POLÍTICA

Fuenlabrada, la 'hebilla' roja

18/05/2015 21:52 CEST | Actualizado 18/05/2015 21:52 CEST
ANTONIO RUIZ

Ángel Gabilondo y Cristina Cifuentes se miran recelosos. Sus carteles electorales conviven en la estación de metro y Cercanías de Fuenlabrada. 17 kilómetros al sur de la capital. Es el gran bastión socialista en la Comunidad Madrid, la ‘hebilla’ que queda del antaño cinturón rojo del sur de la autonomía y que se tiñó de azul casi completamente en 2011.

En sus mítines, Gabilondo no deja de repetir que quiere extrapolar el modelo de Fuenlabrada al resto de municipios y en los despachos de Ferraz siempre hablan de la gestión de ciudad que hace su compañero Manuel Robles. ¿Por qué? El municipio -que tiene alrededor de 200.000 habitantes- tiene superávit y, a la vez, una potente red de ayudas sociales (becas para 16.000 niños para material escolar, 90 euros al mes a las familias para guarderías hasta los tres años, banco municipal de libros de texto…).

Los fuenlabreños han dado su confianza a los socialistas desde 1979. Los alcaldes siempre han tenido bastón de mando, puño y rosa. En las pasadas elecciones de 2011 el pleno quedó compuesto por 12 concejales de PSOE, 11 del PP, 3 de IU y uno de UPyD. Las dos fuerzas de izquierdas se unieron y cogobiernan actualmente.

Nada se parece esta ciudad del 2015 a aquel pueblo que estrenaba la democracia en 1978 y que recibía principalmente a matrimonios jóvenes que no podían pagarse una casa en Madrid. Hoy conviven en esta ciudad casas bajas encaladas y bloques setenteros de ladrillo visto y toldo verde con centros comerciales altivos propios de la burbuja inmobiliaria.

“LOS VOTANTES DEL PSOE NOS HACEMOS MAYORES”

José María y Perfe observan la vida pasar desde un banco en la calle de la Plaza, la arteria principal de la vieja Fuenlabrada. Llegaron desde Valladolid en 1978 con una hija de dos años: “Empezaba el boom, eran pisos baratos, el dinero no nos daba para comprar en otro sitio”. “La carretera era todo bache, no había líneas de teléfono, no había aceras”, recuerdan.

Ahora miran con nostalgia aquella época tan dura. “Cuando llegamos, teníamos que hacer manifestaciones porque no había colegios, los niños iban en autocar a la escuela a cinco kilómetros, teníamos que ir al médico a Getafe, Leganés o Zarzaquemada”, rememora José María.

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José María y Perfe

¿Las claves del éxito del PSOE? “Lo hacen bien, llevan las cuentas bien, cuando algo va bien no quieres cambiar. Tienen bastante sensibilidad en el tema social”, contestan, pero señalan que “evidentemente puede cambiar porque la gente que vota a los socialistas nos vamos haciendo mayores, se acabaron las mayorías absolutas”, responde José María.

Según relata, lo “mejor” de los gobiernos socialistas ha sido que “han sabido conseguir que sea una ciudad, no un pueblo, y que hay servicios públicos aceptables”. “Lo peor es que llevan muchos años en el poder, y eso corrompe. Hay amiguismo, tendría que estar prohibido más de dos legislaturas como en otros países”, comenta el marido. Su mujer le mira y apostilla: “Pero los nuevos partidos -Podemos y Ciudadanos- al principio parecía que te daban un poco más de alegría y confianza, pero la están perdiendo. Les viene un poco grande todo, tienen buenas ideas pero han querido correr mucho”.

“QUEREMOS ESTUDIAR Y TRABAJAR”

Al otro lado de las vías del Cercanías está también la nueva Fuenlabrada. El 40% de sus habitantes no supera los 20 años. El ayuntamiento se trasladó allí en 1998 y ocupa un imponente edificio de cuatro plantas con 21.000 metros cuadrados. Domina una de esas plazas de cemento que hicieron furor en la España noventera, carne de cañón de skaters y en la que los abuelos buscan los pocos árboles esquineros para refugiarse del calor.

Desde las escaleras de la plaza se divisan los dos lados de la ciudad mientras se esquivan con la mirada los anuncios XXL que decoran el centro comercial que flanquea uno de los frentes. María, Jennifer y Diana charlan entre risas en uno de los bancos. Tienen 19 y 20 años y estudian un módulo de Gestión Administrativa. El alcalde Robles les parece “majo” y creen que la ciudad ha evolucionado más que otras, “como Parla”.

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Jennifer, Diana y María

Pero tampoco les interesa mucho la política. “La situación de los jóvenes es mala, no estudian porque quieren trabajar, pero no hay. Al final se van a trabajos que son muchas horas y están mal pagados”, dice María. “Lo que nos interesa”, continúa Diana, “es que la educación es cada vez más de pago, están quitando lo público. Nosotros lo que queremos es estudiar y trabajar y no lo conseguimos”. “Me da igual el que gane, queremos trabajar y estudiar”, insiste.

“No conocemos bien a los políticos… pero a mí me cae bien el chiquito de Barcelona”, remata esta joven.

“HACE FALTA UNA NUEVA GENERACIÓN”

Con la edad de ellas llegaron a Fuenlabrada Mari Carmen y Generosa, que hoy tienen 60 y 55 años respectivamente. “Éramos críos cuando empezamos a correr por las calles con los carritos con los niños, vinimos a hacer la ciudad cuando todo era barro, no había nada, teníamos que montarnos al tren en marcha”, rememoran mientras pasean por la calle Móstoles.

Ahora están totalmente desencantadas con los socialistas, quieren más izquierda. “Cuando se lleva mucho tiempo te despegas de la base, estás rodeado de personas que solo te adulan, no escuchas. Los que criticamos somos malos y te hacen la cruz. Ellos se dicen de izquierdas, pero su actuación es de derechas. Voy a votar a los chicos de Ganar Fuenlabrada, que es gente del pueblo que está trabajando”, explica Generosa.

Le completa Mari Carmen: “Hace falta que salga una nueva generación, lo que éramos nosotros hace treinta años. Si eres de un barrio en el que tenías que bajar todos los días las escaleras y subirte a un autobús y ahora tienes coche oficial, no quiere decir que los demás vayamos así y hay que hacer que las cosas funcionen”.

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Mari Carmen y Generosa

“De un tiempo a esta parte nuestros dirigentes no nos están respondiendo cómo pensábamos que lo tendrían que hacer. Están encima de los tronos y se han olvidado”, señala mientras se cruza con niños recién salidos de clase.

Y las dos coinciden: “Hay que volver a que el pueblo no se confíe en que lo van a hacer todo por él, hay que estar pendientes y obligarles a que hagan lo prometido”. “Es verdad que hace unos años”, prosigue Mari Carmen, “funcionaba muy bien, en todos los aspectos, asistencia social, limpieza…” Pero deja claro que no pide que llega el PP (“bastante ya tenemos con la Comunidad de Madrid”), sino “más y más izquierda”.

¿Por qué sigue votando al PSOE de Fuenlabrada? “Las siglas son las siglas y hay además muchos amigos trabajando”, comentan.

“ES UN PUEBLO DE IZQUIERDAS”

Fuenlabrada tiene mucho de Historia de una escalera. De vecinos, de ciudad que se ha hecho en el rellano. En 1987 se levantó en la confluencia entre la calle Francia y la avenida de las Naciones la Fuente de las Escaleras, firmada por el prestigioso arquitecto y escultor mexicano Fernando González Gortázar. El símbolo de la evolución de aquella zona de jornaleros en una ciudad moderna y con infraestructuras.

Con el ruido del agua de fondo, pasea Luis, de 71 años. “Aquí, cuando la guerra y después, estuvieron muchos años los de derechas. El pueblo estaba harto. Luego llegó la izquierda, este es un pueblo de izquierdas que siempre se tira a la izquierda. La gente ve que van al ayuntamiento y los ayudan”, dice mientras hace una parada en su camino.

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Luis

A unas manzanas, Rafael sale de su casa para tirar unas botellas en el contenedor de reciclaje. “Fuenlabrada ha avanzado muchísimo, yo llevo aquí 37 años y, prácticamente, donde estamos era campo”. Su barrio es Parque Granada, el lugar donde nació y creció el futbolista Fernando Torres. Por estas calles jugaba y daba sus primeras pataditas el vecino más famoso de Fuenlabrada, que iba a comprarse las botas a Deportes Camacho, en la calle Austria.

“Era de mi piso, yo le limpié los mocos”, presume Rafael, que está prejubilado. Estos años de crisis “han sido y están siendo muy duros”. “No te llega, gracias a que te ayuda la suegra un poco y tu hijo si tienes la suerte de que trabaja. En tiempos anteriores se vivía bastante mejor”, dice este antiguo chófer.

Cree que el PSOE “se ha acomodado bastante y desearía que “cambiara un poquito porque ya son muchos años empotrados”. “La sociedad está cambiando y está harta del tema del politiqueo”, dice a modo de despedida.

rafael

Rafael

“RESISTIREMOS COMO AGUSTINA DE ARAGÓN”

Más de treinta años lleva aquí José Luis. “Soy de Madrid, era imposible buscarme con mi sueldo un piso allí. Desde que vine, ha cambiado como de la noche al día. Hay becas, se hicieron colegios, lo he visto evolucionar”, comenta mientras se enfrenta al sol de media mañana que abrasa en esta inesperada ola de calor de mayo.

La explicación al dominio del PSOE, en su opinión, es su “afán por colaborar con los vecinos y haber convertido este pueblito de nada en una ciudad”. “Ya quisieran muchas capitales de España ser como Fuenlabrada”, reivindica, a la vez que añade que los “servicios públicos son muy buenos”.

“Puede haber fallos, como en todos sitios, pero hay una mayor sensibilidad social. Funciona bastante bien, me han resuelto las pegas que he tenido rápidamente sin problemas”, dice. En su mente tienen aquella localidad que en 1975 tenía poco más de 18.000 habitantes. Desde 1981 hasta 2001 fue la localidad española que incrementó más su población. “Aunque ahora hay mucho paro, sigue prevaleciendo el espíritu obrero”, agrega.

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José Luis

“Yo confío que siga la izquierda, porque con la derecha no quiero nada, ya lo estamos viendo. El modelo de Fuenlabrada sería extensible, pero la derecha tiene muchos medios y avasalla por todas las partes que va”, comenta sobre la próxima cita electoral del día 24.

“Resistiremos como Agustina de Aragón”, proclama.

En dirección contraria por la calle Italia pasa Yolanda, tiene 30 años y coincide en una cosa con él: “Somos un pueblo obrero”. “Es verdad que está mejorando, pero queda un largo camino por hacer”, sostiene esta joven que se ha quedado sin poder entrar en la universidad, a pesar de haber aprobado la prueba de acceso, por no poder pagar la matrícula.

Su anhelo es que se mejoren las ayudas para poder estudiar y piensa en las nuevas generaciones, en sus sobrinas. “Debería mejorarse y queda mucho por hacer en tema de educación infantil”. No está contenta con que siga gobernando el PSOE, aunque reconoce que han hecho “muchas cosas”. “No hay sitios para hacer deportes ni para ir con la bici o patinar, se tienen que venir los chicos a la plazoleta del ayuntamiento”, se queja.

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Yolanda

“Espero que los nuevos partidos muevan la situación. Tengo ese rayito de esperanza”, confiesa. Y, además, va a seguir batallando: “No he podido estudiar Biología, pero ya llegará”.

Ella es parte de la historia de Fuenlabrada, de lucha diaria, del pueblo obrero que hoy vive de la industria y los servicios. La 'hebilla' roja volverá a decidir su futuro el próximo 24 de mayo.

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