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Premios Nobel que no se enteraron a la primera de que eran Nobel (VÍDEO)

10/10/2013 19:50 CEST | Actualizado 11/10/2013 09:24 CEST

Una de las cosas que pasan cuando te dan el Premio Nobel es que el resto de tu vida te van a preguntar dónde estabas cuando te lo anunciaron. Mario Vargas Llosa explicó con todo detalle que el teléfono sonó a las seis menos diez y que la cobertura era "regular" en su piso de Nueva York, un 46. Cela había pasado horas escribiendo, como todos los días, pero algo se olía, porque se había dejado acompañar por periodistas de Efe y de Radio Nacional, que recogieron su "emoción controlada".

Otros no estaban al otro lado del teléfono para coger el recado de esa llamada mágica, como la define la Academia sueca en su web.

Estos son algunos premiados que recibieron la noticia de su Nobel de forma poco convencional o más tarde de lo debido:

  1. El contestador automático de Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013. Lo ha dicho la Academia sueca en Twitter.
  2. El ¡Oh, cielos! de Doris Lessing, cuando los periodistas le contaron en la calle que era premio Nobel de Literatura. "Me acabo de enterar ahora mismo. Había llevado a mi hijo al hospital y no me enteré hasta que vi a los fotógrafos. Al principio pensé que estaban grabando en la calle algún culebrón", afirmó la escritora británica.
  3. El a mi no me pregunten, de Peter Higgs. El bosón más famoso del mundo lleva su nombre. Comparte el premio de Física con François Englert. Esta semana, como se sabía favorito, se fue de viaje sin indicar el lugar y no ha querido conceder ninguan entrevista, ni siquiera por teléfono. Mandó un mensaje de agradecimiento por escrito.
  4. El Nobel a la hora de las compras. Reinhard Selten (uno de los premiados en Economía en 1994) estaba de compras con su esposa.
  5. El que estaba en las nubes. Richard Ernst estaba volando a Moscú cuando se falló el premio. El capitán le informó de que acababa de ser nombrado Nobel en Química en 1991.
  6. El que estaba en el dentista. A Günter Grass le pilló el anuncio en el dentista, según figura en la web de la Academia.
  7. El que les dijo "educadamente" que necesitaba algunas pruebas. James A. Mirrlees -premiado en Economía en 1996- estaba al otro lado del teléfono, pero le costó creérselo.

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