Rafa Nadal volvió a sonreír 251 días después. Ese es el tiempo que el tenista balear llevaba sin levantar un trofeo, desde que hace siete meses se lesionó en la rodilla. Todo este tiempo ha estado recuperándose y, por fin, este domingo, ha vuelto a ganar y se ha proclamado campeón del Abierto de Brasil tras vencer al argentino David Nalbandian (6-2 y 6-3).

Nadal vuelve, por tanto, a rugir, a saltar y recordar lo que es la victoria, que no probaba desde que ganó Roland Garros. El balear jugaba en Brasil su segundo torneo desde que volvió al circuito. Antes, había llegado a las finales de individuales y de dobles en Viña del Mar, Chile. Perdió las dos.

El número cinco del mundo sabía que tenía que poner toda la intensidad en los primeros juegos. Al balear le gustan los partidos largos, pero no se encuentra todavía en forma para afrontarlos, así que tiene que comenzar al cien por cien desde el inicio. Con esa intención saltó a la pista y no tardó en conseguir su primer 'break'.

Nadal se ponía 4-2 y encarrilaba el primer set. Se encontraba muy cómodo con su saque, estaba consiguiendo mantener al margen a Nalbandian, que no acababa de estar a gusto sobre la tierra brasileña. El argentino sufría con sus servicios y no podía contrarrestar el potencial inicial de Nadal.

El español cerraba la primera manga con un 6-2 tras endosar un nuevo 'break', pero Nalbandian cambiaba radicalmente su estrategia tras el pequeño descanso. El argentino empezó a golpear la bola con más intensidad, intentando forzar el cansancio del mallorquín, al que le costó seguir su ritmo y cedió dos servicios.

LA DEFENSA DE NADAL

Nalbandian se colocaba 3-0 y ponía su mirada en el tercer set pero Nadal no estaba dispuesto a ponerlo fácil y volvió a ser el del primer parcial. El argentino se sorprendió, esperaba que Nadal se viniera abajo por la falta de ritmo pero el mallorquín no sólo aguantaba sino que empezaba a dominar de nuevo. Recuperaba uno de los 'breaks' y daba un golpe de efecto al conseguir el 3-3.

El español había desaprovechado dos bolas de rotura, Nalbandian se había venido arriba pero Nadal demostró que sigue siendo uno de los mejores del mundo pese a la baja forma y aprovechó una tercera oportunidad para igualar el set. Fue el momento en el que el argentino se vino abajo y Nadal no desaprovechó el momento para cerrar el partido con un 6-3.