La Policía ha detenido al "clan de las bosnias", las cinco carteristas más activas del metro de Madrid que durante más de diez años se han dedicado a cometer hurtos en las estaciones del suburbano más frecuentadas por los turistas que visitan la capital.

Según ha informado la Jefatura Superior de Policía, por primera vez en Madrid un juez ha decidido imponer a las arrestadas una medida cautelar novedosa: la prohibición absoluta de acceder a cualquier instalación del suburbano o de Metro Sur.

Entre todas ellas suman 330 antecedentes policiales, en su mayoría por hurtos.

LA BANDA

Esta banda estaba perfectamente estructurada, con un claro reparto de funciones cuando cometían los hurtos.

Así, su líder, Raifa I., de 30 años y la más veterana del grupo, se encargaba de coordinar los robos y distribuía al resto por las zonas del metro "marcando" a las víctimas.

Zahida I, de 36 años, se dedicada exclusivamente a perpetrar las sustracciones gracias a su experiencia en "picar" carteras.

Por último, la función de distraer a la víctima o tapar la acción para que nadie se percatara del robo era llevada a cabo por las otras tres mujeres.

SUS TÉCNICAS

Siempre utilizaban el mismo "modus operandi" y, así, las cinco mujeres se desplazaban desde Leganés hasta las estaciones más frecuentadas de la ciudad, donde intentaban pasar desapercibidas simulando ser turistas.

Normalmente, elegían los días en los que se celebraban en el centro de la capital actos a los que solían acudir gran cantidad de personas, como partidos de fútbol, conciertos o manifestaciones.

Una vez que habían seleccionado a su víctima, casi siempre cargada con maletas o mochila, ponían en práctica diferentes técnicas para cometer los hurtos.

Una de ellas es la conocida como el "método del tapón". Aprovechaban la subida o descenso de los viajeros de los vagones, al tiempo que varias de las arrestadas usaban su propio cuerpo para propiciar una leve aglomeración de personas.

En ese momento, Zahida ponía en práctica su habilidad y aprovechaba la situación para apoderarse de los efectos de algún usuario del Metro.

En otras ocasiones, las detenidas se coordinaban y cometían el robo cuando la víctima subía por las escaleras y, al cargar con el equipaje, descuidaba sus pertenencias.

En todos los casos, y una vez con la cartera en su poder, una de ellas abandonaba el lugar rápidamente utilizando una chaqueta o periódico a modo de "muleta" para esconder el objeto sustraído.

Cuando se consideraba fuera de peligro cogía el dinero y se deshacía de la cartera, arrojándola a una papelera o por el hueco del ascensor. Finalmente, de forma inmediata, repartía el beneficio obtenido con el resto.

La pasada semana, los investigadores establecieron un dispositivo para la localización y detención de sus componentes.

La investigación ha sido llevada a cabo por agentes de la Brigada Móvil-Policía en el transporte, pertenecientes a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía.