientemente como el "enemigo geopolítico número uno" de EE UU.

Bain estuvo en medio de esto ese proceso, con las mismas habilidades que había perfeccionado en EE UU y utilizando el dinero de los contribuyentes estadounidenses para conseguir puntos de apoyo en Rusia. En marzo de 1993, el Gobierno estadounidense otorgó a Bain & Co. un contrato de 3,9 millones de dólares para asesorar a la Administración de Boris Yeltsin en la privatización de la economía rusa. Consultores de la empresa de Romney ayudaron a empresas extranjeras y oligarcas a definir modelos para concentrar la riqueza de Rusia, incluida la redacción de un manual oficial. Al mismo tiempo, Bain aprovechó sus contactos con altos funcionarios rusos para cerrar acuerdos preferentes para sus clientes de la industria del tabaco.

En 1992, Bain contactó con British American Tobacco (BAT) -el conglomerado internacional de marcas como Kool, Pall Mall, Lucky Strike, y Benson & Hedges– para ofrecerle una lucrativa asociación en Rusia. Funcionó.

La implicación personal de Romney en el negocio tabaquero de Bain no está clara. Pero como consejero delegado, era el responsable del trabajo de la compañía.

Mitt Romney puede contar el número de cigarrillos que ha fumado en su vida con un dedo. Como establece su fe mormona, no fuma. "Es una cosa religiosa", como declaró a la revista People el año pasado . "He probado una cerveza y un cigarrillo una vez, cuando era un adolescente rebelde, y nunca lo he vuelto a hacer".

RELACIÓN CON PHILIP MORRIS

Según un artículo del Boston Globe, Romney se hizo cargo de la empresa de consultoría en octubre de 1990. Poco más de un mes después, la empresa consiguió un contrato de seis meses con Philip Morris, el padre de Marlboro, con un valor aproximado de un millón de dólares. Este sería uno de los muchos negocios de Bain con el gigante del tabaco durante años.

En aquella ocasión, Bain se comprometió a realizar un estudio estratégico para analizar la venta de cigarrillos en supermercados y para estudiar en "profundidad el comportamiento de compra de los consumidores de tabaco".

En 1992 Bain recibió el encargo de asesorar a Philip Morris sobre cuestiones internas como ineficiencias empresariales, asuntos de distribución, y otros retos del negocio. Tres años después, los frutos de ese trabajo incluyeron guías para reducir el creciente rechazo público al tabaco, y el aumento de la presión de la Administración sobre el sector.

LA GRAN COSECHA

En 1990, el cofundador de Bain, Ralph Willard, creó Bain Link, una filial destinada a la generación de negocios en aquellos mercados antaño prohibidos de la Unión Soviética.

Los principales analistas de Bain vieron en el país el premio definitivo para las tabacaleras occidentales: un mercado marginado por cigarrillos duros, con boquillas de cartón y fábricas anticuadas. Y lo más importante, en Rusia no había una corriente de opinión antitabaco, o, como los consultores lo llaman, "normas de obligado cumplimiento". Para Bain y la industria del tabaco, era como vender cigarrillos americanos en 1950.

Las empresas tabacaleras tenían ante sí el potencial de vender 253 mil millones de unidades al año en Rusia, pero hasta el momento solo se comercializaban unos 180 mil millones, según un análisis confidencial Bain de 1993, un déficit de casi el 33 % en una nación de 150 millones de ciudadanos.

Romney fue un defensor del trabajo de su empresa con el tabaco ruso, según declaró Ghosh, su antiguo empleado. Según explicó, aunque Romney no ahondaba en los detalles de sus proyectos, recibió informes sobre el negocio ruso periódicamente. Los costes para ejecutar las operaciones en Moscú eran bajos y el territorio estaba disponible para que Bain lo ocupara. "Ciertamente tengo la impresión de que estaba a favor de lo que estábamos haciendo", aseguró Ghosh.

TRATOS GUBERNAMENTALES

Mientras Bain profundizaba su relación con BAT, la empresa de Romney apuntó a otros dos grandes clientes: los Gobiernos estadounidense y ruso.

USAID, la agencia estadounidense de desarrollo internacional que responde a las directrices de la política exterior del Departamento de Estado, contrató a Bain en 1993 para “acelerar la privatización de las empresas rusas”, con énfasis en las pequeñas ciudades y las fábricas de regiones rurales. En cuestión de meses, Bain se convirtió en alto asesor del Gobierno de Yeltsin, y los contribuyentes estadounidenses pagaron una factura de 3,9 millones de dólares por los servicios prestados.

En esa época se desarrolló un capítulo oscuro de la historia económica, en el que casi todos los activos de la superpotencia se concentró en las manos de unos pocos oligarcas locales y corporaciones occidentales.

Además de supervisar miles de privatizaciones a base de vales, el equipo ruso de Bain abordó a multinacionales occidentales en calidad de expertos en materia de privatización rusa, prometiendo grandes beneficios merced a sus conexiones con las autoridades rusas. Al trabajar en ambos lados de la transacción, Bain personificó la naturaleza corrupta de la estafa de la privatización de Rusia.

En el ejercicio de sus funciones a servicio de los Gobiernos de Estados Unidos y Rusia, Bain siguió negociando con la tabacalera BAT durante 1993. En un memorándum de septiembre 1993, Edouard Ettedgui, de BAT, señala que Bain es "algo diferente al resto de nuestros asesores", ya que "aproximadamente la mitad" de los empleados de Bain Link trabaja para el Gobierno ruso.

Mantener a BAT como cliente fue fundamental para sostener la imagen de prestigio de Bain y conseguir que la consultora no se fuese a la quiebra. El mismo mes en que Bain comenzó a trabajar con USAID, Romney estaba negociando un paquete de reducción de la deuda entre Bain & Co. y la FDIC, una agencia gubernamental con la que tenía una deuda, de acuerdo con documentos obtenidos por la revista Rolling Stone. En Rusia, los consultores destacaron en una guía todos los métodos disponibles para que BAT evitase pagar impuestos.


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COLLARES CON CADA PAQUETE

En 1995, Romney ya estaba fuera de Bain & Co., pero los engranajes que puso en marcha durante su liderazgo continuaron funcionando. El negocio del tabaco se había convertido en parte de la cultura de Bain. Nadie tenía un problema con el trabajo. "Les puedo decir que no había absolutamente ninguna preocupación acerca de los problemas de salud", recuerda un exempleado que contribuyó a los proyectos de BAT. "La preocupación era sólo de hacer dinero".

En octubre de 1994, BAT había cerrado la compra de otra fábrica de tabaco ruso con la ayuda de Bain, con el compromiso de impulsar la producción en más del 40 %. La fábrica fue la base para Java, la marca de cigarrillos más vendida en Rusia, según la revista Forbes.

Los documentos muestran que los consultores de Bain ayudaron a organizar y llevar a cabo estudios de mercado en lo que la industria del tabaco denominó Jóvenes fumadores adultos urbanos y "Luces", dirigidos a fumadoras potenciales femeninas.

En la Rusia de hoy, BAT vende paquetes de cigarrillos acompañados con bisutería de fantasía, conocidos como Vogue.

El efecto de multinacionales como BAT sobre la salud pública de Rusia ha sido devastadora. Una encuesta realizada a finales de los años 90 que cubre 15 años en Rusia concluyó que el 24 % de los varones y el 22 % de las mujeres fumaba. Las cifras siguen aumentando. En 1999 la Encuesta Mundial de Tabaquismo Juvenil de Moscú recogió que casi el 40 % y 30 % de los niños y niñas rusas desde 7º a 10º curso fuma. De acuerdo con la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos de 2009, la tasa de tabaquismo entre las mujeres de entre 19 a 24 años se encuentra entre las más altas del mundo, con el 37,9 % de fumadoras.


Puedes leer la versión completa de este artículo en inglés en The Huffington Post.