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Alexis Tsipras promete no volver a la austeridad ante un Parlamento que le respalda ampliamente

11/02/2015 07:59 CET | Actualizado 11/02/2015 12:14 CET

Grecia tiene por delante varios días decisivos en los que se verá con sus socios europeos para negociar su situación cuando la prórroga del rescate que tiene concedido está a punto de expirar -el 28 de febrero- y toca conseguir financiación extra para pagar cosas tan básicas como el sueldo de los funcionarios. El primer ministro del país, Alexis Tsipras, superó ampliamente a primera hora del miércoles una moción de confianza en el Parlamento de su país, donde prometió que nunca permitirá que el país regrese a la era de la austeridad y a los programas de rescate.

Tsipras, cuyo partido, SYRIZA, cuenta con 149 parlamentarios, obtuvo el respaldo de 162 de los 300 miembros del Parlamento, gracias al apoyo de su socio menor en la coalición de Gobierno, el derechista Griegos Independientes.

La votación se celebró horas antes de reuniones sobre la deuda de Grecia que mantendrán este miércoles los ministros de Finanzas de la zona euro y el jueves los líderes de la Unión Europea. El bloque europeo discutirá el futuro de Grecia en medio de una creciente alarma por el riesgo de que el país deba abandonar la zona euro, lo que provocaría una mayor inestabilidad financiera. De momento, los acercamientos entre Grecia y sus socios no han sido muy fructíferos.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, advirtió el martes en Estambul, tras el cierre de la cumbre financiera del G20, de que si Grecia "no cumple las condiciones acordadas, no puede obtener otra entrega (del rescate)". "No se puede obligar a Grecia a aceptar un nuevo programa. Y si no lo quieren, pues nada. Pero entonces tampoco podrán pedir más negociaciones", agregó el ministro alemán en rueda de prensa.

"SOCIOS IGUALES"

Tsipras apuesta por una Europa de "socios iguales" en que su Gobierno pueda negociar un acuerdo que rompa con la austeridad y permita el crecimiento de la economía del país. "Si alguien debe pagar continuamente las deudas sin poder invertir en el crecimiento está para siempre al borde de la quiebra", aseguró Tsipras en su discurso durante el debate parlamentario sobre el programa de Gobierno, al que siguió la moción de confianza al Ejecutivo.

Tsipras señaló que la reducción de la deuda "es una decisión política" y, aunque reconoció que Grecia recibió "préstamos enormes", dijo que éstos que se destinaron "a salvar el sistema bancario griego, y por tanto, el europeo, y para que el país pueda pagar sus deudas".

El primer ministro remarcó que respeta "el peso de unos socios que son la locomotora de Europa", en alusión a Alemania, pero advirtió de que su Gobierno negocia "en firme y no está solo", refiriéndose al apoyo del pueblo griego.

MÁS TIEMPO Y ESPACIO

Reiteró que su principal demanda es "tiempo y espacio" para lograr un acuerdo puente "a corto plazo" que permita hacer frente a las "obligaciones hasta el momento que alcanzaremos un acuerdo global" y recalcó que este pacto no es una extensión del programa de rescate, aunque legalmente lo es -aunque el memorándum se sustituiría por un nuevo texto con los compromisos que asume Atenas-. Lo que proponen es un crédito desde el 1 de marzo hasta el 31 de agosto que le dé ese tiempo que necesitan para desarrollar un decálogo de reformas estructurales.

Este acuerdo estará "en el marco europeo", "respetará los tratados", aunque no implicará nuevas políticas de austeridad, porque "la austeridad no forma parte de los tratados europeos", aseguró Tsipras. "La democracia en Grecia no se chantajea, tampoco en Europa y nos nos chantajearán en tanto que tengamos el apoyo popular", remarcó.

El jefe del Ejecutivo griego se comprometió a cumplir "al 100%" sus compromisos electorales y aseguró que la aplicación de su programa de gobierno no emprenderá "medidas unilaterales".

Tsipras se mostró optimista de que se logrará un acuerdo con los socios de la UE. La primera parte del partido se jugará este miércoles en la reunión del Eurogrupo, a la que acudirá Yanis Varoufakis, su ministro de Finanzas, y la segunda el jueves, cuando participará en la primera reunión de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas, donde se verá directamente con Angela Merkel. Cualquier decisión no se tomará, probablemente, hasta el próximo lunes.

QUÉ OFRECE GRECIA A LA UE

En concreto, el nuevo Gobierno griego quiere desechar el 30% de las medidas contenidas en el memorándum de entendimiento del rescate griego consideradas incompatibles con el programa de SYRIZA y sustituirlas por 10 nuevas reformas estructurales que Atenas pactaría con la OCDE. Además, reclama relajar el objetivo de superávit primario (sin contar los intereses de la deuda) hasta el 1,5% del PIB, en lugar de entre el 3% y el 4,5% vigente, así como aligerar la deuda mediante un canje de bonos.

En cuanto a la financiación, el plan reclama que se autorice a Grecia a aumentar en hasta 8.000 millones de euros el límite de emisiones de letras del Tesoro, actualmente fijado en 15.000 millones. Varoufakis pide además al Banco Central Europeo (BCE) que desembolse a Atenas de inmediato los 1.900 millones de euros de beneficios obtenidos de la compra de deuda griega en 2010. Atenas no descarta además utilizar el resto de los 7.000 millones de euros del actual rescate (los 1.900 millones del BCE, 1.800 millones de la UE y el resto del Fondo Monetario Internacional) e incluso una reserva de 10.000 millones para la banca que no se ha utilizado.

El acuerdo sobre estas medidas permitiría al BCE seguir dando liquidez a la banca griega con normalidad a partir del 1 de marzo. El control de la aplicación de las reformas no lo llevaría a cabo la troika sino que se encargarían por separado la Comisión y el FMI y en territorio "neutral", posiblemente Bruselas o París.

Sin embargo, todas estas propuestas han sido acogidas con frialdad durante la gira de capitales que el ministro griego realizó la semana pasada, en particular en Alemania. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, ya ha avisado que el Eurogrupo no va a aceptar sin más todas las exigencias de Atenas. Juncker ha mantenido contactos "muy intensos" con Tsipras, el último el martes por la tarde, que no han sido "muy fructíferos", según la portavoz de la Comisión, Mina Adreeva.

"De momento, tenemos bajas expectativas de que se puedan alcanzar acuerdos definitivos mañana (por este miércoles) o en el Consejo Europeo" que se celebra este jueves, ha señalado la portavoz. Para Bruselas, el objetivo es lograr algún tipo de compromiso en la siguiente reunión del Eurogrupo programada para el 16 de febrero, de forma que pueda ser ratificado por los parlamentos de los países que así lo requieran antes de que venza el actual rescate, el 28 de febrero.



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