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Barcelona 4 - Milan 0: El Barça ya está completo (VÍDEOS, FOTOS)

12/03/2013 20:13 CET | Actualizado 12/05/2013 11:12 CEST

"Nos falta una gran remontada", dijo Xavi Hernández días antes del encuentro. Como si de un puzzle se tratara, al Barcelona le faltaba una pieza en forma de gran gesta. El pésimo partido en la ida de los octavos de la Champions ante el Milan en San Siro, que terminó con un 2-0 en contra, hacía del partido de vuelta la ocasión perfecta. Y así fue. Messi buscó la pieza y Villa la puso en su sitio, culminando a un Barça al que ya no le quedan nuevos retos por alcanzar.

No es extraño que el Barcelona golee en su campo. No lo es, tampoco, que lo haga ante el Milan. Estos dos elementos se juntaron en una noche perfecta que comenzó de manera perfecta. Pese al titubeo inicial propio de estos partidos, cuando apenas habían transcurrido diez minutos de partido, Messi tomó el balón en la frontal del área y lo puso en la escuadra derecha de Abbiati, que sólo pudo mirar cómo se metía en la portería.

Medio camino estaba hecho, pues el Barcelona sólo necesitaba otro gol para igualar la eliminatoria. El Milan se estiró y buscó los espacios que el Barça, echado hacia adelante, dejó a su espalda. En una de esas, Niang estuvo a punto de amargar la noche blaugrana, pero su disparo se fue directo al palo derecho de Valdés.

La máxima del fútbol se volvió a cumplir y el que perdonó, lo pagó. Messi volvió a tocar el balón y a convertir en oro sus ocasiones. Su disparo, otra vez desde la frontal, sorprendió a Abbiati y el Barcelona ya empataba la eliminatoria a poco del descanso.

La inercia se mantuvo en la segunda mitad. A los pocos minutos, Villa aprovechó un gran pase de Xavi, se orientó hacia la portería y clavó el disparo en el palo derecho del guardameta. Era el tercero y la culminación de una hazaña pendiente para el Barça, un equipo acostumbrado a nadar a favor de la corriente.

Con la pieza del puzzle encajada, sólo quedaba enmarcarlo. Pese a los intentos loables del Milan, con estiradas de mérito especialmente en las botas de Bojan (de vuelta al Camp Nou) y Robinho; el Barcelona aprovechó que los italianos iban a la desesperada para despejar los nervios y las dudas. Un contragolpe perfecto fue culminado por Jordi Alba, esa especie de motocicleta que tienen los culés en la banda izquierda, al cruzar el balón ante Abbiati tras una carrera inmensa en el último minuto del partido.

Remontada memorable para un equipo histórico al que ya no le falta nada: está completo.

El Barça-Milan, en imágenes

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